Un bombero es un profesional que se ocupa de combatir los incendios y de asistir a las víctimas de diversos tipos de emergencias, como accidentes de tráfico, derrumbes, inundaciones o derrames químicos. La palabra bombero proviene de bombas hidráulicas, ya que antiguamente se usaban bombas hidráulicas para obtener agua de fuentes cercanas al lugar del incendio. El edificio donde los bomberos guardan su material, descansan y esperan ser llamados para actuar se llama «cuartel o estación de bomberos».
En la Unión Europea, para llamar a los bomberos en todos los estados existe ya un teléfono único de urgencias, es decir, el que se utiliza para los servicios de urgencias en general, el 112.
En otros países del mundo, suelen existir números específicos para los bomberos, aunque en el caso de España, además del 080 específico, está el generalista 112, donde se puede solicitar cualquier urgencia (médica, policial, social, etc.) ya que pertenece a la red inteligente de telefonía y conecta con el cuerpo de bomberos más cercano al lugar de origen de la llamada.
En Japón se usa el 119 como número de teléfono para los bomberos y ambulancia.
En Colombia se utilizaba el 112, como en Europa, pero desde 2006 el número único de urgencias es el 123; ya que resulta más fácil de discar en un momento de estrés, a diferencia del anterior. En este número se puede solicitar ayuda o auxilio para cualquier urgencia (médica, policial, militar, psicológica, social, entre otras).
En Chile se utiliza el 132 para llamar a los bomberos.
En Perú se utiliza el 116 como número de emergencias para llamar a los bomberos.
En Panamá se usa el número de teléfono 103
En Argentina se usa el número de teléfono 100.
Hay muchas evidencias históricas de acciones de grupos de personas organizados contra incendios, pero las pruebas más antiguas de lo que podemos comparar con un cuerpo de bomberos actual aparecen con los romanos. En 2004, unos arqueólogos alemanes, bajo la dirección de Bernd Paeffgen, descubrieron en el valle del Rin, lo que fue descrito como una bomba de agua de 1650 años de antigüedad. El equipo contaba además con un tubo delgado de 1.10 que iba unido a la bomba. Inicialmente confundida con una lanza, las pruebas posteriores revelaron que se trataba de un conducto o manguera.
Se atribuye al primer emperador César Augusto la creación oficial del primer cuerpo de bomberos organizado en Roma. Sin embargo años antes, un rico y ambicioso aristócrata llamado Marco Licinio Craso (su riqueza provenía de los bienes raíces y el alquiler inmobiliario) había organizado una especie de servicio contra incendios de Roma, pero también organizó las primeras brigadas de «incendiarios» de las que se tiene referencia en la Historia, asegurando así que sus «bomberos» tuvieran siempre trabajo, y siendo estos controlados por el cruel Craso, no les daba orden de apagar el incendio si el dueño del territorio o construcción no lo vendía a precio de renta en ese instante. Así, la gente prefería ganar el dinero de la venta injustamente, que quedarse una casa o parcela devastadas.
Los primeros cuerpos de bomberos modernos solían ser compañías privadas dedicadas al control de los incendios, como es el caso de la Union Fire Company, fundada por Benjamin Franklin. No fue hasta a mediados del siglo XIX cuando pasó de ser un ámbito empresarial a ser departamentos públicos del Estado.
La mayoría de los bomberos pertenecen a cuerpos de titularidad pública y pueden ser de dos tipos: asalariados y voluntarios. También existen bomberos privados (como FALCK en Dinamarca), bomberos forestales, cuerpos de bomberos en fábricas y empresas (como los bomberos de PDVSA en Venezuela) y cuerpos de bomberos dedicados a las áreas universitarias, que generalmente colaboran en investigaciones científicas en pro de la profesión, además de desempeñar las labores típicas de un cuerpo de bomberos.
En el caso de España (Andalucía, Comunidad Valenciana, Extremadura, etc.) se puede señalar que hay bomberos municipales (del ayuntamiento), de los consorcios de la diputación provincial o comunidad autónoma, otros de los aeropuertos nacionales (AENA), bomberos forestales y finalmente existen los bomberos militares (UME). A los puestos de bombero funcionario se ingresa mediante oposiciones y cumpliendo unos requisitos.
Los bomberos forestales en España tienen reconocida la categoría mediante el Real Decreto 1591/2010, del 26 de noviembre, donde son una figura muy presente debido al gran problema que tiene este país con los incendios forestales.
Trabajan para el ciudadano y el ambiente en las distintas urgencias que producen los incendios forestales, protegiendo así a las personas, los bienes personales, económicos y ambientales.
Cuentan con medios y brigadas terrestres y aéreas, tienen una alta cualificación física y técnica en las distintas técnicas de extinción de incendios forestales. Sirven de apoyo en distintas situaciones de urgencias en el medio rural como inundaciones, caída de árboles, incendios en viviendas o vehículos, etc.
No deben confundirse con las Brigadas de Refuerzo de Incendios Forestales, quienes, a diferencia de los bomberos forestales, utilizan medios mecánicos y manuales para conseguir la extinción de los incendios forestales.