Tal Día como Hoy

Camillo Benso, conde de Cavour

Político italiano

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Camillo Paolo Filippo Giulio Benso, conde de Cavour (/kaˈvuːr/; Turín, 10 de agosto de 1810 - Turín, 6 de junio de 1861), fue un estadista italiano y una figura destacada en el movimiento hacia la unificación de Italia.​ Fue uno de los líderes de la Derecha Histórica y primer ministro del Reino de Piamonte-Cerdeña, cargo que mantuvo (salvo una dimisión de seis meses) durante toda la Segunda Guerra de la Independencia italiana y las campañas de Giuseppe Garibaldi para unificar Italia. Tras la declaración de un Reino de Italia unido, Cavour asumió el cargo de primer ministro de Italia; murió después de sólo tres meses en el cargo, por lo que no vivió para ver la incorporación de Venecia o Roma a la nueva nación italiana.

En sus primeros años, Cavour impulsó varias reformas económicas en su región natal, Piamonte, y fundó el periódico político Il Risorgimento. Tras ser elegido para la Cámara de Diputados, ascendió rápidamente en el gobierno piamontés, llegando a dominar la Cámara de Diputados gracias a una unión de políticos de centro-izquierda y centro-derecha. Tras un amplio programa de expansión del sistema ferroviario, Cavour fue nombrado primer ministro en 1852. Como primer ministro, Cavour encaró con éxito el gobierno de Piamonte a través de la Guerra de Crimea, la Segunda Guerra de la Independencia italiana y las expediciones de Garibaldi, consiguiendo maniobrar diplomáticamente para que el Piamonte se convirtiera en una nueva gran potencia en Europa, controlando una Italia casi unida que era cinco veces más grande que Piamonte antes de que él llegara al poder. Cavour era masón del Rito Simbólico Italiano.

El historiador inglés Denis Mack Smith afirma que Cavour fue el parlamentario más exitoso de la historia de Italia, pero no fue especialmente democrático. Según su criterio Cavour fue a menudo dictatorial, ignoró a sus colegas ministeriales y al parlamento, e interfirió en las elecciones parlamentarias. También practicó el trasformismo y otras políticas que se trasladaron a la Italia posterior al Resurgimiento.​​

Hijo del marqués Mixol Benso de Cavour y de Adèle de Sellon, dama de origen suizo. Piamontés aristocrático de ideas liberales, durante su juventud estudió en la Academia Militar, llegando a ser oficial de Ingenieros. Poco apegado a la vida militar, dejó el ejército y se dedicó a viajar al extranjero estudiando el desarrollo económico de los países más industrializados como Francia y Gran Bretaña, documentándose en todas las innovaciones relacionadas con cualquier campo. A los 22 años fue nombrado alcalde de Grinzane, localidad en la que su familia tenía tierras. La localidad cambió de nombre y pasó a llamarse Grinzane Cavour como agradecimiento a Camillo Benso, que fue su alcalde durante 17 años.

En 1847 hizo su aparición en la escena política como fundador, junto a Cesare Balbo de un periódico liberal moderado, el Risorgimento. Fue elegido diputado al parlamento en junio de 1848. Perdió su escaño en las elecciones de enero de 1849, pero lo recuperó en marzo del mismo año, y no lo dejaría hasta su muerte.

En 1850, tras un apasionado discurso a favor de las leyes Siccardi pasó a formar parte del gobierno de Massimo D'Azeglio, como ministro de Agricultura, Comercio y Marina; en 1851 completa su control de la vida económica del País con la asunción de las competencias de la cartera de Finanzas. En 1852 preparó con Urbano Rattazzi, principal exponente de la izquierda liberal, una coalición que lo llevó en noviembre del mismo año a la Presidencia del Consejo de Ministros.

Una vez alcanzado este cargo, el conde de Cavour se consagró al fortalecimiento económico e industrial del Reino de Cerdeña, favoreciendo la construcción de ferrocarriles, carreteras e iniciando la construcción del túnel del Fréjus. Revitalizó la agricultura con la introducción de nuevos cultivos, la realización de obras de mejora y la construcción de canales de riego. Favoreció la creación de una industria siderúrgica y el fortalecimiento de la textil. Reformó el ejército a través de su colaborador, el general La Marmora, y ordenó la construcción de un arsenal marítimo en La Spezia.

En política interna Cavour fue el artífice del orden monárquico constitucional, aceptando el liberalismo en el aspecto político y en el económico, pero en realidad todas sus reformas estaban dictadas por su deseo de impedir cualquier tipo de insurrección democrática o republicana. De hecho, Cavour creía que Piamonte-Cerdeña debía entrar en una franca industrialización como medio de asegurar una economía próspera y estable que Cavour consideraba esencial para un Estado fuerte, para ello las doctrinas liberales serían una herramienta útil, aunque sin dejar de lado recurrir al proteccionismo en caso necesario. En tal sentido, se promovió la construcción de ferrocarriles a gran escala y la modernización de astilleros y puertos.

Cavour aceptaba algunos principios de la democracia como las elecciones libres, la sujeción del rey al parlamento y el constitucionalismo, pero insistía en que el régimen político fuese dominado por una élite; precisamente estas ideas fueron motivo de sus más agrias discrepancias con el patriota Giuseppe Garibaldi, quien preconizaba una democracia que incluyera al proletariado y a los campesinos, mientras que Cavour solo consideraba aceptable la participación política de la clase media y la burguesía. De hecho, ambos personajes nunca mantuvieron relaciones realmente amistosas: Cavour solía tildar a Garibaldi de «salvaje» mientras por su parte Garibaldi calificaba a Cavour de «vil intrigante».

Partidario acérrimo de la afirmación de Charles de Montalembert, «Iglesia libre en Estado libre», Cavour se preocupó de redimensionar el poder de la Iglesia católica en Italia, y promovió la construcción de hogares para la infancia, al mismo tiempo mantuvo una lucha tenaz contra los jesuitas, que detentaban el monopolio en las tareas educativas mientras que Cavour auspiciaba la idea de una educación primaria bajo tutela puramente estatal.

Cavour mantenía ideas conservadoras en el plano social, pero rechazaba que el clero católico mantuviera privilegios por encima del propio Estado liberal; en ese sentido consiguió que en Piamonte-Cerdeña se aprobara una ley que suprimía las órdenes monásticas contemplativas y abolía los privilegios de la manomorta y del foro judicial para eclesiásticos. Esta ley provocó un gran escándalo entre los conservadores y tropezó con la oposición del rey Víctor Manuel, quien forzó la dimisión de Cavour, en la llamada «Crisis Calabiana» (26 de abril de 1855). Tras unos días, sin embargo, el rey tuvo que volver a llamar a Cavour para el mismo puesto, pero el proyecto de ley tuvo que ser abandonado en parte.

Política exterior y unificación de Italia

En política exterior Cavour fue un político hábil para tejer alianzas en favor de Piamonte-Cerdeña de acuerdo a las conveniencias del momento, aunque a veces estuvo acompañado por la fortuna. Su objetivo era crear un estado fuerte en el norte de Italia bajo la corona de la Casa de Saboya, pero descubrió que para alcanzar ese objetivo, el Piamonte debía obtener apoyos de las potencias europeas pues era evidente que Austria utilizaría todo su poderío para impedir el crecimiento de Piamonte.

Precisamente Cavour rehusaba repetir la experiencia de 1849, al juzgar que el reino piamontés era aún demasiado débil para enfrentarse en solitario a Austria, mientras que el apoyo del resto de estados italianos a la causa del Piamonte era muy dudoso. En 1854 Cavour vio una oportunidad cuando estalla la guerra de Crimea: Francia y Gran Bretaña, aliadas con Turquía, luchaban contra Rusia, quien hacía esfuerzos por extender su hegemonía en la península balcánica y en la región del Bósforo. Cavour ofreció la ayuda militar del Piamonte a las grandes potencias, aprovechando los puertos bajo control del Piamonte en el Mediterráneo, ofreciendo además enviar a Crimea un cuerpo de ejército.

No resultó sencillo para Cavour obtener la autorización para tal expedición por parte del Parlamento de Turín: no se entendía la razón por la que soldados piamonteses debían combatir en una región remota donde Piamonte-Cerdeña no tenía intereses que defender. Pero Cavour logró su objetivo y las tropas piamontesas participaron activamente en la lucha en el lado de los vencedores, gracias a ello el Piamonte fue admitido a la mesa de negociaciones de paz como aliado de dos grandes potencias: Francia y Gran Bretaña.

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