Botija es un municipio de España perteneciente a la provincia de Cáceres, en la comunidad autónoma de Extremadura. Tiene una población de 184 habitantes (INE 2025).
El escudo heráldico de Botija fue aprobado mediante la "Orden de 25 de noviembre de 1992, por la que se aprueba el Escudo Heráldico y Bandera Municipal, para el Ayuntamiento de Botija (Cáceres)", publicada en el Diario Oficial de Extremadura el 10 de diciembre de 1992 y firmada por el consejero de Presidencia y Trabajo Manuel Amigo, luego de haber aprobado el expediente el pleno municipal el 3 de enero de 1989 y el 10 de octubre de 1992 y haber emitido informes favorables el Consejo Asesor de Honores y Distinciones de la Junta de Extremadura el 15 de octubre de 1991 y el 24 de noviembre de 1992. El escudo se define oficialmente así:
EL municipio ocupa una superficie de 18,4 km². Pertenece al partido judicial de Cáceres y a la mancomunidad de Montánchez. Se encuentra situado a 32 km de la capital provincial. Situado al sudeste de Cáceres en el interior de la penillanura, limita con los términos de Torremocha, Valdefuentes, Benquerencia, Plasenzuela, Salvatierra de Santiago y Cáceres.
La red hidrográfica que ocupa el término es poco importante, tan solo es destacable un tramo del río Tamuja que atraviesa el término de sur a norte y que muestra ya el comienzo del encajonamiento en la penillanura.
Desagua en el Almonte por su izquierda tras recibir las aguas del Gibranzos y el Magasca. El río Tamuja en los meses en los que se producen las precipitaciones fluye rompiendo la dureza del paisaje, introduciendo vida y colorido en el solaz duro y rotundo de la llanura. Este río es de una acusada personalidad tanto por sus características y recorrido, como por su vinculación a la historia y al territorio. Su curso es Espacio Natural Protegido.
Las características climáticas configuran la zona como ecosistema típicamente mediterráneo, con veranos calurosos y secos e inviernos suaves y lluviosos.
El municipio de Botija disfruta de una de las dehesas boyales más importantes de la comarca, en ella se dan distintos tipos de paisajes, relacionados entre sí por el ganado, que son:
El monte donde abundan el matorral mediterráneo (jaras, retamas, lavanda) mezclado con encinas.
Los pastos que se deben al clareado del matorral y del arbolado, así como a la acción del ganado.
La zoogeografía de este municipio es propia de los espacios adehesados y con vegetación mediterránea. Los animales más comunes que podemos encontrar en nuestro municipio son el conejo, la liebre y el jabalí. En esta localidad se han localizado varias parejas de cigüeña negra que debido a la escasez de ejemplares en la península ibérica y la tendencia al descenso en su número hace de esta dehesa un importante ecosistema a conservar.
Animales como el zorro, el tejón o la garduña y gran diversidad de aves acuáticas, carroñeras, rapaces diurnas y nocturnas, reptiles diversos y un largo etcétera conforman el resto de los animales silvestres de la zona.
En el término municipal de Botija, a unos dos kilómetros de la población, existe un yacimiento arqueológico de la Segunda Edad del Hierro, Tamusia, conocido hoy como «Castro de Villasviejas del Tamuja», pero se cree que no hay ninguna relación de este poblado con el origen de Botija.
Hay constancia de un asentamiento celtíbero y posterior romano
De lo que sí hay constancia documental es de lo siguiente:
Durante el siglo XII se suceden varias incursiones cristianas en la comarca, hasta que en 1230 se produce la definitiva Reconquista pasando a pertenecer la villa de Montánchez y su Tierra (a la que pertenecía Botija) a la Orden de Santiago, según un privilegio de donación de estas tierras concedido por el rey Alfonso IX, revalidado en 1231 y 1234 por Fernando III. En 1236 se concede privilegio de población y fuero a la Villa de Montánchez y su Tierra.
La Orden de Santiago estableció a partir del siglo XIII un señorío inmenso en Extremadura, territorios que dentro de la Orden recibieron el nombre de Provincia de León de la Orden de Santiago. No obstante, existía una jurisdicción eclesiástica que radicaba en Llerena y se denominaba la Diócesis de San Marcos de León. De esta manera Botija pertenecía a la Encomienda de Montánchez, Provincia de León y Diócesis del Priorato de San Marcos de León.
Botija perteneció a la Orden de Santiago y su Diócesis hasta que en el siglo pasado desaparecen las Órdenes Militares por mandato papal. Así de los catorce pueblos que componían la Encomienda de Montánchez, cinco, que son Salvatierra, Botija, Benquerencia, Torremocha y Zarza, pasan a pertenecer a la Diócesis de Coria-Cáceres y el resto a la de Badajoz, no obstante en 1958 los que pertenecían a Badajoz se integran en la de Coria-Cáceres, quedando la jurisdicción eclesiástica tal y como está actualmente.
A la caída del Antiguo Régimen la localidad se constituye en municipio constitucional en la región de Extremadura. Desde 1834 quedó integrado en partido judicial de Montánchez. En el censo de 1842 contaba con 83 hogares y 455 vecinos. A mediados del siglo XIX la villa tenía contabilizada una población de 454 habitantes. Aparece descrita en el cuarto volumen del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz de la siguiente manera: