Tal Día como Hoy

Caquetá

Departamento de Colombia

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Caquetá es uno de los treinta y dos departamentos que forman la República de Colombia. Su capital es Florencia. Está ubicado al sur del país, en la región Amazonia. Con 88 965 km² es el tercer departamento más extenso —por detrás de Amazonas y Vichada—. Todos sus municipios forman parte de los territorios focalizados PDET.

La región del Caquetá se inicia en el piedemonte andino y termina en los escarpes de Araracuara, en plena selva amazónica. Grandes ríos bañan el territorio, todos afluentes del río Caquetá, que le sirve de límite por el sur. Entre estos ríos destacan el Ajajú, Apaporis, Yarí, Caguán y Orteguaza, navegables por embarcaciones menores.

A excepción de las poblaciones que se hallan situadas en las bases de la cordillera y unos pocos caseríos indígenas en las márgenes de los grandes ríos, el resto del territorio se halla prácticamente deshabitado y cubierto de espesa selva tropical húmeda, con una temperatura de entre 27° y 29°.

En la época precolombina, el departamento estuvo ocupado por grupos indígenas, principalmente los pueblos andaquí, coreguaje, tama y macaguaje.​

Colonización en el virreinato y la república

En la época de la conquista el territorio fue recorrido por Hernán Pérez de Quesada y George Huhermuth en 1542. Hernán Pérez andaba en busca de El Dorado, pues él creyó que el tesoro se encontraba en estas tierras y lo buscó en la selva por dos años, sin haberlo encontrado. Este nuevo territorio no se colonizó por las difíciles condiciones del medio y las limitaciones de la época.​

El inicio del proceso colonizador del Caquetá se remonta a la época de la virreinato, cuando las misiones religiosas fundaron algunos poblados en el piedemonte de la cordillera oriental. Uno de dichos asentamientos se llamó Espíritu Santo del Caguán, cuya fundación se produjo el 24 de marzo de 1590. Dicho lugar tuvo una vida de cien años, pues desapareció en 1690. De aquella época data también el surgimiento de los caseríos Ahumea, San Francisco Solano (antecedente del actual Solano), San Antonio de Getuchá, La Bodoquerita, Santa Bárbara (cerca de la actual Morelia, Nuestra Señora de las Gracias y San Bernardino de los Caguanes, este último erigido en 1728. No obstante, estos asentamientos tuvieron una vida relativamente corta debida a que el clima, la epidemia de viruela y el aislamiento geográfico de este territorio determinaron su desaparición.

En las crónicas de la independencia solo se menciona a Caquetá debido a que José Acevedo y Gómez murió en 1817 cerca de Belén de los Andaquíes. Durante la colonia y primeros años de la república, el Caquetá perteneció a la provincia de Popayán; en 1821 pasó a formar parte de los departamentos grancolombianos de Boyacá y Cundinamarca; el 2 de mayo de 1845 se creó el territorio del Caquetá, con capital en Mocoa, dentro del Estado Soberano del Cauca, pasando luego a formar parte de los Estados Unidos de Colombia hasta su extinción definitiva en 1886 por la nueva constitución de Colombia de la época..

El territorio comprendía todo el suroriente de la actual Colombia. Limitaba con los estados colombianos del Tolima, Cauca y Cundinamarca, junto con las naciones fronterizas del Ecuador, Venezuela y Brasil, abarcando así los actuales departamentos del Guainía, Vaupés, Guaviare, Caquetá, Putumayo y Amazonas en territorio colombiano, la provincia de Sucumbíos de Ecuador, una parte del estado Amazonas de Venezuela, la provincia del Putumayo peruano del departamento de Loreto de Perú y la parte noroccidental llamada Cabeza de Perro del estado brasileño de Amazonas.

Fruto del extractivismo cauchero se dio la creación de asentamientos como Puerto Rico en 1884, San Vicente del Caguán en 1896 y Florencia en 1902.

Años después, en 1905, se creó la intendencia del Alto Caquetá con Florencia como capital; ese mismo año es segregada del Caquetá la intendencia del Putumayo y de la cual Mocoa, se convierte en su capital.

El Caquetá volvió a lo que es hoy el departamento del Cauca, hasta 1909, cuando el Caquetá fue convertido en intendencia y luego en comisaría en 1910.​

De su extenso territorio, que inicialmente cubría toda la región al sur del río Guaviare se desprendieron sucesivamente las intendencias y comisarías amazónicas. La colonización del Caquetá se inició en realidad en 1930 con motivo de la guerra colombo-peruana, consecuencia de la cual el estado colombiano construyó la carretera entre Guadalupe (Huila) y Florencia (Caquetá), la cual se constituyó en el mecanismo de articulación territorial de este departamento con el resto del país. La extracción del caucho como motor de la economía de ese periodo se narra en la novela Toá de César Uribe Piedrahíta.​

Simultáneamente con este proceso migratorio que se extendió hasta 1942, en el Caquetá se adelantaba una colonización de tipo empresarial sustentada en la ganadería. Se trató del enclave ganadero extensivo desarrollado por la familia Lara en su hacienda «Larandia» a partir de 1935, la cual al promediar la pasada década del sesenta se constituyó en el latifundio más grande que existía en el país en ese entonces. La expansión y la consolidación de este latifundio que en 1965 llegó a contabilizar unas 40.000 hectáreas se logró gracias al trabajo asalariado en labores de vaquería de la colonización primaria, cuyos actores terminaron por ceder sus mejoras a los dueños de la gran hacienda.​

Después de La Violencia (1948-1958), muchos migrantes de otras zonas del país se trasladaron al Caquetá, atraídos por la gran cantidad de tierras públicas no reclamadas.​

Uno de estos grupos, caracterizado por su falta de organización política y que se ha dado en considerar como colonización espontánea, se asentó en la región Andaquí, y en el piedemonte de El Doncello, El Paujil, La Montañita y Puerto Rico. El otro contingente, a cuyo proceso migratorio algunos investigadores han denominado como «Colonización armada» por el hecho de poseer «una organización que le permitió afrontar muchos de los apremios planteados al asentamiento en territorios desconocidos y aislados del resto de la nación»,,​ ocupó la región de El Pato, en donde también inició su recomposición económica y social al margen de la acción desarrollista, militar o estratégica del Estado.​

De otra parte, el Caquetá también fue objeto de procesos de colonización fomentados y apoyados por el Estado a partir de la década de 1940. Estos procesos de ocupación del territorio que contaron con la aquiescencia del Estado colombiano se desarrollaron primero con el apoyo de la Caja Agraria y después bajo la dirección del extinto Incora durante las fases uno, dos y tres del proyecto «Caquetá Uno». Con recursos económicos del presupuesto nacional y con la financiación del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo, el Incora fomentó los frentes de colonización que se habían empezado a gestar entre 1959 y 1962 en La Mono en Belén de los Andaquíes, Maguaré en El Doncello y Valparaíso en el municipio del mismo nombre.

Mediante el decreto número 963 de 1950, el Gobierno Nacional, al considerar que la comisaría del Caquetá llenaba las condiciones para ser elevada a la categoría de intendencia establecidas por la Ley 2 de 1943, decretó tal medida. A su vez, se elevaron a la condición de municipio los corregimientos de Belén de los Andaquíes y San Vicente del Caguán. Mediante el decreto 2942 de 1956, se reformaron parte de los límites del departamento de Nariño con la intendencia del Caquetá y la comisaría del Amazonas. En el año de 1967, mediante el decreto 1678 se elevan a la categoría de municipio los corregimientos de El Paujil, El Doncello y Puerto Rico en la intendencia nacional del Caquetá.​

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