Calixto III, de nombre secular Alfonso de Borja (Torreta de Canals, Játiva, Reino de Valencia, 31 de diciembre de 1378-Roma, Estados Pontificios, 6 de agosto de 1458), fue el papa 209.º de la Iglesia católica entre 1455 y 1458.
Nacido en el seno de la Casa de Borja en el Reino de Valencia, fue estudiante y profesor de la Universidad de Lérida, canónigo de la catedral de Lérida, vicario de la diócesis, jurista de prestigio, embajador y consejero de Alfonso V de Aragón, preceptor de su hijo Fernando I, obispo de Valencia y cardenal de Eugenio IV y Nicolás V.
Elegido papa en 1455, su pontificado estuvo marcado por la organización de la cruzada contra los otomanos que dos años antes habían tomado Constantinopla, pero la tibia respuesta de los príncipes seculares europeos a la convocatoria para la expedición militar hizo vanos sus esfuerzos.
Alfonso de Borja fue miembro de una familia de la pequeña y mediana nobleza de Játiva, originaria probablemente de la ciudad fortificada de Borja en Aragón, atendiendo a la costumbre de muchos de los conquistadores de tomar el apellido del lugar de nacimiento.
Fue el único hijo varón de Domingo de Borja, «un bon home, llaurador de Xàtiva» y de Francisca o Francina de Borja o de Llansol. Fue probablemente el primogénito y tuvo cuatro hermanas: Isabel, Juana, Catalina y Francisca.
Cursó sus primeros estudios en Valencia, continuándolos en la Universidad de Lérida, donde obtuvo el doctorado en Derecho y el doctorado en Derecho canónico; era, por tanto, doctor in utroque iure.
Vida docente y carrera eclesiástica
Fue catedrático de cánones en la Universidad de Lérida, donde llamó la atención del rey Martín el Humano, que le nombró asesor del baile de Lérida, y la del antipapa Benedicto XIII, que lo atrajo a su causa en el enfrentamiento que el Cisma de Occidente había provocado en la Iglesia. Su apoyo al antipapa le valió ser nombrado canónigo de la catedral de Lérida y, a la muerte del obispo Pedro de Cardona en 1412, vicario capitular.
Llamado a su servicio como jurista y diplomático por Alfonso V de Aragón, enfrentado al romano pontífice, a la muerte de Benedicto XIII, en 1423, dio breve apoyo a Gil Muñoz, elegido sucesor del papa Luna por tres de sus cardenales con el título de Clemente VIII. Poco después, enviado a Peñíscola por Alfonso V, deseoso de un acercamiento a Roma, logró la renuncia de Gil Muñoz y su sometimiento al papa Martín V. El éxito de su negociación supuso el fin del cisma que había dividido a la Iglesia desde 1378 y la reconciliación entre el rey de Aragón y el papado. En recompensa, Alfonso fue nombrado obispo de Valencia en 1429.
En Valencia permaneció poco tiempo pues continuó prestando sus servicios al rey de Aragón Alfonso V, especialmente en los asuntos napolitanos. Se negó, no obstante, a participar en el concilio de Basilea en condición de embajador de Aragón y puso todo su empeño y dotes diplomáticas al servicio del entendimiento entre el papa Eugenio IV y el rey aragonés, al que convenció para que retirase el apoyo que había prestado inicialmente al concilio cismático.
En 1432 el rey Alfonso V había marchado a Nápoles para acometer la conquista del reino contra René de Anjou, dejando a su hijo Fernando bajo la tutela de Alfonso de Borgia y de Ximén Pérez de Corella.
En 1438 Fernando viajó a Nápoles para reunirse con su padre, y Alfonso Borgia marchó con él. Durante los años siguientes sirvió en la corte del rey como presidente del Consejo Real.
El papa Eugenio IV le premió con el capelo cardenalicio en el consistorio del 2 de mayo de 1444, con el título de los Cuatro Santos Coronados y retención del obispado de Valencia. A partir de ese momento estableció su residencia en Roma, manteniéndose neutral y alejado de las disputas entre los Orsini y los Colonna y distinguiéndose en la curia romana por sus conocimientos jurídicos y su austeridad de vida.
Durante el papado de Nicolás V contribuyó a alcanzar la paz de Lodi, que aseguraba el equilibrio entre Milán, Florencia y Nápoles y permitía hacer frente al peligro turco. Por lo mismo se opuso a las conquistas del condottiero Giacomo Piccinino en Siena, a pesar de ser este aliado del rey de Aragón, dando prueba así de su rectitud de criterio e independencia frente a consideraciones de afinidad nacional de lo que hizo gala durante su pontificado, especialmente cuando a la muerte de Alfonso V de Aragón rechazó reconocer a su hijo Fernando I de Nápoles como rey de Nápoles alegando derechos feudales de la Iglesia sobre aquel reino.
El papa Nicolás V murió en marzo de 1455 después de ocho años de pontificado. El cónclave que siguió estuvo marcado por las desavenencias entre los cardenales partidarios de los Orsini y los de los Colonna; el griego Basilio Bessarion era un candidato neutral con posibilidades, pero en un encendido discurso Alain de Coëtivy apeló a su reciente conversión, y finalmente fue elegido Alfonso Borgia por su reputación intachable, su declarada intención de contrarrestar a los turcos y su avanzada edad, que hacía presagiar un pontificado breve.
Fue coronado sumo pontífice el 8 de abril de 1455 con el nombre de Calixto III en la escalinata de San Pedro por el protodiácono Prospero Colonna.
Su elección fue mal recibida por los romanos y los italianos en general, temerosos de que el nuevo pontífice («un papa bárbaro y catalán») contribuyese a incrementar en la península la influencia de la Casa de Aragón que había ocupado el Reino de Nápoles, que planease trasladar la corte pontificia fuera de Italia o que instalase en los principales cargos civiles y eclesiásticos a sus compatriotas.
El nepotismo había sido una constante durante toda la historia del papado, y Calixto III no fue la excepción: sus sobrinos veinteañeros Rodrigo y Luis Juan fueron creados cardenales, el primero obispo de Segorbe y gobernador de la Bolonia de Sante Bentivoglio y el segundo obispo de Gerona y vicecanciller; su otro sobrino Pedro Luis fue nombrado capitán general de la Iglesia, castellano de Sant'Angelo, gobernador de Terni, Narni, Todi, Rieti, Orvieto, Spoleto, Foligno, Nocera, Assisi, Amelia, Civita Castellana y Nepi y prefecto de Roma, y primo de este fue su lugarteniente Galcerán de Borja.