El perro (Canis familiaris o Canis lupus familiaris, dependiendo de si se lo considera una especie o una subespecie del lobo), llamado perro doméstico o can, y en algunos lugares coloquialmente llamado chucho, tuso, choco, entre otros; es un mamífero carnívoro de la familia de los cánidos, que constituye una especie del género Canis. En el 2013, la población mundial estimada de perros estaba entre setecientos millones y novecientos ochenta y siete millones.
Junto con el gato, es el animal de compañía más popular del mundo, recibiendo el título de «el mejor amigo del hombre». Su tamaño (o talla), su forma y su pelaje es muy diverso y varía según la raza. Posee un oído y un olfato muy desarrollados, y este último es su principal órgano sensorial. Su longevidad media es de diez a trece años, dependiendo de la raza.
Desde el 2021 hasta el 2022 el número de perros como mascota en Europa se ha incrementado en más de 11 de millones. El país europeo con mayor población de perros domésticos que se contabilizó desde 2021 es Rusia, con aproximadamente 17,5 millones de canes.España contaba en 2022 con aproximadamente 9,3 millones de perros domésticos.En ese mismo año, se estimó que el número de perros que había en todo el mundo estaba en torno a los 900 millones.
El perro doméstico proviene de un grupo ancestral común que data de hace aproximadamente treinta mil años, y desde entonces se ha extendido a todas partes del mundo. Los primeros restos fósiles de perros enterrados junto con seres humanos se encontraron en el Valle del Jordán, y datan de hace unos doce mil años. Desde entonces, los perros y los humanos han evolucionado conjuntamente, tanto en las culturas africanas y euroasiáticas, como en las que poblaron América y se mantuvieron sin contacto con aquellas hasta el siglo XV. Los perros comparten el entorno, los hábitos y el estilo de vida humanos, como las dietas ricas en cereales y almidón. La alimentación inadecuada, así como el uso de antibióticos, son la causa del desarrollo de muchas enfermedades inflamatorias e inmunológicas. Unas cuatrocientas enfermedades del perro tienen una equivalente humana, y destacan especialmente la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos neurológicos, así como varios tipos de cáncer, enfermedades autoinmunes y enfermedades cardiovasculares.
Por su capacidad para coordinar ataques en grupo, por su método de caza basado en la persecución de resistencia, caracterizado por agotar a la presa en distancias largas y por su potente mordida capaz de fracturar huesos, el perro doméstico actúa como un depredador sumamente eficaz, cuya presencia —sin tomar medidas adicionales para limitar su fertilidad en áreas de sobrepoblación— altera significativamente el comportamiento y la supervivencia de la fauna silvestre en diversos ecosistemas del mundo.
Tienen una gran relación con los humanos, y entre tales relaciones se incluyen servir como animales de compañía, perros de asistencia, perros guardianes, perros de trabajo, perros de caza, galgos de carrera, perros guía, perros pastores, perros boyeros, perros de guerra, perros policía, etc.
Diferencias respecto a otros cánidos
En comparación con lobos de tamaño equivalente, los perros tienden a tener el cráneo un 20 % más pequeño y el cerebro un 10 % más pequeño, además de tener los dientes más pequeños que otras especies de cánidos. El perro requiere menos calorías para vivir que el lobo. Su dieta de sobras de los humanos hizo que su cerebro grande y los músculos mandibulares utilizados en la caza dejaran de ser necesarios. Algunos expertos piensan que las orejas flácidas de los canes son el resultado de la atrofia de los músculos mandibulares. La piel del perro doméstico tiende a ser más gruesa que la del lobo y algunas tribus esquimales prefieren su piel para vestirse, debido a su resistencia al desgaste en un clima inhóspito. A diferencia de los lobos, pero al igual que los coyotes, los perros domésticos tienen glándulas sudoríparas en las almohadillas de las patas. Las patas de un perro suelen ser más cortas que las de un lobo y su cola tiende a curvarse hacia arriba, otro rasgo que no se observa en los lobos.
La enorme variedad de morfologías en las diferentes razas de perro hace difícil determinar el tamaño y el peso medios de los mismos. Con una altura de entre 71 y 90 cm, el galgo irlandés es la raza más alta de perro —aunque algunos ejemplares de gran danés superan este tamaño, llegando hasta 107 cm—. La raza más pequeña de perro es el chihuahua, con un tamaño de 15-30 cm en la cruz. Con un peso medio de entre 1,5 y 3 kg —y que en algunos casos, puede no superar los 500 g—, los chihuahuas también son los canes más ligeros; mientras los mastines ingleses son los más pesados, con un peso que puede llegar a más de 85 kg.
La longevidad de los perros varía de una raza a otra, pero en general las razas más pequeñas viven más tiempo que las más grandes. Los canes más pequeños a menudo viven hasta la edad de quince o dieciséis años, mientras que los perros más grandes pueden tener una esperanza de vida de solo la mitad. En medio se encuentran todas las razas intermedias. El perro más viejo del que se tiene constancia, un Boyero australiano llamado Bluey, murió en el año 1939 a la edad de veintinueve años. La esterilización del animal puede prolongar o acortar su vida, reduciendo el riesgo de contraer enfermedades como la piometra en la hembra o cáncer testicular en el macho. También reduce el riesgo de accidentes y heridas, pues los perros no esterilizados se pelean y se escapan más. Por otro lado, la castración del macho favorece la aparición de cáncer de próstata, una enfermedad que puede acortar drásticamente la vida del animal.
Al igual que los lobos, los perros tienen un pelaje, una capa de pelos que les cubre el cuerpo. El pelaje de un can puede ser un «pelaje doble», compuesto de una capa inferior suave y una capa superior basta. A diferencia de los lobos, los perros pueden tener un «pelaje único», carente de capa inferior. Los perros con un pelaje doble, como los lobos, están adaptados para sobrevivir en temperaturas frías y tienden a provenir de climas más fríos.
Los perros suelen presentar vestigios de contrasombreado, un patrón de camuflaje natural común. La base general del contrasombreado es que un animal iluminado desde arriba aparece más claro en la mitad superior y más oscuro en la mitad inferior, donde normalmente tiene su propio color. Este es un patrón que los predadores pueden aprender a reconocer. Un animal contrasombreado tiene una coloración oscura en la superficie superior y una coloración clara en la inferior. Esto reduce la visibilidad general del animal. Un vestigio de este patrón es que muchas razas tienen un lado, una raya o una estrella de pelaje blanco en el pecho o en la parte inferior.
Hay muchas formas diferentes de cola de perro: recta, recta hacia arriba, forma de hoz, rizada o en tirabuzón. Tradicionalmente a algunas razas de perro se les amputa la cola (caudectomía), lo cual se está comenzando a prohibir en varios países, ya que se considera una forma de crueldad hacia los animales. En algunas razas, algunos cachorros nacen con una cola corta o sin cola. Esto sucede más a menudo en ciertas razas, especialmente en aquellas en las que a menudo se corta la cola y que por tanto no tienen estándar de raza en cuanto a la cola.
Como la mayoría de mamíferos predadores, el perro tiene músculos potentes, un sistema cardiovascular que permite una alta velocidad y una gran resistencia y dientes para cazar, aguantar y desgarrar las presas.
El esqueleto ancestral de los perros les permite correr y saltar. Sus patas se han desarrollado para impulsarlos rápidamente hacia delante, saltando cuando sea necesario, con el fin de cazar y atrapar las presas. Por tanto, tienen pies pequeños y apretados y caminan sobre los dedos (digitígrados). Sus patas traseras son bastante rígidas y sólidas, mientras que las anteriores son laxas y flexibles, estando unidas al tronco únicamente por músculos.