Bogotá, oficialmente Bogotá, Distrito Capital (antiguamente conocida como Santafé de Bogotá), es la capital de la República de Colombia y del departamento de Cundinamarca. Está administrada como distrito capital, y goza de autonomía para la gestión de sus intereses dentro de los límites de la Constitución y la ley. A diferencia de los demás distritos de Colombia, Bogotá es una entidad territorial de primer orden, con las atribuciones administrativas que la ley confiere a los departamentos. Está constituida por 20 localidades, donde cada uno de estos tiene su propio alcalde, al cual se le denomina Alcalde Local, y una Junta Administradora Local (JAL), y es el epicentro político, económico, administrativo, industrial, artístico, cultural, deportivo y turístico del país.
Bogotá fue fundada como capital del Nuevo Reino de Granada el 6 de agosto de 1538 por el conquistador español Gonzalo Jiménez de Quesada después de una dura expedición a los Andes.
Es la tercera capital más alta del mundo después de Sucre (2790 m s. n. m.) y Quito (2850 m s. n. m.). Se encuentra a un promedio de 2625 m s. n. m. Está ubicada en el centro de Colombia, en la región natural conocida como la sabana de Bogotá, que forma parte del altiplano cundiboyacense, formación ubicada en la cordillera Oriental de los Andes.
Tiene una longitud de 33 km de sur a norte, y 16 km de oriente a occidente. Como capital, alberga los organismos de mayor jerarquía de la rama ejecutiva (Presidencia de la República), legislativa (Congreso de Colombia) y judicial (Corte Suprema de Justicia, Corte Constitucional, Consejo de Estado y el Consejo Superior de la Judicatura).
Según The Economist, en el plano económico, Bogotá se destaca por su fortaleza económica asociada al tamaño de su producción, las facilidades para crear empresas y hacer negocios, la madurez financiera, la atracción de empresas globales y la calidad de su capital humano. Es el principal mercado de Colombia y de la región andina, y el primer destino de la inversión extranjera directa que llega a Colombia (70 %). Tiene el mayor PIB nominal y per cápita del país, aportando la mayor parte al total nacional (24,5 %), y es la sexta ciudad por tamaño del PIB en Latinoamérica (de unos 106 678 millones de dólares) con un PIB per cápita nominal de 11 594 dólares y un PIB PPA per cápita de 20 120 dólares, igualmente es la plataforma empresarial más grande de Colombia en donde ocurren la mayoría de los emprendimientos de alto impacto.
El aeropuerto de la ciudad, Aeropuerto Internacional El Dorado, llamado así por el mítico El Dorado, tiene el mayor volumen de carga transportada en Iberoamerica, y es el primero en Sudamérica en cantidad de personas. Es la ciudad de Colombia con el mayor número de universidades (114) y centros de investigación. Cuenta con una amplia oferta cultural representada en una gran cantidad de museos, teatros y bibliotecas públicas (BibloRed), que le ha otorgado el reconocimiento de la «Atenas de Suramérica». La ciudad de Bogotá ocupa el lugar 55 en el Global Cities Index 2018, y es considerada una ciudad global tipo Beta + por el GaWC.
El Foro Económico Mundial (WEF) Organización Internacional con sede en Ginebra (Suiza) destacó a Bogotá dentro de las cinco ciudades del mundo, por promover, en medio de la pandemia de COVID-19, el uso de la bicicleta. Aunque ya disponía de 550 km de infraestructura ciclista, a mediados de marzo de 2020 se le habían añadido de manera temporal 117 km más.
El nombre de Bogotá deriva de la palabra del idioma muisca «Bacatá», nombre de la capital de la confederación del Zipa (no confundir con la ciudad actual) en la antigua civilización muisca, que tiene varias acepciones destacándose la que dice que significa «la dama de los andes» y Andes en lengua Aimara significa «la montaña que se ilumina» o «la montaña que resplandece». Así, Bogotá vendría a ser «la dama de la montaña que resplandece».
Otra acepción conocida sería «cercado fuera de la labranza». El cronista español Juan de Castellanos afirmó que la voz original de bacatá traduce «el final de los campos, campo de labranza, campo para sembrar».
El área al occidente de donde actualmente está la ciudad recibía el nombre de Muequetá («campo o sabana de la labranza») y la población del zipa (el más importante príncipe muisca) fue Funza («varón poderoso»). Precisamente en territorio del actual municipio de Funza, y probablemente en su vereda El Cacique, se encontraba la cabecera de la población de Bacatá, la ciudad más importante del pueblo muisca, pero el Príncipe Muisca recibía educación en el actual Municipio de Chía. [cita requerida]
A través de la historia, Bogotá y sus alrededores han sido conocidos con diferentes nombres. El nombre original, en idioma muisca, del lugar en el que los españoles fundarían la ciudad era Thybzacá o Teusacá, del cual se derivó Teusaquillo.
En 1538, cuando el conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada fundó la ciudad, en el actual centro histórico, le dio el nombre de Nuestra Señora de la Esperanza. Sin embargo, dos años más tarde, el 27 de julio de 1540, durante la fundación jurídica y por medio de la petición del título de ciudad, el nombre escogido fue Santafé o Santa Fe.
El nombre «Santafé de Bogotá» (o «Santa Fe de Bogotá») no fue oficial durante la época virreinal, pero su uso se volvió común por la necesidad de distinguir esta Santafé de otras ciudades con el mismo nombre, siendo Bogotá el nombre indígena de la región. Durante esta época se llamaba Bogotá a la actual población de Funza.
La Constitución de 1991 cambió el nombre de la capital por el de Santa Fe de Bogotá. La polémica desatada por este cambio obligó a que el 18 de agosto de 2000 se aprobara una reforma constitucional para suprimir las palabras «Santa Fe de», quedando la ciudad de nuevo con el nombre de Bogotá, mediante el acto legislativo 1 del Congreso de la República.
En zonas aledañas a Bogotá como en Pubenza, Tocaima, se han encontrado restos de herramientas cuya datación por radiocarbono las ubica hace por lo menos 16 000 años de antigüedad, justo durante la era de hielo. Durante el tardiglacial (hace aproximadamente 12 500 años), cuando comenzó el retiro de los hielos, el clima mejoró y el bosque andino invadió la Sabana de Bogotá. Los alrededores de la actual ciudad empezaron a cubrirse de vegetación de subpáramo. Existe evidencia de la presencia y abundancia de animales de caza en el área, como conejos, venados y quizás mastodontes y caballos en dicha época. Lo anterior incentivó la incursión de grupos de cacería en la zona. Se estima que en esta época comenzó la habitación semipermanente del altiplano, por parte de habitantes del valle de Magdalena. En el yacimiento arqueológico de El Abra se ha podido comprobar la presencia humana hace por lo menos 11 000 años.
Las primeras evidencias de actividades hortícolas han sido halladas en Aguazuque: restos calcinados de ibia y calabaza datados en 3860 años, época en que comenzó un período largo de clima seco y se registraron condiciones que generaron paulatinamente las prácticas hortícolas. Se comenzó a favorecer el consumo del curí por encima de los venados de cornamenta que empiezan a escasear. Posteriormente, el curí fue domesticado por los habitantes del lugar. Hacia el 1000 a. C. se produjo un cambio en las prácticas sociales, evidenciado por la presencia de cerámica, actividades agrícolas y construcción de campos elevados para el cultivo.
Por las características de la cerámica se ha caracterizado la Cultura Herrera, evidenciada por varios yacimientos arqueológicos que datan desde el 400 a. C. y al menos hasta el 800 o 1000 de la era actual, período en que ya estaba muy difundido el cultivo del maíz, fríjoles y la papa. Hacia el año 800, los muiscas (pueblo indígena más importante de la familia chibcha) habitaban la zona, como resultado de una migración de origen chibcha, procedente de otro territorio (probablemente venidos desde Centroamérica), y que se mezclaron con la población anterior.