Camilo Torres Tenorio (Popayán, 22 de noviembre de 1766-Bogotá, 5 de octubre de 1816) fue un abogado, intelectual, y político colombiano. Encabezó el movimiento de la primera independencia de la Nueva Granada, hoy Colombia, de la cual fue presidente. Por su capacidad oratoria, pasó a la historia como El Verbo de la revolución político y patriota colombiano.
Cuarto hijo (primer varón) de una familia de nueve hermanos, fue su padre el español Francisco Jerónimo de Torres, comerciante, minero y propietario de vastas extensiones territoriales al sur de Neiva, en la costa del Pacífico y en Popayán, casado con la payanesa María Teresa Tenorio.
Era hijo del español Jerónimo Francisco de Torres Herreros, natural de Lambreras (Castilla la Vieja, España), y la payanesa María Teresa Tenorio y Carvajal. Estudió en el Real Colegio Seminario San Francisco de Asís, conocido posteriormente como Real Colegio de San Francisco de Asís, de su ciudad natal, plantel en el que aprendió latín, griego, retórica, matemáticas, filosofía y teología, estudios que complementó en Bogotá en el Colegio Menor de Nuestra Señora del Carmen, donde recibió el grado de Bachiller en Filosofía. Estudió Derecho Canónico en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario hoy Universidad del Rosario.
Fue el más eminente de los abogados del país en su época y recibió el título de Abogado de los Reales Consejos, expedido por la Corona española. Asumió la defensa, entre otros, de Francisco Antonio Zea y Eloy Valenzuela, procesados por su presunta participación en la Revolución de los Pasquines. Su éxito como abogado lo llevó a tener clientes en ciudades por fuera del Virreinato, como Lima.
Durante una de las famosas tertulias que se celebraban habitualmente en la casa de Manuela Sanz de Santamaría de Manrique en Bogotá, Torres conoció a María Francisca Prieto y Ricaurte, prima de la anfitriona. Era hija de Joaquín Prieto y Dávila y Rosa Ricaurte Torrijos. Contrajeron matrimonio en la catedral de Bogotá el 4 de julio de 1802 y pasaron la luna de miel en Fusagasugá. Después, se instalaron en una casa bogotana frente al Observatorio Astronómico, donde nacieron los seis hijos de la pareja.
El primer hecho que relaciona a Camilo Torres con el ambiente político que se vivía en el Nuevo Reino de Granada tuvo un lugar tras la traducción de los Derechos del Hombre y del Ciudadano del francés al castellano, hecha por Antonio Nariño (Santafé, 1793). La publicación de este texto originó el cierre de la tertulia «El Arcano Sublime de la Filantropía», supuso la cárcel y el exilio para algunos granadinos y la apertura de un proceso seguido contra varios alumnos del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, entre los que se contó a Camilo Torres. Allanada su biblioteca, se encontraron gran cantidad de libros en francés que fueron llevados para que la Inquisición los analizara.
En 1808 cuando Napoleón impuso en el trono español a su hermano José y encarceló al rey de España y la noticia llegó al Virreinato de la Nueva Granada el 14 de enero de 1809, Camilo Torres se opuso, y lo manifestó en diferentes espacios.
En 1809 se inmortalizó con su Memorial de Agravios, una crítica al gobierno español y a la falta de oportunidades para el acceso de los criollos, nobles y adinerados a los cargos de decisión en la Nueva Granada. El documento nunca llegó a su destinatario, que era la Junta Suprema Central de España (que se hallaba entonces en Sevilla, de ahí que Torres dirija su memorial a la «junta de Sevilla»), organismo que asumía la soberanía nacional en nombre del rey Fernando VII secuestrado en aquel momento en Bayona, y sólo vino a ser publicado varias décadas después de la muerte de Torres. En este documento se destacaba su carácter de apoyo a la corona con requisitos de igualdad para criollos, más que de ser un documento en pro de la independencia de las colonias
A partir del establecimiento de la junta de gobierno, participó activamente de ésta, así como en sus eventos protocolarios, como integrante de la junta se intuye redactor y revisor de sus numerosos decretos donde se redujeron las ventajas tributarias con que contaban los indígenas en la colonia, la eliminación de los resguardos y el veto al voto a las clases pobres.
El 22 de diciembre al instalarse el primer congreso de las provincias de la Nueva Granada en Santafé, como representante de la provincia de Pamplona, se opuso activamente a la entrada del representante de la provincia de Sogamoso, la cual recientemente había declarado su autonomía de la de Tunja.
Presidente de las Provincias Unidas de la Nueva Granada
El quince de noviembre de 1815 fue elegido presidente de las Provincias Unidas de la Nueva Granada. El 12 de marzo de 1816, tras la derrota parcial de las tropas de Custodio García Rovira en Cachirí y la definitiva en El Socorro, renunció al gobierno junto con el gobernador de Cundinamarca, José María García Hevia. En su reemplazo fue elegido dictador José Fernández Madrid.
Durante este período, conocido como la Patria Boba, se constituyó como líder de los federalistas, quienes abogaban por convertir a las Provincias Unidas en una federación, en contraposición a los centralistas, encabezados por Antonio Nariño, quienes propugnaban un sistema unitario gobernado desde Santafé.
Conocidos los planes del general español Pablo Morillo de concretar la Reconquista de los territorios sublevados, Torres organiza en 1816 su huida en compañía de su familia. Se establecen inicialmente en El Espinal, actual departamento del Tolima. Allí se quedaron su esposa y sus hijos, mientras él continuaba su viaje hasta Popayán en compañía de su hermano Jerónimo y su secretario privado.
La tropa de Morillo alcanzó primero a la familia de Torres y fue así como el Comisionado de la Junta de Secuestros, Antonio Hernández, confiscó todos los recursos con los que la señora de Torres contaba en ese apartado paraje. Morillo ordenó que tanto la esposa como los hijos de Torres fueran traídos a Santafé de manera inmediata, orden que fue cumplida con celeridad por los lugartenientes del militar español.
Por su parte, Torres se encontraba en alguna localización entre Popayán y el puerto de Buenaventura en julio de ese mismo año (1816) cuando fue capturado por las fuerzas de Morillo. A pesar de las influencias de su familia, Torres es enviado a Santafé y fusilado entre la noche del 4 y la madrugada del 5 de octubre del mismo año, dentro del régimen del terror de Morillo. Junto a él murieron en el patíbulo Pedro Felipe de Valencia, II Conde de Casa Valencia, Manuel Rodríguez Torices y José María Dávila.
El cuerpo de Torres fue desmembrado por las extremidades, que se ubicaron en las cuatro entradas de la ciudad para horrorizar a la población, y su cabeza, cuyo rostro había sido desfigurado por las balas, fue colocada en una lanza en la plaza para mayor escarnio público. Sus restos nunca fueron encontrados.
Destino de la familia de Torres y legado del prócer