Calahorra es una ciudad española de la comunidad autónoma de La Rioja, perteneciente a su comarca homónima, la cual se sitúa a su vez, dentro de la Rioja Baja. Tiene 25 661 habitantes, según los datos del INE a principios de 2022, una extensión de 91,41 km² y una densidad poblacional de 262,68 hab/km². Ostenta los títulos de Muy Noble, Muy Leal y Fiel Ciudad. Desde los siglos IV-V, es sede de la diócesis de su mismo nombre, que en tiempos pasados llegaba hasta el Cantábrico. Es la segunda ciudad de la comunidad autónoma de La Rioja en importancia y población tras la capital, Logroño, y la más importante dentro de la Rioja Baja.
Destaca por su producción agrícola, sus viñedos y su antigüedad. Asentada sobre el poblado vascón de Kalakorikos, fue la importante ciudad romana de Calagurris Nassica Iulia que se hizo famosa con el asedio de Pompeyo, pues prefirió que murieran de hambre casi todos sus habitantes antes que rendirse ante el enemigo (esta es la Fames Calagurritana simbolizada por la Matrona), y por su ceca que mantuvo hasta la Edad Media. Por ello ofrece una gran variedad de monumentos y rasgos históricos, fundamentalmente romanos.
Calahorra, además, es cuna del gran maestro en oratoria Marco Fabio Quintiliano, autor de varios textos y maestro en la corte romana, y de uno de los mejores poetas cristianos de la Antigüedad, Aurelio Prudencio, autor del Peristephanon, catorce himnos dedicados a distintos santos mártires (entre los que se encuentran los patronos de Calahorra: san Emeterio y san Celedonio). Como curiosidad, en honor a la ciudad se le otorgó a un cráter en Marte el nombre de Calahorra.
La primera referencia documental a Calahorra se halla en Livio, después en Estrabón, en el itinerario de Antonino. Su importancia llega hasta el año 465 según Tovar. Este también indica que en monedas indígenas aparece kalakoŕikoś (en escritura ibérica: ), siendo este un étnico en nominativo plural.
En una bula de 1199, por la que se concedían privilegios al monasterio de San Millán de la Cogolla, aparece nombrado Calagurra.
La etimología del nombre de la ciudad siempre ha suscitado polémicas entre los historiadores desde tiempos antiguos. De esta manera, ya a comienzos del siglo XVIII el fraile Mateo Anguiano, en su libro del año 1701 titulado Compendio historial de la provincia de la Rioja, decía que había autores, los cuales deducían que su nombre era arábigo y significaba castillo libre y quienes esgrimían que la ciudad se había llamado primero Cala para luego añadirle Forra y llamarse calaforra. Si bien Mateo Anguiano reconoce que el nombre primitivo había sido siempre ya desde época romana Calagurris, que más tarde derivaría en Calahorra.
Teorías más recientes afirman que existe en el idioma caldeo el término gurri, cuyo significado es 'pueblo', pero anteponiendo a esta la palabra CALA, que en los principales idiomas antiguos significaba o era común a las ciudades fortificadas, obtendremos que la palabra CALAGURRIS quiere decir ciudad o pueblo amurallado. Gavel propone un origen en el vasco gara-gorri, 'altura roja'; Vendryes del céltico cala-uri, 'fortaleza del pueblo', igual que Dauzat pero este indica procedencia desde el ligur; Galmés plantea el significado de 'castillo rojo'. Alarcos desestima todas las anteriores y concluye, siguiendo a Menéndez Pidal y al citado Gavel, que el topónimo tiene etimología vasca y equivale a 'pueblo o barrio antiguo, de las alturas'. Esta ha sido una de las etimologías más aceptadas junto a una similar que indica que CALAGURRIS viene de las etimologías CALL ('elevación') y GUR ('ribera'), posponiendo a estas la palabra IS, cuyo significado es 'río'. De esta forma obtenemos la siguiente traducción: CALL GUR IS, 'Ciudad situada en una elevación junto a un río con sus correspondientes riberas'.
Recientemente (2011), Eduardo Aznar ha propuesto una etimología alternativa desde el euskera arcaico *kala-gorri, 'cerro pelado' o 'cerro rojo', con el paralelo del baztanés kaligorri, 'cabeza roja'.
Existe una Calagorris o Calagurris, identificada con la actual villa de Saint-Martory, comuna francesa del departamento de Alto Garona perteneciente a la región de Mediodía-Pirineos, actualmente Occitania.
Los símbolos de la ciudad son:
Bandera o pendón de Calahorra: La bandera de Calahorra consta de un fondo blanco con una cruz de color rojo, en medio de la cual se sitúa el escudo de la ciudad. El privilegio de usar bandera fue concedido a la ciudad, al ser reconquistada por García Sánchez III de Pamplona a los musulmanes en 1045. No obstante, el documento más antiguo que describe el pendón, es un acta de su ayuntamiento de junio de 1550, que dice así: «Probeyeron que se faga una bandera grande de ynfanteria de tafetantes entre dobles para la ciudad que tenga una cruz colorada y en medio della tenga un escudo con las armas de la ciudad». Es decir, en este texto se describe la bandera como se configura oficialmente en la actualidad, con una cruz de color rojo y las armas en el punto medio. En el año 1639 el Calagurritano Melchor Díez de Fuenmayor recoge una leyenda en la que el monarca visigodo Wamba honra a Calahorra dejándole su estandarte, que era de color damasco morado, además de tener otros añadidos como dieciséis espadas. Debido a este estandarte desconocido y a la tradición de la Corona de Castilla, se ha utilizado una bandera de la ciudad constituida por un reverso de color morado junto con la leyenda «Noble y antigua y leal ciudad de Calahorra» en letras oro y en elipse ocupando su centro, manteniendo la cruz de color rojo sobre fondo blanco descrita en 1550 en su anverso. Si bien esta bandera, con dicho reverso, no constituye su enseña oficial, si se incluía en el informe para la elaboración de una bandera de Calahorra conforme a como era en el pasado y que fue encargado en 1950 al Instituto de Estudios Riojanos, mediante el cual se intentó oficializar sin éxito a mediados del siglo XX. El procedimiento para la oficialización de la bandera de Calahorra fue iniciado en el año 2020, realizándose para ello un estudio histórico de la Real Academia de la Historia, la cual dictaminó una configuración de la misma igual a la original, que se describe en el año 1550.
Escudo de Calahorra: Es de los denominados «redondeado o español». Trae acuartelado: en el 1.º de azur dos fisuras con gotas de sangre, simbolizando el martirio de los santos patronos; en el 2.º de gules dos espadas cruzadas, como representación del mismo martirio. Por timbre lleva la corona mural, y flanquea el escudo la divisa, reducida a San Emeterio y San Celedonio. Por propios méritos, Calahorra cuenta con los títulos de los que muy pocas ciudades pueden gloriarse. Tal vez los más importantes sean los de: Muy Noble, Muy Leal y Fiel. El escudo de la ciudad, al igual que otros, deriva directamente de su sello concejil usado en la Edad Media y constituido por las figuras de los patrones de la localidad, San Emeterio y San Celedonio, que con el transcurso del tiempo derivaría en una representación simbólica de los mismos. Este se terminaría de configurar en su imagen actual en el siglo XVI. Existe asimísmo una heráldica de Calahorra fantástica paralela, que describe el escudo de la ciudad como de origen romano, configurado de manera distinta y que es descrito por distintos autores como Pedro Medina en el siglo XVI, Menéndez Silva en el siglo XVII o en el XVIII por Mateo Anguiano en su libro de temática riojana del año 1704 titulado Compendio historial de provincia de La Rioja. Al igual que la bandera de Calahorra, el escudo intentó oficializarse a mediados del siglo XX, pero en aquel momento se negó alegándose que su corona murada tenía contenido político, por vincularse esta con un símbolo republicano. Por todo ello la oficialización del mismo será solicitada nuevamente por el consistorio municipal en el año 2020, siendo esta vez aceptada.
Himno a Calahorra: la música fue compuesta por el maestro Arroyo, director de la banda municipal de música, y la letra fue escrita por Juan J. Ochoa García, cronista taurino. Letra: