Bratislava (pronunciado en eslovaco ; hasta 1919 se llamaba: en eslovaco Prešporok, en húngaro: Pozsony, en alemán Pressburg/Preßburg, en croata Požun y en español Presburgo) es la capital y mayor ciudad de Eslovaquia. En 2025 tenía 480 902 habitantes y está situada a orillas del Danubio, cerca de las fronteras con Austria y Hungría, a unos 60 km de Viena.
Los montes Cárpatos comienzan en el territorio ocupado por la ciudad (Malé Karpaty, Pequeños Cárpatos). Bratislava es la sede del parlamento y gobierno eslovacos y cuenta con una gran oferta artística, cultural y educativa. La zona más interesante desde el punto de vista monumental y artístico es la Ciudad Vieja, con una gran variedad de comercios y servicios, aunque los precios son sensiblemente superiores a los de otros barrios de la ciudad y a los del interior del país. Mención especial merece también el puerto fluvial, donde se pueden ver barcos mercantes y una gran actividad. Bratislava es el centro político, económico, financiero y cultural de Eslovaquia.
Los territorios del sur de Eslovaquia, incluyendo Bratislava, formaron parte del Reino de Hungría desde la llegada de los húngaros en 895 hasta el fin de la Primera Guerra Mundial en 1918.
El castillo de Bratislava se erigió en el siglo XV durante el reinado de Segismundo de Hungría. En 1811, un incendio destruyó el castillo, así como gran parte del caserío aledaño y, posteriormente, se llevó a cabo una reconstrucción del conjunto. Actualmente, el castillo alberga el Museo Nacional Eslovaco, que abarca exhibiciones arqueológicas, históricas y artísticas.
Una vez caído el reino de Hungría en 1526 ante los turcos otomanos, este quedó dividido en tres partes: el principado independiente de Transilvania, el valiato de Buda, bajo dominio turco, y el reino húngaro bajo control del Sacro Imperio Romano Germánico. Bratislava se ubicaba en la parte germánica y recibió esa influencia como tal, hasta la expulsión de los turcos de Hungría en 1686. A partir de ese momento, el monarca húngaro era el emperador germánico y, por consiguiente, pretendía germanizar los territorios húngaros y eslovacos. En 1806 desaparece el Sacro Imperio y surge el Imperio austriaco en 1804, que heredó los territorios pertenecientes al reino de Hungría (inclusive Eslovaquia). Luego de las guerras de independencia húngaras contra los austriacos, se firma el acuerdo de Austria-Hungría en la ciudad en 1867 y nace el Imperio austrohúngaro. La ciudad se llamó Prešporok en eslovaco hasta el final de la Primera Guerra Mundial y sus antiguos nombres Pressburg y Pozsony, en alemán y húngaro, respectivamente, aún son reconocidos oficialmente.
La primera referencia escrita proviene de los Annales Iuvavenses, en los que se la nombra Brezalauspurc, en relación con las batallas entre bávaros y húngaros ante las murallas del castillo de Bratislava en 907. El castillo recibió su nombre, o bien de Predslav, tercer hijo del rey Svatopluk I, o bien del noble local Braslav. Esta antigua variante reaparece como Braslava o Preslava en monedas acuñadas por el rey Esteban I de Hungría hacia el año 1000 y en las que figuraba el lema «Preslavva Civitas». A finales de la Edad Media, el nombre encuentra su forma final de Pressburg en alemán y la eslovaca de Prešporok, derivada de ésta (Presburgo en español). Aunque Pressburg fue el nombre oficial hasta 1919, los húngaros la llamaban Pozsony (escrito Posony antes del siglo XIX), y que sigue usándose por los húngaros. El nombre podría derivar de Božaň, un gobernante del castillo de Bratislava del siglo XI. El nombre latino de Posonium deriva del húngaro. Además de estos nombres, en documentos del Renacimiento se llama a la ciudad ᾽´Ιστροπόλις Istropolis, que significa «Ciudad del Danubio» en griego antiguo.
El actual nombre de Bratislava tiene su origen en 1837, cuando el eslavista Pavel Josef Šafárik reconstruyó la variante Břetislaw a partir de nombres antiguos, creyendo que estos derivaban del gobernante Bretislao I de Bohemia. Este fue usado en primera instancia por los miembros del movimiento eslovaco en 1844 como Bratislav. Tras la Primera Guerra Mundial, los diputados no eslovacos intentaron renombrarla «Ciudad Wilson» en honor del presidente de los Estados Unidos Woodrow Wilson para evitar la anexión por parte de Checoslovaquia. La propuesta fue rechazada y el nombre oficial fue Bratislava en marzo de 1919, después de que la ciudad pasara a formar parte de Checoslovaquia.
El primer asentamiento permanente de la zona comenzó con la Cultura de la cerámica de bandas, alrededor del año 5000 a. C. en el Neolítico. Alrededor del 200 a. C., la tribu celta de los boios fundó el primer asentamiento importante, una población fortificada tipo oppidum, y también estableció una ceca que acuñaba monedas de plata conocidas como biatecs. La zona cayó bajo influencia romana a partir del siglo I d. C. hasta el siglo IV y formó parte del limes romanus, un sistema de defensa de fronteras. Los romanos introdujeron uva creciente a la zona y se inició una tradición de la elaboración de los vinos, que sobrevive hasta el presente.
Los antepasados eslavos de los modernos eslovacos llegaron entre los siglos V y VI durante el Periodo de Migración. Como respuesta a ataques de los ávaros, las tribus eslavas locales se rebelaron y crearon el Imperio de Samo (623-658), la primera entidad política eslava conocida. En el siglo IX, los castillos Devín y Bratislava eran importantes centros de los Estados eslavos del Principado de Nitra y la Gran Moravia. La primera referencia escrita a la ciudad data de 907 y está relacionada con la caída de la Gran Moravia a consecuencia de los ataques de los húngaros.
En el siglo X, el territorio de Bratislava (lo que luego sería el condado de Presburgo) pasó a ser parte de Hungría (que se llamaba "Reino de Hungría" desde el año 1000) y se convirtió en una ciudad clave para la economía y en centro administrativo en la frontera del reino. La posición estratégica de la ciudad motivó que fuera lugar de frecuentes ataques y batallas, pero también la llevó a un gran desarrollo económico y un alto estatus político. Bratislava recibió de Andrés III sus primeros privilegios como ciudad en 1291 y fue declarada ciudad real en 1405 por el rey Segismundo de Luxemburgo, quien determinó en 1436 que la localidad tenía derecho a utilizar su propio escudo de armas.
Después de la batalla de Mohács en 1526, cuando el Reino de Hungría fue vencido por el Imperio otomano, los turcos sitiaron Bratislava, pero no la conquistaron. Debido a los avances otomanos en territorio húngaro, Bratislava fue designada la nueva capital de Hungría en 1536, pasando a formar parte de los territorios gobernados por la Casa de Habsburgo (de Austria), la monarquía que marca el comienzo de una nueva era. Bratislava se convirtió en una ciudad de coronación y en la sede de los reyes, arzobispos (1543), la nobleza y todas las principales organizaciones y administraciones. Entre 1536 y 1830, once reyes y reinas fueron coronados en la catedral de San Martín. Sin embargo, el siglo XVII se caracterizó por los levantamientos anti-Habsburgo, la lucha contra los turcos, inundaciones, plagas y otros desastres.
La Reforma llegó en la segunda mitad del siglo XVI y encontró apoyo principalmente en las clases urbanas. Como resultado de las frecuentes insurrecciones contra los Habsburgo católicos, los suburbios fueron devastados. La ciudad y el castillo fueron conquistados por los insurgentes en varias ocasiones, y tuvieron que ser reconquistados por las tropas imperiales. Este período de levantamientos terminó en 1711 (fin de la llamada guerra de independencia de Rákóczi), con la firma del Tratado de Szatmár.
Bratislava floreció durante el siglo XVIII en el reinado de María Teresa de Austria, convirtiéndose en la mayor y más importante ciudad del territorio de las actuales Eslovaquia y Hungría. La población se triplicó, se construyeron muchos nuevos palacios, monasterios y calles y se convirtió en centro de la vida social y cultural de la región. Sin embargo, empezó a perder importancia bajo el reinado del hijo de María Teresa, José II, en especial cuando las joyas de la corona fueron llevadas a Viena en 1783 en un intento de fortalecer la unión entre Austria y Hungría. Muchas oficinas centrales se trasladaron posteriormente a Buda, seguidos por un amplio sector de la nobleza. Bratislava llegó a ser un núcleo del movimiento nacional de Eslovaquia: en 1783 se fundó el primer periódico en eslovaco, Presspurske Nowiny (Periódico de Presburgo) y se publicó la primera novela en eslovaco.