Buenos Aires es la capital y ciudad más poblada de la República Argentina. Sus nombres oficiales son Ciudad de Buenos Aires o Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). También es llamada Capital Federal, sede del Gobierno nacional. Es uno de los 24 distritos, o «jurisdicciones de primer orden», que conforman el país. Desde 1996 es una ciudad autónoma, por lo que tiene sus propios poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Está situada en la región centro-este del país, sobre la orilla sur del Río de la Plata, en la región pampeana. En 1880, la ciudad de Buenos Aires fue cedida por la provincia de Buenos Aires para que fuera la capital federal del país; aunque en 2020 se declararon 24 «capitales alternas» (una en cada provincia con la sola excepción de la provincia de Buenos Aires donde se declararon dos) en ciudades propuestas por las 23 provincias de la República (ley 27.589). En virtud de la reforma constitucional de 1994, goza de un régimen de autonomía.
Su tejido urbano se asemeja a un abanico que limita al sur, oeste y norte con la lindante provincia de Buenos Aires y al este con el Río de la Plata. Oficialmente la ciudad se encuentra dividida en 15 comunas que agrupan a 48 barrios.
La población de la ciudad, según el Censo de 2022, es de 3 120 612 habitantes. Integra un aglomerado urbano mayor denominado área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) junto a cuarenta partidos-municipios de la lindera provincia de Buenos Aires, que en total suma una población de 13 395 796 habitantes.
Buenos Aires es una ciudad cosmopolita y un importante destino turístico. Su compleja infraestructura la convierte en una de las metrópolis de mayor importancia de América y es una ciudad global de categoría «alfa -», dadas sus influencias en el comercio, finanzas, moda, arte, gastronomía, educación, entretenimiento y principalmente en su marcada cultura. Su renta per cápita es de las más altas de la región. En 2022, fue la ciudad más visitada de Latinoamérica. Es considerada una de las veinticinco ciudades más influyentes del mundo.
Su perfil urbano es marcadamente ecléctico en el casco histórico. Se mezclan los estilos virreinal español, art decó, art nouveau, neogótico, italianizante, francés borbónico y academicismo francés. Por esto último, sumado a su desarrollo edilicio y marcada influencia europea en su arquitectura en determinadas zonas, es que se la conoce en el mundo por el apodo de «La París de América».
En la llamada primera fundación, Pedro de Mendoza llamó al lugar Real de Nuestra Señora Santa María del Buen Ayre, para cumplir la promesa que hiciera a la Patrona de los Navegantes, que se hallaba en la Cofradía de los Mareantes de Triana y de la que él era miembro. En efecto, «Buen Ayre» es la castellanización del nombre de la Virgen de Bonaria, es decir de la Virgen de la Candelaria, a quien los padres mercedarios habían levantado un santuario para los navegantes en Cagliari, Cerdeña, y que era venerada también por los navegantes de Cádiz, España.
Mendoza, sin embargo, no fundó una ciudad, sino un asentamiento (real en la terminología de la época) cercano a una aldea querandí, la cual no era considerada como tal por los europeos, que los aprovisionó de alimentos durante dos semanas. Las hostilidades posteriores impidieron que se concretara la fundación de una población de acuerdo a las leyes castellanas, por lo tanto la fundación de la ciudad de Buenos Aires se remonta a Juan de Garay en 1580, quien la denominó Ciudad de la Trinidad, nombre oficial, pero casi nunca usado, de la ciudad hasta 1996.
La razón del nombre no aparece en ninguna documentación; se ha especulado por ser la Trinidad la festividad religiosa más cercana o por el día en el cual los colonizadores arribaron al sitio. El puerto, por su parte, conservó el nombre con el cual ya era conocido en la época, con la forma de Puerto de Santa María de los Buenos Ayres. Hasta 1996 no hubo disposición oficial alguna que cambiara su nombre; sin embargo el desconocimiento de los hechos y el recuerdo de la trágica expedición de Pedro de Mendoza hicieron que se generalizara el uso del nombre de Buenos Aires para la ciudad.
Por muchos años se le atribuyó el nombre a Sancho del Campo, de quien Ruy Díaz de Guzmán en su obra La Argentina manuscrita recogió la frase: «¡Qué buenos aires son los de este suelo!», que pronunció al bajar. Sin embargo, en 1892, Eduardo Madero, tras realizar exhaustivas investigaciones en los archivos españoles, terminaría por concluir que el nombre estaba íntimamente relacionado con la devoción de los marinos sevillanos por Nuestra Señora de los Buenos Aires. El autor Pastor S. Obligado atribuía el homenaje a la Virgen del Buen Aire a Leonardo Gribeo, escudero de Mendoza.
En Argentina suelen referirse a ella con distintas denominaciones. El nombre de Capital Federal fue uno de los más utilizados —sobre todo para diferenciarla de la provincia homónima—, en alusión a la condición de distrito independiente que adquirió con la ley de federalización que promulgara Julio Argentino Roca. Muchas veces también se usa la expresión «Ciudad de Buenos Aires», o sencillamente «Buenos Aires», aunque esta última se presta a confusión con la provincia lindante, de la que fue su capital hasta 1880, año en que fue federalizada.
«Ciudad de Buenos Aires» y «Ciudad Autónoma de Buenos Aires» son las dos denominaciones que oficialmente le dio la Constitución de la ciudad sancionada en 1996. Es por esto que también suele emplearse la abreviatura 'CABA' para mencionarla. Informalmente suele llamársela Baires, apócope de la forma original, común dentro de la ciudad pero poco utilizada en el interior del país.
De manera figurada posee numerosos nombres, tales como la París del sur, por su belleza arquitectónica y su carácter cultural; o la Cabeza de Goliat, según un ensayo de Ezequiel Martínez Estrada, en alusión a su tamaño e influencia desproporcionada sobre el resto del país; o la Reina del Plata, como la denominan Manuel Jovés y Manuel Romero en un famoso tango, tomando una metáfora que ya había utilizado Esteban Echeverría en su poema Avellaneda.
En la frontera sur de la ciudad pasa el Riachuelo. Además, la región estaba antiguamente manchada de lagunas y atravesada por arroyos, algunos de los cuales fueron rellenados y otros entubados. Entre los arroyos de importancia están los Terceros (del Sur o de Granados, del Medio o de Matorras y del Norte o de Manso), Maldonado, Vega, Medrano, Cildáñez y White. En 1908 muchos arroyos fueron encauzados y rectificados, ya que con las crecidas causaban daños a la infraestructura de la ciudad. Fueron canalizados pero se mantenían a cielo abierto, construyéndose varios puentes para su cruce. Finalmente en 1919 se dispuso su canalización cerrada, pero los trabajos comenzaron recién en 1927, terminando algunos en 1938 y otros, como el Maldonado, en 1954.
El país está ubicado en el hemisferio sur, por lo que las estaciones en Argentina se invierten en comparación con el hemisferio norte. El verano austral en Buenos Aires es caluroso y soleado, a pesar de posibles tormentas eléctricas, y las temperaturas oscilan entre los 19 °C y 30 °C. El invierno austral es templado y húmedo, con temperaturas entre los 7 °C y 16 °C. El clima de la ciudad de Buenos Aires es templado pampeano. De acuerdo con la clasificación climática de Köppen, Buenos Aires tiene un clima subtropical húmedo (Cfa). Considerando el período 1991-2020, normalmente empleado para designar los promedios climáticos, la temperatura media anual es de 18.1 °C y la media anual de precipitación es de 1257.6 mm. La temperatura más alta registrada en Buenos Aires fue de 43.3 °C, el 29 de enero de 1957, y la más baja fue de -5.4 °C, registrada el 9 de julio de 1918.
A lo largo del siglo XX, como ha sucedido en la mayoría de las grandes ciudades del mundo a causa de la urbanización, las temperaturas de la ciudad han aumentado levemente debido a la isla de calor (desarrollo urbano), siendo actualmente entre 1 y 8 °C superiores a las de regiones cercanas menos urbanizadas, como el Gran Buenos Aires. La cercanía al Río de la Plata es también un factor influyente. Las precipitaciones también se han acrecentado desde 1973, como ya ocurrió en el anterior hemiciclo húmedo, el de 1870 a 1920.