Carlos Alberto Arroyo del Río (Guayaquil, 27 de noviembre de 1893-Guayaquil., 31 de octubre de 1969) fue un abogado y político ecuatoriano. Ejerció como Presidente del Ecuador, desde el 1 de septiembre de 1940, hasta su derrocamiento en la revolución del 28 de mayo de 1944, conocida como «La Gloriosa».
Nació el 27 de noviembre de 1893, en Guayaquil, Ecuador. Hijo del colombiano Manuel María Arroyo y de la guayaquileña Aurora del Río. Transitó su niñez y adolescencia en la pobreza.
Se graduó de abogado antes de cumplir los 21 años de edad; a los 22 era diputado suplente por el Guayas y pudo haber trabajado como secretario particular del presidente Alfredo Baquerizo Moreno, oferta que declinó por acompañar a su madre. A los 25 empezó a regentar las cátedras de Derecho Civil y Sociología en la Universidad de Guayaquil, tarea en la que perseveró durante 22 años; a los 27 no aceptó el ministerio de Gobierno por falta de la edad requerida, pero regentó el gabinete jurídico privado de José Luis Tamayo mientras este ejercía la presidencia de la República; a los 29 presidió el Concejo Cantonal de Guayaquil y representó a Guayas como diputado; a los 31 estuvo en el Senado; a los 33 en el decanato de la Facultad de Jurisprudencia y en la Junta Suprema del Partido Liberal; a los 39 rigió la universidad y terció brevemente como candidato a la presidencia.
Llegado a los 40 de edad, era el líder indiscutido del liberalismo. Ocupó dos veces la presidencia del Senado y desde ella capitaneó la oposición a José María Velasco Ibarra, reunificó el partido e inició el retorno al Poder. Vivía de su trabajo jurídico muy cotizado ya por las empresas extranjeras que invertían y producían en el Ecuador.
En 1939 ejerció el encargo del poder ejecutivo por menos de un mes debido al fallecimiento del presidente Aurelio Mosquera Narváez. Gobernó durante 23 días en los cuales reorganizó los padrones para la elección de presidente de la República y aceptó la candidatura única que le ofrecía el Partido Liberal por lo que renunció al Mando el 11 de diciembre de 1939. "Se había negado cuantas veces recibió el ofrecimiento. Le aterraba la posibilidad de ser derrotado. Era un hombre orgulloso y la derrota le habría causado mucho daño", dice su amigo Andrés F. Córdova. "Sin embargo", continúa, "la situación política se tornó favorable. Arroyo modificó su criterio, aceptó la postulación y se empeñó en el triunfo como era natural".
Presentó su candidatura oficial para las elecciones presidenciales de 1940, las cuales ganó y se posesionó el 1 de septiembre de 1940. Fue derrocado en la revolución del 28 de mayo de 1944, conocida como la «La Gloriosa»; asilándose en Bogotá (Colombia). Durante su estancia (1944- 1946), escribió los dos volúmenes de "Bajo el imperio del odio" en defensa de su gestión presidencial, y algunas entregas de "En plena vorágine" contra Velasco Ibarra.
En 1947, vivió de su trabajo de abogado en Nueva York. Regresó a Guayaquil en 1948, donde, especialmente a partir de 1959 en que dio forma a la Autoridad Portuaria de Guayaquil.
Falleció el 31 de octubre de 1969, en su ciudad natal, a los 75 años.
El 31 de mayo de 1922, contrajo nupcias en la Catedral de Guayaquil, con la heredera y aristócrata Elena Yerovi Matheu, con quien tuvo dos hijos:
Carlos Agustín Arroyo Yerovi (n.1925)
Presidencia Constitucional del Ecuador
El Gobierno nació impopular pese a que intentó consolidarse buscando un entendimiento con la derecha: el propio nuncio apostólico presionó para que los conservadores "se sacrificaran" colaborando en los ministerios. Julio Tobar Donoso, ideólogo de prestigio y católico leal, aceptó la Cancillería. Fue un orador muy afamado.
El cuerpo de Carabineros recibió más atención que las Fuerzas Armadas. Gobernó los primeros meses en relativa calma; pero ya el 12 de enero de 1941 se registraron manifestaciones populares en el Estadio de "El Arbolito", en la capital, exigiendo las liberaciones de los aviadores velasquistas presos en el Panóptico por la sublevación del 11 de enero de 1940 en la Base Simón Bolívar. Arroyo había gobernado apenas 11 meses cuando el cinco de julio de 1941 las tropas peruanas invadieron el territorio ecuatoriano. Perú ni siquiera había declarado la guerra. El Congreso ecuatoriano concedió al presidente 'facultades omnímodas'. Arroyo las ejerció a cabalidad para mantener el orden interno hasta que fue derrocado por la cólera del pueblo el 28 de mayo de 1944.
En Río de Janeiro los países mediadores presionaron por un arreglo definitivo. Quienes más insistieron, incluso con rudeza, fueron los representantes de Brasil y Estados Unidos. El canciller ecuatoriano Julio Tobar Donoso obtuvo varias modificaciones en el sector occidental de la frontera para ajustarla a la línea del "statu quo" de 1936. Logró que el Perú le dejase 2.481 kilómetros cuadrados entre la boca del Aguarico y el trapecio de Sucumbíos. El 29 de enero de 1942 Tobar Donoso firmó el Protocolo, suscrito por los cancilleres de Argentina, Brasil, Chile y Estados Unidos, en calidad de garantes de ese instrumento. Ecuador perdió 278.000 kilómetros cuadrados de un territorio que había reclamado a lo largo de su historia. El canciller ecuatoriano no pronunció siquiera un discurso de protesta. Según el propio Tobar Donoso, él firmó el Protocolo porque había peligro de que desapareciera la mediación, único modo de compensar la invalidez militar del Ecuador.
Y también porque existía el serio peligro de que Perú ocupara Guayaquil y con ello desapareciera la nacionalidad ecuatoriana. Y, además, porque para equipararse al Perú y expulsar al invasor, Ecuador hubiera debido armar un Ejército de 14 mil soldados, lo que habría exigido 350 millones de sucres, sin contar con el costo del armamento, inasequible entonces por la guerra mundial y la unidad del Continente impuesta por los Estados Unidos. El Senado ecuatoriano aprobó el Protocolo el 23 de febrero; la Cámara de Diputados, el 26, y Arroyo del Río lo ratificó el 28 de febrero de 1942 dentro del plazo estipulado en el documento. Salvaron el honor ecuatoriano la victoria del viejo patrullero "Calderón" -construido en 1872- sobre el destructor peruano "Almirante Villar" y la resistencia de los soldados durante 25 días. Unos soldados mal equipados, hambreados y peor comunicados. Pero los carabineros se negaban en Guayaquil a marchar a la frontera y ya en ella se sublevaron en la línea de combate el 25 de junio de 1941.
Arroyo del Río estaba obligado a renunciar y no lo hizo. Más bien reprimió el descontento del pueblo a fin de terminar el mandato. Ni un día más ni un día menos. En noviembre de 1942 aceptó un viaje, a los Estados Unidos, México, Cuba, Venezuela y Colombia en el que lució su oratoria y del que regresó con el nimbo de apóstol del panamericanismo. El pueblo se indignó con esta instrumentación de la tragedia y con la cesión de bases militares a los Estados Unidos en la península de Santa Elena y las Galápagos ocasionada por el rompimiento de relaciones diplomáticas con las potencias del Eje. Además, se colaboró con los intereses de los EE. UU., perjudicando a ciudadanos ecuatorianos, descendientes de alemanes e italianos, propiciando la confiscación de sus bienes y patrimonios, entregándolos a grupos económicos de EE. UU., las fábricas como la Universal, de los Segale, La Roma de los Nozziglia y Valazza, estuvieron en manos de estadounidenses por tres años. Incluso, se levantaron campos de prisioneros en Cuenca, para estos ciudadanos ecuatorianos.
El 28 de mayo de 1942, el mayor Leónidas Plaza Lasso y el político Luis Felipe Borja del Alcázar encabezaron la toma del Palacio de Gobierno para deponer al presidente. Pero el intento fracasó. En ese año se formó LA Alianza Democrática Ecuatoriana (ADE), una coalición opositora constituida por conservadores, comunistas, liberales independientes y socialistas, y por los movimientos Vanguardia Revolucionaria Socialista y Frente Democrático. También nació el movimiento CONDOR (Compañías Organizadas Nacionales de Ofensivas Revolucionarias), que se transformaría en el Partido Político Acción Nacionalista Revolucionaria Ecuatoriana (ARNE), de inspiración de cruzada franquista.