La capitanía general de Venezuela fue una subentidad territorial del Imperio español adscrita al Virreinato de la Nueva Granada establecida en América, gobernada por capitanes generales que dependían directamente de la Corona de España. Fue creada en 1777 por el rey Carlos III de España y existió hasta principios de la tercera década del siglo XIX cuando el gobierno efectivo español fue finalmente reemplazado por los levantamientos en armas de los movimientos independentistas de la región. El gobierno realista en Venezuela fue interrumpido y restaurado de forma intermitente en el proceso que fue la emancipación hispanoamericana.
La jurisdicción de esta capitanía —correspondiente a las actuales Venezuela, Trinidad y Tobago y el territorio en disputa de la Guayana esequiba (con Guyana) y sobre la cual reclama su derecho territorial alegando el principio uti possidetis iuris— comprendía las provincias españolas de Venezuela (o Caracas), Cumaná, Guayana, Maracaibo, Margarita y Trinidad. Provincias que con anterioridad habían estado suscritas a la administración legal de la Real Audiencia de Santo Domingo o a la propia del virreinato de Nueva Granada hasta que se creara el 19 de julio de 1786 una pertinente para la administración en Venezuela: la Real Audiencia de Caracas.
Las seis provincias que conformaron originalmente la capitanía general de Venezuela, con excepción de Trinidad y con el agregado de la provincia de Barinas, al ser esta segregada de la de Caracas en 1786, se mantendrían en el momento de la llegada de los movimientos independentistas a Venezuela, hasta ser reorganizadas por los posteriores gobiernos republicanos. En 1797 sucede una invasión británica a Trinidad que le quita a España la posesión de facto sobre la isla, hasta que en 1802 finalmente ceden los derechos territoriales de esta al Reino Unido. Para 1811 existían, por causa de la administración patriota, las provincias de Barcelona, Barinas, Caracas, Coro, Cumaná, Guayana, Maracaibo, Margarita, Mérida, Trujillo.
Alonso de Ojeda capituló con el rey Fernando de Aragón el 9 de junio de 1501 para explorar las costas de la actual Venezuela. Se le nombró gobernador de la península de Coquibacoa o Coquivacoa (península de la Guajira) y se le otorgó el derecho de fundar una colonia en ese territorio, lo cual hizo el 3 de mayo de 1502, otorgándole el nombre de Santa Cruz, que fue el primer poblado español en tierra firme sudamericana. La colonia duró tres meses, hasta que Ojeda fue apresado por sus socios Juan de Vergara y García de Campos, abandonándose la gobernación de Coquibacoa, que abarcaba desde el cabo de la Vela hasta el cabo de Chichiriviche.
El 27 de marzo de 1527, el rey de España Carlos I firmó una capitulación con los banqueros alemanes Welser de Augsburgo, concediéndoles el gobierno de Venezuela. Al título de gobernador que se le otorgó a los Welser se le añade el de Capitán General, refiriéndose sin duda a su autoridad sobre el ejército. Formó parte de la Audiencia y cancillería Real de Santo Domingo de 1526 a 1717 y de 1722 a 1786. En 1717 Venezuela es transferida desde la jurisdicción de la Real Audiencia de Santo Domingo al virreinato de Nueva Granada de la cual hizo parte de 1717 a 1722 y luego de 1739 a 1742 pero también era parte de la audiencia y cancillería real de Santafé en el Nuevo Reino de Granada de 1550 a 1786.
Al nombrarse a Martín de Lardizábal como gobernador de Venezuela, en 1732, se adjudica además Capitán General de dicha provincia, con jurisdicción militar en Maracaibo, Cumaná, Guayana, y Margarita.
En 1739, al informar sobre la reconstitución del Virreinato de la Nueva Granada, el rey se refiere a "Caracas, como el territorio de su Capitanía General". De esta forma, es evidente que en la jurisdicción militar el gobernador de la provincia de Caracas tenía superioridad sobre las otras provincias. Todas las provincias del virreinato fueron agrupadas en tres comandancias militares generales: Caracas, Portobelo y Cartagena.
Una Real Cédula del 12 de febrero de 1742 de Felipe V de Borbón independizó a Venezuela de la jurisdicción del Virreinato de Nueva Granada:
El 8 de julio de 1776 el ministro José de Gálvez escribió al gobernador de Luisiana, Luis de Unzaga y Amézaga para comunicarle que se le concede a Unzaga el mando para crear la Intendencia de Caracas, la cual será aprobada con la Real Cédula de Intendencia de Ejército y Real Hacienda del 8 de diciembre por el rey Carlos III de Borbón. Así, el gobernador Unzaga saldrá el 11 de enero de 1777 de Nueva Orleans rumbo a Caracas, pasando por La Habana. En mayo ya está Unzaga en Venezuela tomando medidas ilustradas, como la creación del Protomedicato el 14 de mayo de 1777. El 17 de junio de 1777 se le designa, por Real Orden, como primer gobernador a Luis de Unzaga y Amézaga quien tras lograr unificar las distintas provincias que conformaría la nueva Capitanía General de Venezuela esta sería creada el 8 de septiembre de 1777, con la emisión de una Cédula Real de Carlos III, quedando integrada por las siguientes provincias: Venezuela, Nueva Andalucía o Cumaná, Maracaibo, Guayana, Margarita y Trinidad, convirtiéndose este acto administrativo en un factor unificador, en lo político, económico y militar.
La autoridad de la Capitanía General abarcaba los asuntos de índole política, militar y económica, de todas las provincias que a continuación se explicarán, sin embargo las mismas continuaron dependiendo judicialmente de la Real Audiencia de Santo Domingo, hasta que por real orden de 1786 se creara la Real Audiencia de Caracas que recién tuvo su apertura el 19 de julio de 1787, y sus gobernadores eran nombrados directamente por la Corona española.
Las provincias que estuvieron bajo su jurisdicción tras su creación y organización fueron:
Provincia de Venezuela: es la más antigua de las provincias, creada el 27 de marzo de 1528 y sus primeras capitales fueron Coro —se la conoció también indistintamente en la documentación oficial como provincia de Coro— y El Tocuyo, durante la conquista del territorio. Los límites de esta provincia se extendían desde el cabo de la Vela en la Guajira —actual Colombia— hasta Maracapana, en el oriente de Venezuela. El primer gobernador y capitán general fue el alemán Ambrosio Alfínger, representante de los Welser de Augsburgo, quienes conservaron la provincia hasta 1556. Fue también llamada posteriormente como provincia de Caracas, por el nombre de su principal ciudad y capital, fundada el 25 de julio de 1567 en el valle del mismo nombre, por el conquistador Diego de Losada, después de vencer la fuerte resistencia de los indígenas acaudillados por el cacique Guaicaipuro. Desde su creación depende de la Real Audiencia de Santo Domingo. En 1717, cuando fue creado el Virreinato de Nueva Granada, es incorporada a este y a su Real Audiencia de Santafé de Bogotá. En 1723 fue suprimido el virreinato pero se mantuvo dentro de la jurisdicción de la audiencia neogranadina que a su vez volvía a la jurisdicción peruana hasta 1726, año en que retornara a la de Santo Domingo. En 1739 fue restablecido el virreinato neogranadino incorporando a las provincias de Caracas, Maracaibo, Cumaná, Guayana, Río Orinoco, Trinidad y Margarita, pero se mantuvo en la jurisdicción de la audiencia dominicana. En 1742 la provincia de Venezuela pasa a depender directamente del Reino de España, dejando de ser una comandancia general y recuperando su gobernador el rango de capitán general. En 1777 se creó la Capitanía General de Venezuela y su gobernador pasaría a ser también presidente de la nueva Real Audiencia de Caracas desde su apertura en 1787.
Provincia de Trinidad: creada primero nominalmente en 1532 por el conquistador Antonio Sedeño, fue establecida el 1 de septiembre de 1591 por Antonio de Berrío, quien consolidó la gobernación, el 12 de octubre de 1595 con el nombre de Trinidad de Barlovento-Guayana. Originalmente bajo la jurisdicción de la Real Audiencia de Santo Domingo y posteriormente a su incorporación a la Capitanía general de Venezuela en 1777. La Célula de Población de 1783 permitió el establecimiento de franceses antillanos y personas de color libres católicas, a quienes se otorgaron concesiones que dependían del número de esclavos que aportaran consigo. Su traslado a Trinidad suponía evitar las trabas al uso de mano de obra esclava en las colonias francesas debido a la revolución Francesa y a la inestabilidad que precedió a la revolución Haitiana. En 1797 Trinidad fue atacada por una flota inglesa, que obtuvo la rendición de la plaza por parte del gobernador de la isla el 17 de febrero de 1797 y fue reconocida su ocupación por el Tratado de Amiens en el año 1802.