El general César López de Lara fue un periodista, militar, político y gobernador mexicano. Participó en la revolución Mexicana.
César López de Lara nació en Matamoros, Tamaulipas, el 10 de septiembre de 1890. Sus padres fueron Tomasa Elizondo y el coronel Domingo López de Lara, liberal, combatiente en contra de la Segunda Intervención Francesa en México colaborador de Benito Juárez senador de la República y tesorero general de México durante el gobierno de Manuel González. César López de Lara cursó sus estudios primarios en su ciudad natal y concluyó los secundarios y preparatorios en el Liceo Francés de México. Al salir de la universidad, se colocó en la vanguardia del movimiento oposicionista que dio origen en la Revolución de 1910.
A la edad de 18 años, César López de Lara se afilió a los partidos Demócrata y Antirreeleccionista. Colaboró en el periódico de oposición Diario del Hogar que dirigía el reconocido revolucionario Filomeno Mata y, con todas las fuerzas económicas a su alcance, cooperó en la edición y sostenimiento del periódico México Nuevo. Mientras trabajaba en estos diarios, se promulgó el Plan de San Luis, que convocaba a levantarse en armas para derrocar al presidente Porfirio Díaz. César López se unió al movimiento armado y tras una persecución, debió exiliarse. Salió de México junto al empresario y político Francisco I. Madero. que sería elegido presidente en 1911, tras su regreso a México. Desde ese cargo, Francisco I. Madero incorporó a César López de Lara al gobierno, en su secretaría particular, al lado de Juan Sánchez Azcona.
En esta época, César López de Lara colaboró en el periódico Nueva Era, que apoyaba al presidente y sus políticas.
Madero fue asesinado en febrero de 1913, y sus partidarios fueron perseguidos. César López de Lara huye a la patria norte de Tamaulipas, apoya el “Plan de Guadalupe”, es comisionado el 25 de abril de 1913 por el Primer jefe del Ejército Constitucionalista, Don Venustiano Carranza, para organizar las fuerzas armadas. En junio de 1913, combate, bajo las órdenes del general Lucio Blanco, en el asalto y toma de la plaza de Matamoros, lo que determina su ascenso a mayor. Más tarde, participa en el ataque y toma de la plaza de San Fernando, lugar en que es designado jefe del sector. Poco tiempo después interviene en los ataques y toma de Ciudad Victoria, a donde llega como teniente coronel, obteniendo el grado inmediato superior, por méritos en campaña y su nombramiento de jefe de la guarnición. En junio de 1914 al frente de las fuerzas que reclutó en el norte, las cuales operaban como la “Brigada Expedicionaria de Tamaulipas” y bajo las órdenes del general Jesús Carranza Garza hace la penosa y larga campaña hacia la capital de la República Mexicana, que lo lleva por la Sierra Madre, la Mesa Central y el Valle de México, participando en el combate habido en San Pedro Azcapotzaltongo e interviniendo en la toma de la Ciudad de México el 20 de agosto de 1914. Con posterioridad a este triunfo, marcha al sureste de la República Mexicana, habiéndole tocado el licenciamiento de 12,000 federales. Se le designa Comandante Militar de la región del Istmo de Tehuantepec, con instrucciones de reorganizar la administración pública, lo que lleva a cabo en forma plena. Instituye la Brigada ”López de Lara” compuesta por 5,200 hombres perfectamente disciplinados y armados. En septiembre de 1914 es ascendido a General. A la defección de Francisco Villa, se ordenó al general López de Lara que se dirigiera a Tampico, punto sobre el que, desde un principio convergieron las ambiciones de aquel, pero coincidiendo dicha orden con la evaluación del puerto de Veracruz, por las fuerzas americanas, hubo de detenerse en este último con el objeto de auxiliar a la guarnición mientras no llegasen los principales núcleos constitucionalistas. Días después se le ordenó defender la región noreste del país pues el general Luis Caballero, que se encontraba en Ciudad Victoria, no tenía sino 100 hombres aproximadamente en tal plaza y 90 en Tampico, a donde llegó el 30 de noviembre del año citado, desembarcando antes tropas en Tuxpan, que estaba amagada por los villistas. En Tampico, parte de sus fuerzas marcharon a Ébano, San Luis Potosí, para proteger la región petrolera y a Ciudad Victoria para apoyar al general Caballero. En Ébano el general López de Lara coadyuvando a la derrota tremenda del villismo y a la justa victoria de la causa constitucionalista, sostuvo con las fuerzas del general Carrera Torres, un combate en la Estación de Velazco, rechazándolas con grandes pérdidas; reorganizados los villistas y con más de 5,000 hombres, atacaron nuevamente la mañana del 23 de diciembre de 1914 habiéndoles vencido, a la postre en forma definitiva. Acaso ninguna acción de guerra prestígiele tanto, debido a la valentía, estrategia, serenidad y disciplina que demostró en la misma. Tras el triunfo anterior, el general López de Lara marchó a Xicoténcatl, habiendo sostenido combates en Cantón Chino, Antiguo y Nuevo Morelos; de aquí partió a Hidalgo hasta llegar a Aramberri, Nuevo León, teniendo encuentros y escaramuzas con el enemigo villista en La Mesa, El Chorro, Cuesta de la Ventana y El Rodeo. Siguió a Soto La Marina, avanzó sobre la plaza de Linares que fue recuperada el 18 de mayo de 1915. En este sitio le fueron transmitidas órdenes para que siguiendo la línea férrea, recuperase Ciudad Victoria, teniendo en su trayecto un encuentro importantísimo con los villistas a quienes derrotó en la Estación de la Cruz y en Santa Engracia, retirándose aquellos hasta Ciudad Victoria, plaza que, como General en Jefe y después de una tenaz resistente en Tamatán, tomó el 28 de mayo del mismo año. Vencido y arrojado el villismo del centro del país, el primer Jefe del Ejército Constitucionalista, Don Venustiano Carranza, determina poner en manos del general López de Lara, el gobierno del Distrito Federal puesto que ocupa de julio de 1915 a abril de 1917, (época preconstitucional) y de mayo de 1917 a febrero de 1918 (época constitucional).
Gobernador del Distrito Federal
Como gobernante del Distrito Federal, probó plenamente sus dotes administrativas e intachable probidad. Fue el primer funcionario que oficialmente dio su más firme apoyo al movimiento sindicalista y el primero, también, en hacer restituciones ejidales, lo que realizó en Iztapalapa. Formuló reglamentos de Policía, de Cárceles, de Bebidas Alcohólicas, de Espectáculos, de Pago de Rentas, de Regulación de Cereales, para impedir el alza de los mismos, de Casas de Cambio, para regular la especulación del papel moneda. Organizó los municipios en la forma establecida por la Ley del Municipio Libre, expedida en Veracruz en diciembre de 1914. Creó el Departamento Consultivo, de Prensa, de Servicios Especiales, etc. El 22 de febrero de 1918, renunció al Gobierno del Distrito Federal, para lanzar su candidatura al Gobierno del Estado de Tamaulipas. En julio de 1918 fue designado Jefe de Operaciones en las Huastecas y región petrolera.
Primer Gobernador Constitucional de Tamaulipas
El 16 de febrero de 1921, protestó como Primer Gobernador Constitucional del Estado de Tamaulipas. El Gral. López de Lara en el poder se propuso gobernar y tuvo la atingencia de hacerlo sin intromisiones inadecuadas y sin compromisos con las altas autoridades. Dotado de extraordinaria energía y carácter, se significó como un decidido protector de la clase obrera y campesina y como uno de los gobernantes revolucionarios más positivos, pues en breve período de 3 años, tuvo el raro privilegio de construir, mientras nadie lo hacía en el país, lo que dio lugar a que se le llamase: "El Mirlo Blanco de la Revolución mexicana". Su actitud política se caracterizó por la constante defensa de la soberanía estatal y su respeto irrestricto a la división tripartía de poderes, no habiendo aceptado las facultades extraordinarias para legislar, que el Congreso del Estado, por la situación imperante, le ofreció. En materia hacendaria logró aumentar en forma considerable los ingresos al erario público, mediante la imposición de impuesto justos a fin de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación no los fura a declarar inconstitucionales, con el consiguiente desprestigio de sus autores y el trastorno natural de las finanzas del Estado y debido a dicho extremo, jamás se llegó a perder un amparo contra tales impuestos. Combinó de manera armónica los impuestos estatales y municipales. Y niveló en forma por demás acertada el presupuesto de egresos con el de ingresos.