Tal Día como Hoy

Camilo García de Polavieja

Militar y político español

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Camilo García de Polavieja y del Castillo-Negrete (Madrid, 13 de julio de 1838​- Madrid, 15 de enero de 1914)​ fue un militar y político español.

En el terreno militar fue calificado como un gran estratega ​ y considerado un hombre de carácter «enérgico».​​ Participó en la guerra de Marruecos, la tercera guerra carlista, la Guerra de los Diez Años, la llamada Guerra Chiquita; así como fue capitán general de Cuba y de las islas Filipinas.​

Su carrera política se caracterizó por el respeto a la monarquía —gozó de una buena relación con la regente María Cristina de Habsburgo-Lorena,​​ así como tuvo cierta cercanía con los sectores más católicos y conservadores del país—​​ y por su intento de impulsar cambios en España, sumida en una grave crisis por el punto final del imperio colonial.​ Los apoyos que recibió al volver a la península tras su actuación militar en Cuba y Filipinas se aglutinaron en un movimiento conocido como «polaviejismo»,​ que se ha llegado a comparar con el boulangismo francés.​​ Se le consideró, junto a Joaquín Costa, uno de los más notables regeneracionistas —en el caso de Polavieja de carácter conservador—​ de España.​ Fue senador por la provincia de Santa Clara (Cuba) en 1896, siendo nombrado posteriormente senador vitalicio (1899-1911) y senador por derecho propio (1911).​

Apodado «el general cristiano» a causa de su religiosidad,​​ ostentó el título nobiliario de I marqués de Polavieja (título de carácter pontificio concedido en 1895).

Primeros años y guerra de Marruecos

Nació el 13 de julio de 1838 en Madrid, en el seno de una familia acomodada,​ sus padres gozaban de brillante posición social y económica.​ Era además sobrino del conde de Morphy.​ Hizo sus primeros estudios en Madrid, Málaga y Alcoy y terminados estos comenzó los preparativos para ingresar en la Academia de Estado Mayor, deseo que no pudo materializarse por el fallecimiento de sus progenitores,​​​ en primer lugar de su madre en 1849 y más tarde el de su padre, en 1858.​ El día 20 de agosto de 1858 se inscribió como soldado en el regimiento Navarra número 25; a principios de octubre del mismo año ascendió a cabo segundo por elección y un año después ya era sargento segundo.​

Al estallar la Guerra de Marruecos el entonces sargento Polavieja acudió con su regimiento, que se hallaba de guarnición en Valladolid, al teatro de operaciones; su bautismo de fuego tuvo lugar en la batalla de Wad-Ras, después de la cual recibiría el grado de sargento primero y la felicitación personal del general Leopoldo O'Donnell.​ Terminada la campaña de Marruecos pidió y obtuvo el pase al ejército de Cuba con el grado de alférez,​ en 1863.​

Polavieja participó en la tercera guerra carlista. Durante el desarrollo de la contienda, en junio de 1872, alcanzó el grado de teniente coronel, el cual le fue otorgado por el general Arsenio Martínez Campos por su actuación en Valencia; participó además en el sitio de Cartagena.​ Nuevamente a las órdenes del general Martínez Campos se enfrentó en varios encuentros con las tropas carlistas, especialmente con la columna de Savalls. También participó en la rotura del sitio de Manresa, además de la ocupación de la ciudad de Vich.​ Continuó con la campaña en el norte formando parte del tercer cuerpo del ejército y después de numerosas operaciones entró en Bilbao, tras lo cual sería recompensado con el ascenso a coronel, además de tomar el mando del batallón de Toledo.​ Más tarde se puso bajo órdenes directas del rey Alfonso XII para levantar el bloqueo de Pamplona,​ tras lo cual participó en la batalla de Treviño y la toma de Salvatierra, además de proteger el flanco y la retaguardia del ejército en la marcha de este sobre Munguía; más tarde tomó el paso de los Pagos y el pueblo de Peñacerrada, donde derrotó a las tropas carlistas.​ En el año 1876, después de duros combates, tomó varias posiciones carlistas, como el fuerte de San Carlos, y asistió a la batalla de Elgueta, tras lo cual sería ascendido a brigadier.​

Cuba: Guerra de los Diez Años y Guerra Chiquita

Tras una breve etapa mandando la 2.ª Brigada de Cataluña y desempeñando el gobierno militar de Gerona, fue destinado a la isla de Cuba, donde entró de lleno en la Guerra de los Diez Años.​ Durante 1877 combatió a los independentistas cubanos Pancho Jiménez y Antonio Maceo;​ se recompensó su proceder con la concesión de la Gran Cruz del Mérito Militar.​ En 1878 obligó al brigadier rebelde Emiliano Sánchez a rendirse con 44 oficiales y toda su partida. El 17 de julio fue ascendido a mariscal de campo y nombrado comandante general y gobernador de la provincia de Puerto Príncipe.​​ El año siguiente fue nombrado gobernador de Santiago de Cuba.​ Puso fin además a la llamada «Guerra Chiquita»,​​ en la que Polavieja hizo especial énfasis en insistir en el «carácter negro» de las revueltas, intentando minimizar frente a la opinión pública el apoyo de los blancos al movimiento y haciendo del conflicto en la isla una supuesta «guerra de razas».​ Existe la versión de que la tajante actuación del general Polavieja impidió la pacificación de la región.​

En 1882 regresó a la península y pasó a desempeñar numerosos cargos, entre ellos el de consejero del Consejo Supremo de Guerra y Marina​​ o el de capitán general de Andalucía,​ cargo que ostentó hasta enero de 1888.​ El 19​ o 21 de marzo de 1885 se casó con doña María de la Concepción Castrillo y Medina,​ de familia sevillana,​ llamada también Concepción Benjumea de Polavieja en algunas fuentes.​​ El mayor de sus hijos —de nombre Alfonso​ y fundador en 1916 del periódico La Nación—​ nació el 11 de enero de 1887;​ Polavieja tuvo al menos otros dos vástagos, llamados Camilo y Ángeles.​

El 20 de agosto de 1890​ fue nombrado gobernador general de Cuba, tras la dimisión de José Chinchilla.​ Nada más llegar procedió con la expulsión de la isla del líder independentista Antonio Maceo,​​​ al que acusó de racismo y de querer establecer una «república negra», declaraciones que han sido a su vez consideradas también como racistas.​ La visita de Maceo a Cuba fue imprevista, este incluso llegó a pasearse por la «Acera del Louvre» de La Habana, símbolo de las clases altas criollas de raza blanca en la isla​​ y a tener una entrevista con el bandolero Manuel García Ponce, el «Rey de los campos», antes de ser deportado por Polavieja.​ Durante su mandato como gobernador, Polavieja siguió una política de «mano dura»,​ represiva,​ con la oposición al Partido Liberal de Cuba​​ y una persecución del bandolerismo​ —al que relacionaba con los movimientos independentistas,​ y contra el que llevó a cabo una campaña que dio como resultado la captura de 164 «bandidos, cómplices y encubridores»—,​ los republicanos,​ el movimiento obrero, el protestantismo y la masonería;​ intentó recortar la libertad de prensa​ a la vez que influyó fuertemente en la Unión Constitucional​ —españolista—, de la que pretendió erigirse en «jefe natural».​

Polavieja criticó el «oportunismo» de muchos autonomistas,​ aunque mostraba, sin embargo, cierta inclinación hacia un desarrollo futuro de la autonomía e independencia cubanas​​​ y ya en 1892 mostró una opinión crítica hacia el papel de España en las colonias, viendo también con temor el crecimiento de la influencia de los Estados Unidos en la región.​ Polavieja defendía una «separación amigable» de Cuba y España, previo paso de una etapa de mayor autonomía para la isla.​ Abandonó el cargo de gobernador el 20 de junio de 1892​​ —se dice que por la negativa del Gobierno a aceptar sus sugerencias autonomistas,​ aunque Polavieja alegó motivos de salud—​ el cual pasó a manos de Alejandro Rodríguez Arias.​​ A su regreso a la península, en 1893, puso en marcha la revista La Caridad, medio de comunicación perteneciente a la Cruz Roja Española,​ que terminaría desapareciendo precisamente con la marcha del general a las islas Filipinas en 1896,​ orquestada por el arzobispo Cascajares.​

Tras embarcarse en Barcelona en el vapor Alfonso XIII,​ Polavieja llegó el 3 de diciembre de 1896 a las islas Filipinas,​ para desempeñarse en principio como segundo del entonces gobernador Ramón Blanco y Erenas.​ Sin embargo Polavieja sería nombrado gobernador general, capitán general y general en jefe del Ejército solo unos días después, el 8 de diciembre,​ cargos de los que tomaría posesión el día 13.​ Su mando fue muy enérgico, dominó la insurrección que había estallado en las islas, con distintas victorias sobre los independentistas.​​

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