La capitanía general de Chile, Reino de Chile o gobernación de Chile, fue una entidad territorial del Imperio español, parte del Virreinato del Perú, hasta su separación en 1798. La denominación de reino se mantuvo durante toda su historia virreinal, otorgándole mayor autonomía que otros territorios españoles en América. Su estatus y territorio se vieron alterados con la creación del virreinato del Río de la Plata en 1776.
El territorio de la capitanía general de Chile comprendía el extremo sur de América del Sur, abarcando lo que hoy corresponde a Chile y parte de Argentina, incluyendo las regiones del Tucumán y Cuyo. Su capital era Santiago y su administración estaba a cargo de un gobernador real, quien actuaba en representación de la autoridad del rey.
El término «capitanía general» se refiere una administración militar creada en 1778 durante las reformas borbónicas para ejercer control sobre territorios, debido a los conflictos con potencias extranjeras y tribus indígenas. Aunque inicialmente se utilizó para referirse a la gobernación fundada en 1541 como Gobernación de Chile, hoy se emplea para describir tanto esta estructura administrativa como el nombre de Reino de Chile en documentos oficiales.
El territorio fue establecido por la Monarquía Hispánica durante el periodo de conquista en América, tras separarse de la jurisdicción de la gobernación de Nueva Andalucía con el asentamiento de los primeros españoles en 1541, bajo el liderazgo de Pedro de Valdivia.
Aunque nominalmente en sus inicios se habló de la inclusión hasta de la desconocida Terra Australis, la dominación española nunca logró imponerse totalmente sobre los mapuches, dada su bravura, a los cuales enfrentaron en la guerra de Arauco, ni en las tierras patagónicas; dado el obstáculo de la cordillera de los Andes; la región antártica, en tanto, no sería descubierta sino hasta avanzado el siglo XIX. A grandes rasgos, el reino de Chile abarcó principalmente el sector entre el despoblado de Atacama por el norte, el océano Pacífico por el oeste y el río Biobío por el sur (en el sector conocido como La Frontera), aunque existieron territorios aislados de origen español más al sur bajo su jurisdicción de manera intermitente, como los corregimientos de Valdivia, de Osorno y el gobierno de Chiloé. Hacia el este de la cordillera de los Andes, la gobernación de Chile llegó a abarcar también el territorio tucumano de 1553 hasta 1563 y el corregimiento de Cuyo desde 1568 y durante gran parte de su historia hasta la instauración del virreinato del Río de la Plata; provisoriamente creado por real cédula de 1776 y definitivamente instalado por otra de 1778. Momento en que dichos territorios, pasaron a la jurisdicción del nuevo virreinato rioplatense y durante la emancipación de España, a las Provincias Unidas del Río de la Plata, luego a la Confederación Argentina y finalmente a la jurisdicción de la actual república trasandina.
La administración del reino como tal se mantuvo hasta 1810, cuando se estableció el primer Gobierno de origen local: una junta gubernativa a nombre del entonces encarcelado rey Fernando VII de España. Aunque nominalmente existió por los años siguientes, el Gobierno local ejerció cada vez mayor poder autónomo en lo que se conoce como la Patria Vieja. En 1814, el gobierno autónomo fue derrotado y se restauró el Gobierno absolutista, el cual permaneció en funciones hasta 1817, cuando las fuerzas realistas fueron vencidas en la guerra de Independencia. Al año siguiente, se proclamó la Independencia de Chile, y entonces el reino y la capitanía general desaparecieron definitivamente y sus territorios pasaron a la jurisdicción chilena, de la zona central de la República de Chile. Además, se incorporaron otros territorios como lo fue la isla de Chiloé, que perteneció al virreinato del Perú durante el siglo XVIII y el estrecho, que fue oficialmente poblado por la nueva República a partir de 1843.
Los territorios que comprendieron el «Reyno de Chile» fueron asignados originalmente en 1534 por el emperador Carlos I a las llamadas gobernaciones de Nueva Andalucía y Nueva León, que ocupaban los territorios entre el Pacífico y el Atlántico aproximadamente entre los paralelos 26°S y 37°S y entre el 37°S y el 47°S, respectivamente. Sin embargo, la arbitrariedad de estas divisiones pronto llevó a su desaparición, permaneciendo la denominación de «Chile», que posteriormente sería explorado por Diego de Almagro.
Tras la expedición de Pedro de Valdivia a Chile y la fundación de Santiago, se creó la llamada «gobernación de Nueva Extremadura», nombre otorgado por Pedro de Valdivia a la zona en honor a su lugar de origen. Sin embargo, esta denominación se mantuvo por pocos años hasta la muerte de Jerónimo de Alderete, ocurrida en 1556. De allí en adelante, el nombre de «Chile» predominó entre los hispanos para denominar a dichos territorios.
Posteriormente, también llegaron a utilizarse otras denominaciones, no oficiales y menos extendidas, tales como «Flandes Indiano», que se remite a la dura resistencia del pueblo mapuche a las tropas conquistadoras y que evocaba la compleja guerra de los Ochenta Años ocurrida en Flandes y que terminó con la independencia de los Países Bajos.
Desde la época de Felipe II, tanto en la documentación pública y privada como en las Leyes de Indias, se usó comúnmente la denominación de «reino de Chile» para referirse al territorio —«reyno de Chile» utilizando la grafía de aquella época—. Cabe mencionar que el término reino era de carácter geográfico y no necesariamente político, un concepto usual en dicha época y que puede verificarse con la denominación dada a los diversos «reinos» existentes dentro de la misma España peninsular, pese a que ya carecían de las autonomías existentes en los siglos anteriores. Otro término utilizado usualmente, como en el caso de las Provincias Unidas de los Países Bajos o como en el de las Provincias Unidas del Río de la Plata, fue el de «provincias de Chile».
Mientras el término «reino de Chile» era eminentemente geográfico, como el caso del Argentino Reino trasandino (mencionado por Del Barco Centenera desde 1602). «gobernación de Chile» era utilizado para definir el tipo de gobierno existente, como en el caso de la gobernación del Parguay o el de la gobernación de Buenos Aires, de forma similar al de «capitanía general de Chile», aunque este precisaba la autonomía especial existente para poder enfrentar conflictos militares, y se privilegió fundamentalmente a partir del siglo XVIII.
En 1536, Diego de Almagro formó una expedición para explorar los territorios al sur del Imperio inca que le habían adjudicado en 1534 como parte de la gobernación de Nueva Toledo.
Tras la muerte de Almagro, el conquistador español Pedro de Valdivia solicitó autorización a Francisco Pizarro para conquistar y poblar la provincia de Chile, quien se la concedió en abril de 1539, nombrándolo teniente de gobernador, de acuerdo a una real cédula de 1537, que lo facultaba para proseguir con la conquista de Nueva Toledo. Pedro de Valdivia llegó a las tierras del centro-norte de Chile, y fundó, el 12 de febrero de 1541, la ciudad de Santiago de Nueva Extremadura a los pies del cerro Santa Lucía, llamado Huelén por el jefe Huelen. A los pocos meses, Valdivia fue proclamado por el cabildo como gobernador y capitán general de Nueva Extremadura. Inicialmente lo rechazó, pero terminaría aceptando el 11 de junio de 1541.
En 1544, mandó fundar la ciudad de La Serena, y, posteriormente, Pedro de Valdivia extendió la conquista de Chile hacia el sur, fundando diversas ciudades: Concepción en 1550, La Imperial en 1551, Villarrica y Valdivia en 1552, Los Confines y los fuertes de Arauco, Purén y Tucapel en 1553. Al otro lado de la cordillera, Pedro de Valdivia ordenó la fundación de Santiago del Estero en Tucumán. Otras ciudades fundadas durante los primeros años de la gobernación fueron: Mendoza en 1561, San Luis, San Juan en 1562, Cañete, Castro en 1567 y Osorno en 1558.
En 1598, los mapuches se levantan y se produce la llamada batalla de Curalaba, lo que casi acaba con el intento de la conquista de Chile. A excepción de Castro, las ciudades al sur del río Biobío son destruidas, y se establece este río como límite de facto entre la capitanía española y los mapuche en virtud de las paces de Quilín en 1641. En 1684, se refundó Valdivia y un siglo más tarde se creó la intendencia de Chiloé, subordinada al virreinato del Perú. La guerra de Arauco, el conflicto entre mapuches y españoles, tendría diversas etapas de alta beligerancia y otras más pacíficas a lo largo de la historia.