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Cáncer de boca

Enfermedad

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El cáncer de boca es un término general en medicina para cualquier crecimiento maligno localizado en la boca. Puede aparecer como una lesión primaria del mismo tejido de la cavidad oral, o por metástasis de un sitio de origen distante, o bien por extensión de estructuras anatómicas vecinas, tales como la cavidad nasal o el seno maxilar. El cáncer que aparece en la cavidad bucal puede tener diversas variedades histológicas: teratoma, adenocarcinoma derivado de una de las glándulas salivales, linfoma de las amígdalas o de algún otro tejido linfático o melanoma de células pigmentadas de la mucosa oral. La forma más común de cáncer en la boca es el carcinoma de células escamosas, originado en los tejidos que delimitan la boca y los labios.

El cáncer de boca por lo general está localizado en el tejido de los labios o de la lengua, aunque puede aparecer en el piso de la boca, el revestimiento de las mejillas, las encías o el paladar o techo de la boca. Bajo un microscopio, la mayoría de los cánceres que se desarrollan en la boca, tienen características similares y son llamadas conjuntamente como carcinoma de células escamosas. Son de naturaleza maligna y tienden a esparcirse con gran rapidez.

En la boca, por lo general, comienza de forma indolora con una mancha roja o blanca que se engrosa, ulcera y continúa creciendo. En los labios, suele aparecer como una úlcera con costra persistente que no se cura y que crece poco a poco.​Otros síntomas pueden ser dificultad o dolor al tragar, aparición de bultos o protuberancias en el cuello, inflamación de la boca o una sensación de adormecimiento en la boca y los labios.​

Dentro de los factores de riesgo están el consumo de alcohol y tabaco.​​ Quienes consumen tanto alcohol como tabaco tienen un riesgo 15 veces mayor de padecer cáncer oral, comparado con quienes no consumen ninguna de las dos sustancias.​ Otros factores de riesgo son el mascado de nuez de betel ​y la exposición solar en los labios.​ La infección de VPH puede tener un papel limitado en algunos tipos de cánceres de la cavidad oral.​ El cáncer oral es un subgrupo de los cánceres de cabeza y cuello.​ El diagnóstico se realiza mediante una muestra (biopsia) de la lesión, seguida de pruebas de imágenes (estadificación), como la tomografía computarizada, la resonancia magnética y la tomografía por emisión de positrones, para determinar la extensión del tumor y si la enfermedad se ha propagado a otras partes del cuerpo.

El cáncer oral puede prevenirse evitando el consumo de tabaco, limitando el consumo de alcohol, usando protección solar en los labios, vacunándose contra el VPH y evitando el mascado de nuez de betel. Los tratamientos utilizados para el cáncer oral incluyen una combinación de cirugía (para extirpar el tumor y los ganglios linfáticos de la zona), radioterapia, quimioterapia y otras terapias dirigidas. El tipo de tratamiento dependerá del tamaño, localización y propagación del cáncer, además del estado de salud general de la persona.​

En 2018, los casos de cáncer oral a nivel global fueron 355 000, de entre los cuales 177 000 fueron casos mortales.​ Entre 1999 y 2015, en Estados Unidos, la tasa de cáncer oral aumentó un 6 % (de 10.9 a 11.6 casos entre 100 000). Las defunciones por cáncer oral en este mismo periodo disminuyeron en un 7 % (de 2.7 a 2.5 casos entre 100 000).​ En 2015, en Estados Unidos, el cáncer oral tenía una tasa de supervivencia a los cinco años del 65 %. Esta podía aumentar hasta un 84 % si se diagnosticaba cuando el cáncer estaba localizado, en comparación con el 66 % cuando el cáncer se había propagado a los ganglios linfáticos del cuello y el 39 % cuando se propagaba a otras partes del cuerpo. Las tasas de supervivencia dependen de la ubicación de la enfermedad en la boca.​

Algunas formas de cáncer en la boca comienzan como una leucoplasia, es decir, lesiones blanquecinas, o lesiones enrojecidas (eritroplaquia) que no se alivian y que han estado presentes por más de 14 días. Las lesiones o úlceras pueden aparecer:

En la lengua, labio o cualquier otra área de la boca.

De color pálido aunque pueden ser oscuras o descoloradas.

Con una sensación quemante o dolorosa en estados avanzados.

Otros síntomas que pueden verse asociados con esta enfermedad son:

Problemas inusuales en la lengua.

Dolor y parestesia, característicamente como signos tardíos.

Los signos y síntomas del cáncer oral dependen de la ubicación del tumor, pero normalmente son manchas finas, irregulares, rojas y/o blancas en la boca. La señal de alarma más clásica es una zona áspera persistente con ulceración y un borde elevado que causa un leve dolor. En el labio, la úlcera suele estar seca y presentar costras, mientras que en la faringe lo más frecuente es la formación de una masa. También puede asociarse con dientes flojos, encías sangrantes, dolor persistente de oído, sensación de entumecimiento en el labio y la barbilla o inflamación.​Cuando el cáncer se extiende hacia la orofaringe, parte posterior de la garganta, también puede aparecer dificultad para tragar. Lo más frecuente es que las lesiones solo causen un dolor muy leve, hasta que se agrandan y se asocian con dolor localizado, sensación de ardor o dolor de oído (otalgia secundaria). A medida que la lesión se propaga hacia los ganglios linfáticos del cuello, se empieza a formar una masa dura e indolora. Si se propaga a otra parte del cuerpo, puede aparecer dolor generalizado debido, más frecuentemente, a la metástasis ósea.

Muchos de los factores de riesgo que predisponen a que una persona desarrolle un cáncer en la boca han sido ya estudiados e identificados epidemiológicamente. Las principales causas del cáncer oral son el consumo de alcohol y de tabaco, tanto si se fuma como si se mastica. El riesgo es especialmente alto cuando una persona consume ambos de forma regular. Cuanto más se consuma de ambos, mayor es el riesgo de desarrollar cáncer oral. Como todos los factores ambientales, la probabilidad de desarrollar cáncer dependerá de la dosis, la frecuencia y el método de aplicación del carcinógeno, la sustancia que causa el cáncer.​​ Además del tabaco y el alcohol, otros carcinógenos de cáncer oral son los virus (particularmente los VPH 16 y 18), la radiación y la luz UV.​

Por razón de que todos los tipos de cáncer son enfermedades que alteran el ADN celular, son células cuyos oncogenes han sido activados por razón de una mutación en el ADN. Por ello, ciertos hábitos, como el tabaquismo —que está asociado a cerca del 75% de los cánceres de la boca— causa una irritación crónica de las membranas mucosas de la boca, tanto el humo como el calor emanado de un cigarrillo, cigarros y pipas. El tabaco es un polvo contaminador que contiene más de 19 carcinógenos conocidos, y la combustión de éstos y sus productos secundarios es el principal modo de acción. El masticar o inhalar tabaco causa irritación por contacto directo con las membranas mucosas.

El tabaco es la causa principal del cáncer oral y de faringe. Consumir tabaco aumenta entre 3 y 6 veces​​ el riesgo de padecer cáncer oral y es la causa del 40 % de los cánceres orales.​ El tabaco sin humo (para mascar, en polvo o snus) también causa cáncer oral.​​​ Los puros y las pipas para fumar también son factores de riesgo importantes.​

El uso de cigarrillos electrónicos también puede causar cánceres de cabeza y cuello debido a las sustancias que contienen, como glicol de propileno, glicerol, nitrosaminas y metales, que pueden causar daños en las vías respiratorias.​

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