Bruselas (en francés: Bruxelles, /[bʁysɛl]/ (); en neerlandés: Brussel, pronunciado /ˈbrɵsəl/ (); y en alemán: Brüssel, pronunciado /ˈbʁʏsl̩/ ()) es la capital de Bélgica, de la Comunidad Francesa de Bélgica y de la Comunidad Flamenca. También es la capital de facto de la Unión Europea.
Bruselas es un municipio situado en la región administrativa Bruselas-Capital, una de las tres que conforman Bélgica junto a la Región Flamenca y la Región Valona.
Como capital del Estado, Bruselas es la sede del gobierno y el Parlamento. Alberga también, el Castillo de Laeken, residencia del rey Felipe de Bélgica y la familia real belga.
Durante la Alta Edad Media, el territorio en donde está emplazada la ciudad de Bruselas era un área pantanosa con abundantes arroyos que formaban islas. En la más elevada de las islas se erigió una ermita, y en torno a la ermita luego se formó un burgo. En neerlandés medieval broek (pronúnciese [bruk]) significa pantano y sell significa ermita; por tanto, la etimología de la ciudad de Bruselas es: "Ermita del pantano". Otros, sin embargo, sostienen que en un principio la ciudad se hallaba en la Montaña de San Miguel y estaba habitada por los celtas antes de que fuera ocupada por los francos. De hecho, tiene una etimología muy próxima a la de la ciudad de la Galia Cisalpina «Brixellum», actual Brescello, que deriva de «briga» (altura) y «cella» (templo), es decir, "templo en las alturas".
La historiografía tradicional fecha la fundación de Bruselas en 979 pero ningún escrito o fuente arqueológica ha permitido corroborar esa fecha.
Bruselas, cuya agitada historia forma parte de la de Europa Occidental, celebró su milenio oficial en 1979. Sin embargo, existen restos y topónimos relacionados con la civilización de los megalitos, dólmenes y piedras erguidas (Plattesteen, Place du Tomberg). En los municipios bruselenses adyacentes al centro de la ciudad (Anderlecht, Jette y Saint-Josse-ten-Noode) se han descubierto restos de villas romanas, así como una calzada romana. Otros vestigios romanos fueron descubiertos cerca del centro de la ciudad en el verano de 2015, en el sitio conocido como Tour et Taxis, a lo largo de un antiguo cauce del río Senne, en forma de muelles que revelan una actividad portuaria (cerámica, tejas).
La primera mención de la ciudad aparece en el siglo VII: una crónica revela que en 695, Vindicien d'Arras, obispo de Cambrai, murió de fiebre en Brosella. Por deducción, debió de existir allí un asentamiento humano suficientemente desarrollado y seguro para acoger a un dignatario eclesiástico. Esta teoría no es contradictoria con la de la existencia de un puesto comercial, como un puente sobre el Sena, y también con la existencia de la isla de Saint-Géry, donde pudo haber un lugar protegido, como un recinto fortificado. En 979, Carlos de la Baja Lotaringia estableció la sede de su ducado en esta isla del Senne. Esto sirvió de referencia para la fecha de nacimiento de Bruselas, aunque la construcción del castrum y la presencia de Carlos de Francia en Bruselas son cuestionadas por numerosos historiadores académicos.
Bruselas creció en tres emplazamientos: a principios de la Edad Media, el puerto del Senne -sucesor de un asentamiento romano de tipo portuario en el emplazamiento de lo que sería Tour et Taxis- y las dos colinas vecinas. Por un lado, en torno a una iglesia dedicada a Saint-Géry, en una isla del Senne, creció un barrio comercial y artesanal; por otro, la colina conocida como Mont froid albergaba la fortaleza de los condes de Lovaina, futuros duques de Brabante.
En el siglo XII se construyeron molinos a lo largo del curso del Senne. Se desecaron antiguos pantanos, bajo la futura Grand-Place, que se reservó entonces para el mercado. A principios del siglo XIII, la ciudad construyó una muralla de unos 4 kilómetros de largo. Unía la isla de Saint-Géry, el puerto, la plaza del mercado, el capítulo de Sainte-Gudule y el castillo de Coudenberg, en el monte Froid. En 1229, el duque de Brabante concedió la primera carta que garantizaba cierta autonomía a esta ciudad de entre 5000 y 10 000 habitantes. En la segunda mitad del siglo XIV, la riqueza de la industria pañera hizo necesaria la construcción de una nueva muralla, de unos 8 kilómetros de longitud.
En el siglo siguiente, los duques de Borgoña heredaron u obtuvieron por cesión el poder sobre varias regiones, además de sus posesiones francesas. Así, reinaron sobre la totalidad de los Países Bajos septentrionales y meridionales, incluidos Flandes y Brabante. Bruselas se convirtió en la capital, donde la autoridad ducal se ejercía desde el palacio de Coudenberg. La ciudad se embelleció y completó con la construcción del Ayuntamiento (1401-1455). Felipe el Bueno, heredero tanto de Brabante como de las demás regiones, autorizó el ensanchamiento del río Senne para facilitar el comercio con Amberes. Sin embargo, en 1488 Bruselas sufre una cruel guerra civil y, en el verano de 1489, una epidemia de peste.
Margarita de Borgoña, que tomó su nombre por ser tía de Carlos V, heredero de los duques, era conocida como Margarita de Austria, princesa de Borgoña, nacida en Bruselas. En 1507, fue nombrada gobernadora de los Países Bajos y se trasladó a Malinas, donde crio a su sobrino, el futuro emperador Carlos V. Durante su reinado, la población de Bruselas creció hasta alcanzar los 45 000 habitantes. El consiguiente desarrollo comercial condujo a la excavación de un canal hasta Willebroeck, que proporcionó un enlace con el puerto de Amberes a partir de 1561.
En los albores de las guerras de religión, Bruselas se vio sacudida por el conflicto entre la nobleza de los Países Bajos (Holanda y Bélgica) y los Estados Generales, por un lado, y el rey Felipe II de España, hijo de Carlos V, por otro. Felipe II fue criticado por no respetar las libertades de los distintos Estados que le habían concedido a lo largo de los siglos los duques de Brabante y sus sucesores de Borgoña. A ello se sumó el conflicto derivado de la expansión del protestantismo, al que Felipe II se oponía.
La ejecución en Bruselas de los líderes de la oposición, los condes de Egmont y Hornes, así como de otros muchos opositores, desencadenó una sublevación que se extendió por los Países Bajos y hasta el norte de Holanda. Fue la guerra de los Ochenta Años, durante la cual Bruselas llegó a ser una ciudad dominada por los protestantes y sufrió un asedio de un año de duración. La victoria española sobre la ciudad insurgente dio paso a la Contrarreforma católica, en la que proliferaron los edificios religiosos de estilo barroco. En el siglo XVII, la ciudad fue la capital de la industria del encaje.
En 1695, durante la guerra de los Nueve Años, el ejército de Luis XIV sitió Bruselas y bombardeó la parte central de la ciudad. El ayuntamiento gótico escapó a la destrucción, pero el centro de la ciudad tuvo que ser completamente reconstruido. En el Tratado de Utrecht de 1713, el rey de España, de la rama española de los Habsburgo y descendiente de Carlos V, transfirió Bélgica a la rama austriaca de los Habsburgo en virtud de las normas feudales aún vigentes en aquella época. En todas las provincias, sin embargo, el emperador austriaco debía prestar juramento de respetar las libertades locales surgidas de las luchas populares y cuya defensa había dado lugar a la larga guerra contra el dominio español. Sin embargo, el emperador austriaco José II intentó reformas que disgustaron cada vez más a la población, y finalmente estalló un levantamiento en Bruselas. Se extendió y las tropas austriacas fueron derrotadas en varios lugares, entre ellos Turnhout. Fue la revolución brabanzona de 1789-1790.
Mientras tanto, la ciudad volvió a ser asediada por Luis XV entre enero y febrero de 1746, durante la guerra de sucesión austriaca.
Hasta 1790, la ciudad siguió siendo la sede del Consejo de Estado, o gobierno de Bélgica (provincias de los Países Bajos del Sur), y de los Estados Generales, que actuaban como Parlamento. Estos dos poderes habían entrado repetidamente en conflicto con los poderes ducales y reales emanados de los sistemas feudales que dividían Europa y gobernaban los antiguos Países Bajos. El 7 de enero de 1790, los Estados Generales se reúnen en Bruselas y proclaman la independencia de los Estados belgas unidos tras la derrota del ejército austriaco en la batalla de Turnhout. Pero una ofensiva austriaca pone fin a la nueva independencia.