Carl Zeiss (Weimar (Alemania), 11 de septiembre de 1816 - Jena, 3 de diciembre de 1888) fue un óptico muy reconocido mundialmente por la compañía de lentes e instrumentos ópticos de gran calidad que fundó y que lleva su apellido: Zeiss (actualmente Carl Zeiss AG).
El mismo Zeiss hizo contribuciones a la óptica mejorando algunos procesos de la confección de lentes. Se crio en Weimar, Alemania, y comenzó a ser un notable constructor de lentes ya en el año 1840, época en la que empezó a crear lentes de gran calidad con gran apertura, permitiendo unas imágenes muy nítidas. Su primer laboratorio lo montó en Jena y fue allí donde empezó su carrera como óptico. Las primeras lentes fueron empleadas como piezas en la construcción de microscopios, justo en la época en la que empezaba a descubrirse la cámara. Su compañía (Zeiss) inició la manufactura de lentes de alta calidad para cámaras. Murió el 3 de diciembre de 1888 en Jena (Alemania) tras haber dedicado prácticamente toda su vida a la construcción de lentes.
Carl Zeiss nació el 11 de septiembre de 1816 en la ciudad de Weimar como el quinto hijo de los doce hermanos que serían después, aunque seis morirían a temprana edad. Su madre Johanna Antoinette Friederike (1786-1856) era la más joven de las hijas del abogado (Hofadvokaten) Johann Heinrich Schmith von Buttstädt, procedente de una comarca cercana a Weimar; es muy posible que la madre tuviera una formación profunda basada en una educación de juristas y teólogos.
El padre Johann Gottfried August Zeiss (1785-1849) era originario de Rastenberg, donde sus ancestros se habían radicado durante más de cien años. A 6 km de esta ciudad se casó con Johanna en el pueblo de Buttstädt. Mientras que su hermano se quedó en la casa paterna, él se trasladó a Weimar, donde nacería Carl. En esta localidad se dedicó el padre a elaborar trabajos muy finos y elaborados de nácar, ámbar y marfil, artículos de lujo que solo personas muy adineradas de la época podían adquirir. De esta forma, el príncipe Carlos Federico de Sajonia-Weimar-Eisenach (1783-1853) se puso en contacto con la familia, así como el amigo de Goethe, Carlos Augusto de Sajonia-Weimar-Eisenach.
Debido en parte a la necesidad de progresar en la profesión, el padre de Carl Zeiss decide enviar a todos sus hermanos a diferentes institutos (Gymnasium): los hermanos mayores estudiaron Filología e Historia y posteriormente fueron maestros de escuela en estos campos. Carl, sin embargo, tenía una dolencia que le impedía hacer esfuerzos físicos y permanecer sentado durante largo tiempo, por lo cual el padre le dio de alta en un Gymnasium especial en Weimar. Allí tuvo contacto con ambientes técnicos y científicos que le despertaron el interés para continuar en la Universidad con los estudios de mecánica.
Carl Zeiss se fue en 1834 a Jena para asistir a las clases que daba el Dr. Friedrich Körner (1778-1847) en la Universidad de Jena. Su habilidad para la óptica se hizo patente ya por estas fechas, siendo uno de los más conocidos ópticos de Alemania desde muy joven. Zeiss permaneció en Jena cuatro años más y durante su estancia logró completar su formación científica. La asistencia continuada a las clases de matemáticas hizo que fuera licenciado como en mayo de 1835 como stud. math.. Eran los tiempos de las máquinas de vapor instaladas en las locomotoras y esta nueva máquina atrajo la atención inicial del joven Zeiss, incitándole a hacer prácticas sobre esta materia.
Durante el periodo de 1838 hasta 1845 fue de prácticas a laboratorios de Alemania pasando por Stuttgart, Darmstadt, Viena (Austria) y Berlín. Durante sus estancia en Stuttgart no debía de haber tanta actividad como en Darmstadt, en la que llegó a conocer a Hektor Rössler. Trabajó en la "Meca" de la ingeniería de máquinas en la Europa de la época (Viena), y en el año 1843 estuvo destacado en las fábricas de Rollé y Schwilqué. Su estancia en Viena fue provechosa, y solía asistir cada domingo a las lecciones de mecánica popular en el departamento técnico de K. K. Polytechnischen Instituts. Su último año de prácticas lo hizo en Berlín como mecánico óptico.
Tras algunos años fuera de su ciudad natal, Zeiss decide regresar y dedicarse allí al oficio de mecánico óptico. Para que le acepten, se matricula en la Universidad de Jena en noviembre de 1845 y asiste a clases de matemáticas y química.
El 10 de mayo de 1846, Zeiss solicita a las autoridades la concesión para abrir una fábrica de instrumentos en Jena. Para la solicitud contaba con la aprobación y recomendación por escrito de los profesores de la Universidad. No obstante, tuvo que pasar un examen de validez en junio, test que superó tras un fuerte proceso burocrático el 17 de noviembre de 1846 con un capital inicial de 100 táleros. Zeiss trabajaba solo cuando comenzó a construir instrumentos físicos y químicos, desde lupas hasta ornamentaciones de rematado y dorado de espejos, logrando éxitos al principio. Para vivir, vendía en las tiendas los instrumentos que él mismo elaboraba, tales como gafas, telescopios, microscopios, termómetros, barómetros, balanzas, así como otros accesorios o dispositivos, siendo en la óptica donde destaca.
En 1847 empezó con la producción de microscopios, con los que llegaría a hacerse famoso. Pronto haría fuerte competencia a los constructores de estos aparatos en Europa, como Chevalier (París), Plössl (Viena) y su propio maestro Körner, haciendo no solo aparatos más baratos, sino con ciertas mejoras técnicas; por ejemplo, los microscopios de la competencia movían el objetivo para enfocar, mientras que los de Zeiss lo hacían mediante una cremallera en el ocular. El negocio iba bien y de esta forma contrató a su primer ayudante (1 de julio de 1847), August Löber (1830-1912), que tenía por aquel entonces 17 años. Durante este periodo Zeiss y su ayudante desarrollaron cerca de 27 tipos de microscopios, a pesar de las crisis agrícolas de los años 1845 y 1846, la crisis del comercio de 1847 y la Revolución de 1848. Zeiss adquirió la fama y reputación internacional necesaria para el buen devenir de su negocio. En 1850 la Universidad Prusiana de Greifswald le ofreció el puesto de mecánico en el laboratorio con un sueldo interesante. Zeiss rechazó la oferta, tal vez por la influencia de Grunert que se negaba a trabajar con un extranjero como Zeiss.
Los empleados en la fábrica de Zeiss trabajaban en los aparatos pero no había un ayudante para la construcción de microscopios. Cada asistente construía su propio aparato desde el comienzo hasta el final, esta es la razón por la que en los primeros modelos aparece el nombre de los constructores. Esta situación cambió en 1857 con la dirección de Löber, quien introdujo una división del trabajo. Esto fue importante para Zeiss, ya que fue instruyendo a cada trabajador en las características particulares de su tarea, enseñándole los trucos (y quizás los secretos) de la producción de piezas.
Desde los comienzos Zeiss estuvo asistido por el botánico Matthias Jacob Schleiden (1804-1881) y fue él quien fue dando ideas a Zeiss acerca de las mejoras del microscopio, quizás motivado por indagar con ciertas mejoras en la teoría celular. De esta forma, los microscopios sencillos fueron mejorando, primero en el sistema de lentes. La mejora fue contrastada con diversos microscopistas de la época, como, por ejemplo, el botánico de Darmstadt Leopold Dippel (1827-1914). Una de las mejoras obtenidas eran los aumentos, de manera que en 1852 existían ya tres variantes con 200 aumentos (precio: cinco táleros) y en 1856 se añadió otro con 300 (8 táleros). Con el tiempo iría mejorando la producción y la calidad de los mismos.
Uno de los objetivos de Zeiss era el de poder desarrollar un microscopio con solo los cálculos ópticos de sus lentes y no con los métodos pesados basados en los ensayos de prueba-error que venían haciéndose hasta entonces. Esta posibilidad llevaba a calcular el radio de las lentes y su distribución, pudiendo comprobar de forma teórica la composición óptima del sistema de lentes. Este método de diseño agradaba más a Zeiss que, debido a su formación como mecánico, necesitaba los diseños justificados para la construcción de microscopios, y para lograr esto, buscó los expertos en el tema. A pesar de que Joseph von Fraunhofer (1787-1826) había preparado en 1819 en Múnich un telescopio con solo los cálculos y con la ayuda de Johann Friedrich Voigtländer (1779-1859), Petzval (1807-1891) hizo lo mismo en Viena en 1840 con un objetivo fotográfico. Zeiss sabía que este diseño podía intentarse gracias a los múltiples libros que había leído sobre el tema. En 1840 empezaría una colaboración con el matemático Friedrich Wilhelm Barfuss que duró hasta la muerte de éste. Así inició Zeiss la construcción de su más simple microscopio, que tenía solo dos lentes y un objetivo, el cual se ajustaba mediante un tubo movido por un tornillo. Este instrumento ya estaba a la venta en 1857.