Tal Día como Hoy

Carlos Castillo Armas

Político y militar guatemalteco

Anúncio

Carlos Alberto Castillo Armas (Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla, 4 de noviembre de 1914 - Casa Presidencial de Guatemala, 26 de julio de 1957) fue un militar y político guatemalteco, que fue presidente de Guatemala desde el 8 de julio de 1954 hasta su asesinato en julio de 1957 por el presidente dominicano a la sazón el dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina por alegada traición.

Nació en la sureña ciudad de Santa Lucía Cotzumalguapa, norte de Escuintla. Asistió y se graduó como oficial en la Escuela Politécnica, para posteriormente entrenarse en la base militar de Fort Leavenworth, Kansas, Estados Unidos, donde estableció lazos de amistad con varios militares de aquel país.

En 1944 participó en movimientos contra el presidente Jorge Ubico, y durante la Revolución de Octubre de 1944 derrocó al general Federico Ponce Vaides del poder. Esto le sirvió para ser designado como el director de la Escuela Politécnica. Desde este puesto, se perfiló como férreo opositor a la dirección que el país estaba tomando bajo el mandato del doctor Juan José Arévalo,​ y adherirse al liderazgo del coronel Francisco Javier Arana.

El viernes 15 de julio de 1949, el coronel Francisco Javier Arana había presentado un ultimátum al presidente Juan José Arévalo: sustituir a todos sus ministros por colaboradores de Arana antes del 18 de julio a las diez de la noche; el lunes 18 de julio por la mañana, el coronel Arana se presentó en el palacio presidencial seguro del triunfo de su golpe de Estado y le dijo a Arévalo en tono insolente y sarcástico que iba a El Morlón, la residencia presidencial a orillas del Lago de Amatitlán, para confiscar un lote de armas que Arévalo había escondido allí luego de que las autoridades mexicanas las confiscaran a un grupo de exiliados dominicanos a quienes el gobierno guatemalteco se las había regalado para derrocar a Rafael Leónidas Trujillo.​ Las armas habían sido sustraídas de la base militar del Puerto de San José y ahora iba a confiscarlas en la residencia presidencial.​ Esto puso sobre aviso a Arévalo, quien supo en donde iba a encontrarse Arana y puso en marcha el plan para sacarlo al exilio que habían urdido con sus colaboradores y su ministro de la Defensa, coronel Jacobo Árbenz Guzmán; hábilmente, Arévalo le sugirió a Arana que se llevara al coronel Felipe Antonio Girón -jefe de la guardia presidencial- lo que confirmó a Arana de su aparente triunfo y de que Arévalo y Árbenz jamás se le enfrentarían.​

Arévalo llamó a Árbenz para que se hiciera cargo de la situación, y este envió a varios hombres armados, quienes salieron desde la capital en dos carros e iban bajo las órdenes del jefe de la policía, teniente coronel Enrique Blanco y por el diputado del PAR Alfonso Martínez, un oficial retirado y amigo de Árbenz.​ Cuando Arana llegó al puente de La Gloria en Amatitlán, un Dodge gris estaba parado allí obstruyéndole el paso. Después de la corta balacera quedaron tres fallecidos: Arana, su asistente el mayor Absalón Peralta y el teniente coronel Blanco.​ Los testigos presenciales nunca confirmaron cual fue el detonante de los disparos y si la intención había sido capturar a Arana como estaba previsto.​

Al conocerse la noticia de su muerte, la Guardia de Honor se alzó en armas y se iniciaron los combates en la ciudad, que duraron durante veinticuatro horas mientras el resto del país esperaba el resultado. Aunque pareció que los aranistas iban a triunfar aquel 18 de julio, no lograron su objetivo porque carecían de un líder que los dirigiera contra las escasas fuerzas leales al presidente que estaban dirigidas por Árbenz, quien demostró mucha sangre fría y habilidad militar.​ El coronel Castillo Armas, uno de los principales colaboradores de Arana, estaba en Mazatenango observando las elecciones para el Consejo Superior de la Defensa, entidad que iba a proponer al sustituto de Arana cuando este renunciara a la jefatura de las Fuerzas Armadas para participar en las elecciones presidenciales- y no se atrevió a regresar.​

Los leales al gobierno sitiaron la Guardia de Honor, que también fue atacada por la Fuerza Aérea, con bombas obsoletas que muchas de ellas no estallaron; finalmente, el cuartel se rindió y la lucha se dio por concluida con un saldo de ciento cincuenta muertos y más de doscientos heridos.​ La versión oficial -propuesta por Arévalo e impuesta por este a sus ministros, incluyendo a Árbenz- era que los miembros reaccionarios de la sociedad guatemalteca habían sido los culpables de la muerte del coronel Arana, algo que muchos guatemaltecos vieron con incredulidad desde el principio, pues se sabía que Martínez estaba herido y que este era incondicional de Árbenz; esto dio pie para que se iniciaran los rumores de un complot par asesinar al coronel Arana,​ los cuales han persisitido hasta la actualidad y que inculpan directamente a Árbenz de ser el responsable de la muerte de un rival que habría estado «robándole protagonismo».​ De acuerdo a una entrevista entre Piero Gleijeses y Ricardo Barrios Peña, este último habría asegurado que esto fue hecho a propósito por Arévalo para traspasar toda la culpa a Árbenz.​

Durante el gobierno de Árbenz, Castillo Armas intentó tomar la base militar La Aurora, pero fracasó y perdiendo varios civiles y militares que le acuerparon. Fue herido en la acción, y creyéndole muerto lo subieron a una ambulancia. Cuando llegó al Hospital Militar se comprobó que estaba con vida y fue capturado y guardó prisión en la Penitenciaría Central, donde fue torturado, pero de donde escapó ayudado por sus amigos, para asilarse en la Embajada de Colombia.​

Llegada de John Peurifoy a Guatemala

Entre 1950 y 1955, durante el gobierno del general Eisenhower en Estados Unidos, se llevó a cabo una cacería de brujas de comunistas, conocida como Macartismo, la cual se caracterizaba por perseguir a personas inocentes por simples sospechas, con acusaciones infundadas, interrogatorios, pérdida del trabajo y negación del pasaporte a los sospechosos de comunismo,​ o encarcelados.​ Estos mecanismos de control social y de represión en Estados Unidos bordearon peligrosamente el totalitarismo y métodos fascistas.​

Uno de los principales personajes del Macartismo era John Peufiroy, quien fue enviado como Embajador de los Estados Unidos a Guatemala, ya que este era el primer país de la esfera de influencia norteamericana tras la Segunda Guerra Mundial que incluía elementos abiertamente comunistas en su gobierno.​ Llegó procedente de Grecia, en donde ya había realizado una considerable actividad anticomunista, y se instaló como Embajador en noviembre de 1953;​ para entonces, Castillo Armas, ya estaba organizando a su pequeño ejército revolucionario.​ Tras una larga reunión, Peurifoy le dejó claro al presidente Jacobo Arbenz que los Estados Unidos únicamente se preocupaban por eliminar elementos comunistas de su gobierno​ y luego reportó al Departamento de Estado estadounidense que «el líder guatemalteco no es comunista, pero que seguramente vendrá un líder comunista después de él»,​ y en enero de 1954 le dijo a la revista Time: «la opinión pública estadounidense podría forzarnos a tomar algunas medidas para evitar que Guatemala caiga en la órbita del comunismo internacional».​

El gobierno de Dwight Eisenhower consideró un atropello que el gobierno de Guatemala se tomase en serio los libros de contabilidad de la United Fruit Company, y lo hace saber a Arbenz mediante Peurifoy. Arbenz pretendió pagar, como indemnización, el valor que la propia empresa había atribuido a sus tierras.​ John Foster Dulles, Secretario de Estado, y fuerte accionista de la UFCO, exige veinticinco veces más.​ Paradójicamente, Jacobo Arbenz -acusado de conspiración comunista- no se había inspirado en los trabajos de Lenin sino en los de Abraham Lincoln para impulsar la reforma agraria mediante el decreto 900, el cual se proponía modernizar el capitalismo en Guatemala y era más moderado que las leyes rurales norteamericanas del siglo XIX.

El 19 de febrero de 1954, la CIA comienza la Operación WASHTUB, un plan para plantar armas soviéticas falsas en Nicaragua que demostrarían los nexos de Guatemala a Moscú.​​

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Carlos Castillo Armas | World in Stories