Tal Día como Hoy

Cáceres

Capital de la provincia de Cáceres‎, España

Anúncio

Cáceres es una ciudad​ y municipio español situado en el centro de la comunidad autónoma de Extremadura. La localidad es la capital de la provincia homónima y alberga la sede del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura.​ El municipio, que no pertenece a ninguna mancomunidad integral, limita con otros municipios de su misma provincia pertenecientes a las mancomunidades de Sierra de San Pedro, Tajo-Salor, Trujillo y Montánchez, así como con la vecina provincia de Badajoz. Desde el punto de vista de la geografía física, el municipio abarca tanto una parte llana en la penillanura trujillano-cacereña como una parte montañosa en la sierra de San Pedro; la ciudad se ubica sobre un conjunto de colinas, los Alcores, que sobresalen en la citada penillanura.​​

El término municipal de Cáceres, con una superficie de 1750,23 km², es el más extenso de España​ (similar en tamaño a toda la provincia de Guipúzcoa) y en el mismo se ubican tanto la ciudad de Cáceres como tres pedanías: Estación Arroyo-Malpartida, Rincón de Ballesteros y Valdesalor.​ Existen además numerosos lugares habitados diseminados por el municipio, incluyendo castillos y cortijos con varios siglos de historia​ y ocho núcleos irregulares.​ La ciudad se organiza desde 2008 en cuatro distritos: Centro-Casco Antiguo, Norte, Oeste y Sur; un quinto distrito, Pedanías, abarca la parte no urbana del término.​​ Según los datos oficiales del INE de 2021, el municipio tenía ese año una población de 95 418 habitantes, de los cuales 94 326 vivían en la propia ciudad, siendo el segundo núcleo más poblado de Extremadura tras Badajoz.​ Es el centro de un área urbana que supera los cien mil habitantes, en la cual vive entre la cuarta y tercera parte de la población provincial.​​​

La ciudad está habitada desde tiempo inmemorial, siendo su principal resto prehistórico la cueva de Maltravieso, cuyo arte rupestre está siendo estudiado por su posible origen neandertal.​​ La actual localidad tiene su origen en la colonia romana Norba Caesarina, fundada en el año 34 a. C. durante el Segundo Triunvirato, que durante varios siglos fue una de las ciudades más importantes de Lusitania, situándose sobre la Vía de la Plata.​​ Tras quedar abandonado el asentamiento durante el período de las grandes migraciones, se recuperó como un ḥiṣn durante el período andalusí.​ Cuando fue definitivamente reconquistada por Alfonso IX de León el 23 de abril de 1229, se le otorgaron unos fueros que la definieron como una villa de realengo, quedando en los siglos siguientes dirigida por una mesocracia de caballeros agrícolas; esto favoreció la construcción de numerosos palacios y casas nobles que todavía se conservan en su casco antiguo.​​​

Fue una villa rural hasta el siglo XVIII, cuando la crisis de la trashumancia llevó a asentarse aquí a una pequeña burguesía de ganaderos y comerciantes, procedentes principalmente de Cameros y Cataluña.​ A ellos se añadieron funcionarios al establecerse aquí la sede de la Real Audiencia de Extremadura en 1790​ y la capitalidad de la provincia de Cáceres en 1822.​ En 1864 se halló un yacimiento de fosfatos, que dio lugar al poblado de Aldea Moret y a que en 1881 se inaugurara la primera estación de ferrocarril.​​ En 1882, Alfonso XII dio a Cáceres el título de ciudad.​ En los años posteriores se desarrolló un ensanche, superando el municipio los veinte mil habitantes en la década de 1910 y los cuarenta mil en la de 1940.​​ Desde 1957 es sede episcopal de la diócesis de Coria-Cáceres​ y desde 1973 una de las sedes de la Universidad de Extremadura.​ Tras superar los ochenta mil habitantes en la década de 1980,​ su economía se desvió hacia una grave burbuja inmobiliaria, que amplió el espacio urbano mucho más allá de su crecimiento demográfico;​ tras el estallido de la burbuja, la ciudad vive en el siglo XXI un estancamiento económico con alto nivel de paro.​​

La economía cacereña es extraordinariamente dependiente del sector servicios, que en 2020 empleaba a nueve de cada diez trabajadores.​ Además de albergar a numerosos empleados públicos y contar con unos mil quinientos establecimientos privados comerciales y de servicios,​ la ciudad es un importante centro de turismo con unas cuatrocientas mil pernoctaciones de visitantes al año:​ dicho turismo se concentra​ en la ciudad vieja de Cáceres, uno de los conjuntos urbanos de la Edad Media y del Renacimiento más completos del mundo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986.​ Se ha advertido sobre la necesidad de aumentar la industria en la ciudad, ya que el sector servicios es incapaz de reducir el elevado paro,​ la construcción es para muchos jóvenes un tabú por los estragos de la burbuja inmobiliaria​​ y el sector primario está limitado al abarcar los espacios naturales protegidos dos tercios del término.​

No se ha alcanzado consenso entre los historiadores respecto a la etimología de Cáceres, considerando unos su procedencia romana, y otros un origen árabe. Entre filólogos sí que existe consenso en que se trata de una voz latina deformada por el árabe, hasta finalmente adaptarse a la definitiva denominación cristiana, porque es lo que ha pasado con la práctica totalidad de los topónimos de origen antiguo, al menos en la mitad sur de la península ibérica.​​​​

En cuanto a su posible origen romano, se conocen dos nombres latinos que pudieron derivar al actual «Cáceres». Uno de ellos procedería de la colonia Norba Caesarina (fundada en 34 a. C.), Norba en honor a la ciudad natal de Cayo Norbano Flaco, general romano fundador de la villa, y Caesarina en memoria de Julio César. El otro nombre es Castra Caecilia, otorgado por el cónsul Quinto Cecilio Metelo Pío a uno de los campamentos militares de las cercanías de la colonia. Con cualquiera de estos topónimos basados en castra «campamento», su ablativo castris, que significa «en el campamento», habría suministrado la forma originaria del actual «Cáceres».​

Respecto a cuál de estos es su verdadero origen se han producido debates entre los historiadores, ya que hasta el siglo XIX se pensaba erróneamente que Norba Caesarina era Alcántara, mientras que se creía que el recinto amurallado de Cáceres era Castra Caecilia. Debido a la oscuridad documental del período visigodo, no está claro con qué nombre se conocía al lugar cuando los musulmanes llegaron aquí, pues existen documentos de los siglos III y IV que apuntan a que el nombre de la zona había sido acortado en la forma coloquial Castris.​

Tras una última mención del itinerario de Rávena que fija el uso de Castris en el siglo IV, las siguientes menciones de la localidad reaparecen en textos musulmanes: el geógrafo bagdadí Ibn Hawqal ubicó en este lugar una localidad llamada ḥiṣn Qāṣras. Siglo y medio más tarde, el ceutí Al-Idrisi reitera dicha denominación. Existe una tercera fuente del final del período musulmán, escrita a finales del siglo XII o principios del siglo XIII por Yaqut, que sugiere que pasó a llamarse Qāṣr As de forma separada. En cualquier caso, las fuentes de la época son escasas, ya que los musulmanes nunca consideraron a Cáceres como una localidad importante más allá de su uso como fortificación militar.​

Tanto la transliteración al alfabeto latino del topónimo árabe como la creación de una denominación en las lenguas romances fueron dispares. En algunos escritos antiguos y documentos medievales aparecen diversas denominaciones, como por ejemplo:​

«Caceres» en una bula de 1168 del papa Alejandro III, a través de la cual adjudicaba el territorio a la diócesis de Coria en la primera conquista leonesa;

«Castes» en un documento castellano de 1171 del rey Alfonso VIII, a través del cual reconocía a los Fratres de Cáceres como dueños de la tierra;

«Carceres» en el mandato de Alfonso IX de León fechado en el año 1222 (no obstante, el mismo rey adopta la forma «Caceres» en otro documento del mismo año firmado durante el asedio);

«Canceres» escrito el documento de 1229 mediante el cual Alfonso IX daba concesiones a la Orden de Santiago.

En cuanto al gentilicio, según el Diccionario de la lengua española y el uso corriente entre la población local, la forma habitual de designar a los habitantes de esta ciudad es «cacereño, -a».​ Sin embargo, no es infrecuente leer en los textos historiográficos locales la forma culta o arcaica «cacerense», que no está reconocida por el Diccionario de la lengua española y apenas se utiliza en el lenguaje corriente, pero que fue impulsada por investigadores de principios de siglo XX como Publio Hurtado.​​​

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Cáceres | World in Stories