Bucaramanga () es un municipio colombiano, capital del departamento de Santander. Está ubicada al nororiente del país sobre la Cordillera Oriental, una rama de la cordillera de los Andes, a orillas del río de Oro. Bucaramanga cuenta con 625 114 habitantes y, junto con Floridablanca, Girón y Piedecuesta, conforma el área metropolitana de Bucaramanga con un total de 1 304 288 habitantes, siendo la quinta aglomeración urbana más poblada del país. Se encuentra a 384 km de Bogotá, la capital del país.
Como capital de Santander, Bucaramanga alberga las sedes de la Gobernación de Santander, la Asamblea Departamental, la sede seccional de la Fiscalía, el Tribunal Administrativo de Santander, el Consejo Seccional de la Judicatura de Santander y la Comisión Seccional de Disciplina Judicial de Santander. Además, en su jurisdicción se encuentra el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga. Junto con el título de capital de Santander, Bucaramanga ostenta los títulos de capital y de núcleo de desarrollo de la Provincia Metropolitana. Bucaramanga está comunicada con las demás ciudades del país por carretera y cuenta con el Aeropuerto Internacional Palonegro para el transporte aéreo.
Los principales sectores económicos de la ciudad, en orden de participación, son comercio, servicios e industria. La economía del área metropolitana de Bucaramanga representa la quinta más grande del país. La tasa de desempleo para el área metropolitana de Bucaramanga en el periodo junio-agosto de 2022 fue del 9,2%. En 2015, un informe del Banco Mundial la situó como una de las urbes más competitivas y con mejor calidad de vida en América Latina.
La palabra "Bucaramanga" se presume que proviene de dos vocablos del extinto idioma guane, hablado por el pueblo indígena del mismo nombre que habitó las tierras de la ciudad. Estos vocablos serían bucar, que significaría "señor" (probablemente en referencia a un cacique llamado Bucarica), y amanga, que significaría "casa". Así, el topónimo se traduciría como "la casa del señor".
La bandera de Bucaramanga fue diseñada por el historiador Gustavo Gómez Mejía. Está compuesta por tres franjas horizontales: dos franjas verdes en los extremos, que simbolizan la esperanza y la gloria, y una franja amarilla central que representa la riqueza y el progreso. En el centro de la franja amarilla se encuentra un círculo azul, rodeado por una orla roja que simboliza la sangre derramada por los hijos de Santander en las luchas por la independencia. Dentro del círculo azul hay una estrella blanca. En el círculo central se lee el lema «Bajo el azul de su cielo y defendida por la sangre generosa de sus hijos, Bucaramanga está abierta a los cuatro horizontes de la Patria».
El escudo de Bucaramanga fue ideado por el escritor e historiador Enrique Otero D'Costa y dibujado por Alberto Torres Carrizosa. Fue adoptado mediante decreto del 10 de octubre de 1951, durante la alcaldía de Saúl Trillos Vega, quien retomó un proyecto que Otero D'Costa había presentado ante el Concejo de Bucaramanga dieciséis años atrás. El diseño original del escudo fue expuesto inicialmente en la fachada del Hotel Bucarica. A lo largo de los años han existido cuatro versiones del escudo, aunque únicamente una tiene carácter oficial: aquella que reposa en el decreto del 10 de octubre de 1952 registrado en las notarías de la ciudad.
Su descripción en lenguaje heráldico es la siguiente:
El himno de Bucaramanga fue escrito en el año 2002 por Gabriel Latorre Carvajal y musicalizado por John Jairo Claro.
Los guanes fueron los indígenas que habitaron la región antes de la Conquista de América por los españoles. Sus dominios, según lo sustentan documentos de la nación chibcha, colindaban por el occidente con los yariguíes, por el norte con los chitareros, por el oriente con los laches, y por el sur y suroriente con los muiscas. Estos límites estaban definidos, por el occidente, por el curso de la cordillera o serranía de los Yariguíes, el alto de Zapatoca y una parte del río de Oro hasta su desembocadura en el río Suratá. Entre este último río y el río Umpalá, a la altura del Páramo de Santa Bárbara, el territorio guane limitaba por el norte y nororiente con el de los chitareros. El límite con los territorios laches seguía el curso del río Umpalá hasta su desembocadura en el río Chicamocha y, desde allí, por este último hasta su encuentro con la cordillera de Guantiva. La continuidad de esta cordillera hasta el páramo de La Rusia definía la frontera suroriente con el país muisca, y esta continuaba por el sur hacia el occidente por el río Tolotá y el río Lenguaruco, el cual desemboca en el río Suárez.
El cacique Guanentá era uno de los cinco soberanos que gobernaban al pueblo chibcha. Su sede de gobierno estaba ubicada en el pueblo guane en la Meseta de Jéridas, y a su jurisdicción estaban sujetos los caciques de Uyamata, Sancoteo, Caraota, Cotisco, Siscota, Cácher, Xuaguete, Bocore, Butaregua, Macaregua, Chalalá, Poima y Poasaque. Documentos coloniales, como reales cédulas y títulos de resguardos, son referenciados en la actualidad para delimitar el denominado país Chibcha, describiendo una extensión que, según estas fuentes, se integraría desde la región del lago de Maracaibo en Venezuela hasta Brasil.
Bucaramanga fue establecida como pueblo indígena de resguardo, adscrito a la jurisdicción de Pamplona. Su fundación tuvo lugar el 22 de diciembre de 1622 por el presbítero Miguel de Trujillo y el capitán Andrés Páez de Sotomayor, siguiendo las disposiciones del oidor Juan de Villabona Zubiaurre, visitador de la provincia de Pamplona, quien ordenó que los indígenas de la meseta fueran reducidos y congregados en el sitio denominado Bucaramanga, en parte debido a la dificultad que enfrentaba Trujillo para localizarlos dispersos de mina en mina con el fin de evangelizarlos.
Durante su visita a las provincias de Tunja y Pamplona en 1622–1623, ordenó la congregación de los campamentos dispersos de indios mineros de la meseta del río de Oro.El lugar donde se erigió el pueblo de indios estaba un kilómetro al norte de la ranchería Bucaramanga, cerca de la Quebrada Seca. Dos meses después de iniciada la construcción, el pueblo de Bucaramanga, que recibió el nombre de la ranchería y la quebrada, estaba listo. El 22 de diciembre de 1622, los fundadores de la ciudad documentaron la orden y allí se trasladaron los indígenas de las cuadrillas Bucarica, Cachagua, Gérira y Guaca. El pueblo fue declarado un real de minas, en alusión a la explotación de oro que se realizaba en las cercanías.
Durante un periodo, Bucaramanga fue la sede de la alcaldía mayor de los Reales de Minas contiguos. Hacia 1799, contaba con una población de 2178 personas, de las cuales solo 178 eran aborígenes. A medida que el oro de aluvión disminuyó, el asentamiento se fue transformando gradualmente en un pueblo de criollos y mestizos, lo que resultó en un alto porcentaje de desalojo de la población indígena. La actividad minera en las orillas del Río de Oro se dispersó hasta desaparecer, aunque sus habitantes continuaron disfrutando de las facilidades económicas otorgadas por el Rey a los pueblos que tributaban con oro. Sin embargo, al dedicarse a diversas actividades agrícolas, la situación se convirtió en un mal negocio para la Corona Española, ya que no eran ni indígenas ni mineros. Debido a esto, y sumado a la necesidad de recursos de España para financiar guerras ante la escasez de las minas, una fuente de financiación fue la venta de estos territorios a españoles y mestizos como tierras de cultivo. Esta situación fue denunciada por el cabildo de San Juan de Girón ante la Real Audiencia, ya que pretendían la extinción del Real de Minas y la anexión de los territorios de Bucaramanga a su jurisdicción.
El 11 de julio de 1778, llegó a la región el visitador Francisco Antonio Moreno y Escandón. Al constatar que el orden establecido por Juan de Villabona no podía mantenerse, ordenó el traslado de los pocos indígenas que aún permanecían en el pueblo de Bucaramanga para ser reubicados en el pueblo de Guane, concretándose la salida definitiva el 1 de enero de 1779. En el lugar del antiguo pueblo, en 1779, se creó la parroquia de Chiquinquirá y San Laureano del Real de Minas de Bucaramanga.