Cabo Verde, cuyo nombre oficial es República de Cabo Verde (en portugués: República de Cabo Verde), es un Estado soberano insular de África, situado en el océano Atlántico, más concretamente en el archipiélago volcánico macaronésico de Cabo Verde, frente a las costas senegalesas, que consta de diez islas volcánicas con una superficie terrestre combinada de aproximadamente 4 033 km². Estas islas se encuentran entre 600 a 850 km (320 a 460 millas náuticas) al oeste de la península de Cabo Verde (de donde proviene su nombre), situado en el punto más occidental de África continental. Las islas de Cabo Verde forman parte de la ecorregión de la Macaronesia, junto con las Azores, las Canarias, Madeira y las Islas Salvajes.Su forma de gobierno es la república semipresidencialista.
El archipiélago de Cabo Verde estuvo deshabitado hasta el siglo XV, cuando los exploradores portugueses colonizaron las islas, estableciendo así uno de los primeros asentamientos europeos en los trópicos. Debido a que las islas de Cabo Verde se encontraban en una ubicación conveniente para desempeñar un papel en el comercio de esclavos en el Atlántico, Cabo Verde se volvió económicamente próspero durante los siglos XVI y XVII, atrayendo a comerciantes, corsarios y piratas. Las islas tuvieron un rápido crecimiento económico empujado por el comercio de bienes manufacturados, ron y ropa para esclavos africanos, marfil y oro. Se redujo económicamente en el siglo XIX debido a la supresión de la trata de esclavos en el Atlántico, combinado con una mayor competencia extranjera y sequías persistentes, y muchos de sus habitantes emigraron durante ese período. Sin embargo, Cabo Verde se recuperó económicamente en forma gradual al convertirse en un importante centro comercial y un útil punto de parada en las principales rutas marítimas.
En 1951, Cabo Verde se incorporó como un departamento de ultramar de Portugal. El territorio se mantuvo al margen de la guerra colonial portuguesa, pero sus habitantes presionaron por la independencia total representados por el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde, que además pedía una unión política con la Guinea Portuguesa continental. Cabo Verde y Guinea-Bisáu se independizaron por separado en 1975.
Tras la independencia, Cabo Verde se mantuvo bajo un régimen socialista de partido único hasta 1990, cuando accedió al multipartidismo. Desde entonces, la nación ha consolidado una sólida democracia representativa y se ha mantenido como uno de los países más desarrollados y libres de África, aunque enfrenta considerables escollos relacionados con las sequías constantes. Al carecer de recursos naturales, su economía en desarrollo está principalmente orientada a los servicios, con un enfoque creciente en el turismo y la inversión extranjera. Según el censo de 2021, tiene una población de 483 628 habitantes, haciéndolo uno de los países menos poblados de África. El pueblo traza su ascendencia principalmente a poblaciones de África occidental con contribuciones adicionales de colonizadores portugueses y otros grupos que llegaron a la isla durante la época del comercio atlántico de esclavos, siendo la mayoría de herencia africana y europea mixta y predominantemente de religión católica, lo que refleja el legado del dominio portugués. Existe una importante comunidad de la diáspora caboverdiana en todo el mundo, especialmente en los Estados Unidos y Portugal, que supera en número a los habitantes de las islas. Cabo Verde es un Estado miembro de la Unión Africana.
De ámbito iberófono, su lengua oficial es el portugués y el país es miembro de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP). Sin embargo, la lengua nacional reconocida es el criollo caboverdiano, que es hablado por la inmensa mayoría de la población. Para el censo de 2021, las islas más pobladas eran las de Santiago (269 370)—donde se encuentra la capital y ciudad más grande, Praia—, São Vicente (74 016), Santo Antão (36 632), Fogo (33 519) y Sal (33 347). Las ciudades más grandes son Praia (137 868), Mindelo (69 013), Espargos (24 500) y Assomada (21 297).
Las anomalías magnéticas detectadas en las proximidades del archipiélago de Cabo Verde sugieren que las estructuras geológicas que lo conforman se originaron hace entre 125 y 150 millones de años. Sin embargo, la emergencia de las islas sobre el nivel del mar ocurrió mucho más tarde, en un rango que va desde hace aproximadamente 20 millones de años en las islas orientales, hasta unos 8 millones de años en las occidentales.
Tras la formación del archipiélago, comenzó un proceso de colonización biológica, probablemente facilitado por eventos de dispersión transoceánica, mediante balsas naturales de vegetación provenientes del continente africano. Esta dispersión habría sido favorecida por condiciones oceanográficas distintas, como una menor salinidad del océano Atlántico, lo que permitió la llegada de los primeros organismos, entre ellos gecos, lagartos de la familia Lacertidae, diversos insectos y especies vegetales.
Se conocen unas pocas grandes erupciones volcánicas a través del registro geológico, incluyendo la de Praia Grande hace 4,5 millones de años, la de São Vicente, posiblemente la actual Porto Grande, hace 300 000 años, la de Topo da Coroa, hace 200 000 años, y la última, al este de la actual Fogo, hace 73 000 años, que inundó la isla costera de Santiago y posiblemente la de Brava y una parte de las islas Ventiladoras.
Durante la última Edad de Hielo, el nivel del mar descendió a unos 130 metros por debajo del nivel actual y las islas eran ligeramente más grandes. La Isla del Noroeste, la actual Santo Antão estaba a un kilómetro al noroeste de la isla, Boa Vista y Maio eran una sola isla, y había otra isla llamada Nola (Ila da Nola) al noroeste de Santo Antão que tenía unos 80 a 90 metros de altura. Hacia el final de la Edad de Hielo, la Isla Oriental (Ila Occidental) se dividió en tres islas, una quedó sumergida y es ahora el arrecife João Valente, el Canal de São Vicente se amplió hasta doce kilómetros de distancia de Santo Antão, la Isla Nola se sumergió y volvió a ser un monte submarino y el este de la isla Noroeste se dividió en Sao Vicente, la más pequeña Santa Luzia y los dos islotes de Branco y Raso.
En el siglo XV, cuando los portugueses colonizaron el archipiélago, las islas estaban cubiertas por una densa vegetación tropical, que contrastaba con sus rocas volcánicas negras y el mar azul. No hay evidencia de que estuvieran pobladas antes de la llegada de los colonos, pero se considera probable que los árabes hubiesen visitado en siglos anteriores la isla de Sal para proveerse de esa sustancia.
En 1462, los primeros colonos portugueses desembarcaron en lo que hoy es Santiago y fundaron la ciudad europea más antigua del trópico: Ribeira Grande (hoy Cidade Velha). Los portugueses introdujeron el cultivo de la caña de azúcar, pero el clima seco no era favorable. Así que se dedicaron fundamentalmente al comercio de esclavos, provenientes sobre todo de la costa occidental africana. El auge del esclavismo revolucionó la economía de Cabo Verde en solo unos pocos años. Mientras que en 1506 era una de las posesiones portuguesas en África que menos rentas proporcionaban a la Corona, para 1510 se había convertido en la segunda que más rentaba, solo superada por la Mina de Oro.
Para los portugueses, las islas, situadas entre África, América y Europa, tenían gran interés estratégico. Desde 1517, quedó establecida la ruta oficial portuguesa de transporte de esclavos desde África hacia América, haciendo escala en Cabo Verde (la esclavitud se abolió en 1876). El asalto reiterado de piratas ingleses, neerlandeses y franceses obligó a los portugueses a trasladar colonos agricultores del Alentejo (al sudeste del Portugal peninsular, «granero» de ese país) al archipiélago.
La contracción de la actividad agrícola –famosa entre los siglos XVI y XIX por su algodón– provocó la emigración masiva de caboverdianos: la mayoría hacia Guinea-Bisáu (excolonia portuguesa muy vinculada al archipiélago), y posteriormente hacia Angola, Mozambique, Senegal, Brasil y, principalmente, Estados Unidos. En el siglo XIX, la prosperidad de las islas fue decayendo lentamente, debido a que habían cesado los dos ingresos que tenía: el algodón y los esclavos, por la prohibición mundial de la trata de esclavos. Entre 1941 y 1948, una prolongada hambruna provocó la muerte de un gran número de personas, unas 50 000 (casi un tercio de la población), ante la «indiferencia total» del Gobierno portugués: No llegó a enviarse ninguna ayuda humanitaria.