Tal Día como Hoy

Boda de Carlos de Gales y Diana Spencer

Enlace real en la monarquía británica

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La boda real entre Carlos de Gales y Diana Spencer fue un evento celebrado el 29 de julio de 1981​ en la Catedral de San Pablo, en Londres (Reino Unido).

La ceremonia siguió el rito tradicional anglicano. El deán de la Catedral de San Pablo, Alan Webster, presidió el servicio religioso, mientras que el arzobispo de Canterbury, Robert Runcie, ofició la boda. Varias figuras notables asistieron al enlace, entre ellas numerosos miembros de otras familias reales y jefes de Estado, además de los familiares de los novios. Tras la ceremonia, la pareja realizó la tradicional aparición en el balcón del Palacio de Buckingham (la boda incluyó numerosos elementos de carácter ceremonial, como el uso de carruajes y la participación de Guardias Granaderos y caballería). Con motivo del matrimonio, el Reino Unido declaró ese día fiesta nacional.​ El enlace fue ampliamente descrito como una «boda de cuento de hadas» y «la boda del siglo», siendo el acontecimiento presenciado por una audiencia global estimada en 750 millones de personas.​​ Así mismo, se oficiaron varios eventos en la Commonwealth con el fin de festejar el matrimonio, llevándose a cabo fiestas a pie de calle a lo largo del país.

Tras tener dos hijos (los príncipes Guillermo y Enrique), la pareja se separó en 1992 y se divorció en 1996.

El príncipe Carlos había conocido a Diana pocos años antes. Su primer encuentro se produjo en noviembre de 1977, cuando Carlos mantenía una relación con la hermana mayor de Diana, Sarah.​ El príncipe empezó a mostrar interés por Diana y a considerarla una firme candidata a ser su esposa cuando ambos fueron invitados en el verano de 1980 a un fin de semana en el campo, donde la futura princesa vio al heredero al trono en un partido de polo. Posteriormente, a medida que la relación avanzaba, Carlos invitó a Diana a navegar a bordo del yate HMY Britannia con motivo de una visita a Cowes, seguido de una invitación en noviembre al Castillo de Balmoral para presentarle a su familia,​​ siendo Diana bien recibida por la reina Isabel II, el príncipe Felipe y la reina madre (la pareja tendría a partir de entonces numerosas citas en Londres). Tras vivir un noviazgo de aproximadamente seis meses, Carlos propuso matrimonio a Diana en la guardería del Castillo de Windsor el 3 de febrero de 1981. Spencer tenía planeadas unas vacaciones para la semana siguiente, y Carlos esperaba que emplease ese tiempo para considerar su oferta.​ Diana finalmente aceptó la propuesta, aunque decidieron mantener el hecho en secreto por algunas semanas​ (la princesa declararía posteriormente que ambos solo se habían visto trece veces en total antes de anunciar el compromiso con carácter oficial el 24 de febrero y conceder una entrevista).​​​ Para el anuncio público, Diana escogió un vestido azul cobalto de la firma inglesa Cojana,​​ luciendo a su vez un gran anillo compuesto por un zafiro Ceilán ovalado de 12 quilates engastado en oro blanco de 18 quilates y circundado por 14 diamantes solitarios,​ muy similar al anillo de compromiso de su madre Frances Roche (como obsequio por el futuro enlace, la reina madre regaló a Spencer un broche de zafiros y diamantes).​ La pieza fue creada por los joyeros de la Corona, Garrard & Co., convirtiéndose en 2010 en el anillo de compromiso de Catalina de Cambridge.​ Una serie de fotografías tomadas por Antony Armstrong-Jones, conde de Snowdon, fueron publicadas en la revista Vogue en febrero de 1981 con el fin de atestiguar el compromiso,​​ ocasión para la que Diana fue maquillada por Clayton Howard, encargándose John Frieda de su peinado para el retrato oficial.​

Dos noches antes de la boda se organizó un baile de gala en el Palacio de Buckingham, celebrando la reina posteriormente una cena para 90 comensales.​ Así mismo, se celebró una recepción con baile para 1500 personas, entre quienes se encontraban miembros y personal de la casa real​ (la noche previa a la ceremonia, 150 personas, incluyendo representantes de Estado, fueron invitadas a una cena con la reina).​ En una serie de grabaciones para su biografía en 1992, Diana declaró haber descubierto poco antes del enlace un brazalete adquirido por el príncipe Carlos para Camilla Parker Bowles. Debido a sus sospechas de infidelidad por parte de su futuro esposo, Spencer manifestó su deseo de cancelar la boda, si bien sus hermanas la convencieron finalmente de no hacerlo.​

La boda tuvo lugar el 29 de julio de 1981, con 3500 invitados, en la Catedral de San Pablo.​ Carlos y Diana escogieron la catedral en vez de la Abadía de Westminster, sede tradicional de las bodas reales en Reino Unido, debido a que San Pablo ofrecía un mayor aforo además de permitir una procesión más larga a través de Londres.​ La ceremonia consistió en un servicio anglicano tradicional presidido por el Reverendísimo Robert Runcie, arzobispo de Canterbury,​ y el Muy Reverendo Alan Webster, deán de la Catedral de San Pablo. Cientos de miles de espectadores se alinearon a lo largo del trayecto de Diana desde Clarence House, con 4000 policías y 2200 militares presentes para mantener el orden.​ La seguridad fue incrementada y varios francotiradores se hallaban apostados debido al riesgo de un potencial ataque por parte de irlandeses republicanos,​​​ aumentando también los controles de seguridad en los aeropuertos​ (el coste de la boda se estimaría posteriormente en $48 millones de la época, con un total de $600 000 destinados a la seguridad del evento).​​​

Varios regimientos de la Commonwealth, incluyendo el Regimiento Real de Canadá, tomaron parte en la procesión.​ A las 10:22 horas BST, la reina y el resto de la familia real fueron conducidos a la catedral en ocho carruajes, empleando el príncipe de Gales el carruaje conocido como «1902 State Landau», el cual sería utilizado por la pareja para ser llevada al Palacio de Buckingham después de la ceremonia.​ Por su parte, Diana llegó en un carruaje acristalado en compañía de su padre, John Spencer, VIII conde de Spencer; la novia contó con una escolta compuesta por seis oficiales a caballo de la Policía Metropolitana,​ llegando a la catedral a las 11:20 horas BST.​ El carruaje era demasiado pequeño para albergar a Diana y a su padre cómodamente a causa de las grandes dimensiones del vestido y la cola,​ esta última de casi ocho metros de largo. Al descender del vehículo pudieron apreciarse arrugas tanto en la falda como en la cola, debiendo Diana aguardar en la entrada de la catedral mientras su vestido era arreglado. A medida que la orquesta tocaba la «Marcha del príncipe de Dinamarca», himno de Jeremiah Clarke, la novia efectuó el recorrido nupcial de tres minutos y medio de duración por el pasillo del templo​​ junto a su padre, quien caminó con dificultad a causa de las secuelas producidas por un derrame cerebral sufrido en 1978.​

Al momento de intercambiar los votos, Spencer invirtió accidentalmente el orden de los nombres de Carlos, pronunciando «Felipe Carlos Arturo Jorge» en vez de «Carlos Felipe Arturo Jorge».​ Por otro lado, Diana no prometió obediencia a su esposo como era tradicional en los votos a petición de los novios, lo que causó sensación en su momento.​ Carlos cometió así mismo un error; dijo que ofrecería a su futura esposa «tus bienes» en lugar de «mis bienes materiales».​ Siguiendo la tradición, los anillos fueron elaborados a partir de oro galés extraído de la mina Clogau St David's, en Bontddu​ (la tradición de emplear oro galés en los anillos de boda por parte de la familia real inglesa se remonta a 1923).​ Tras su matrimonio, Diana se convirtió automáticamente en princesa de Gales.​

Otros representantes eclesiásticos que pronunciaron oraciones tras el servicio religioso fueron un antiguo arzobispo de Canterbury, Donald Coggan, el cardenal Basil Hume, y los reverendos Andrew Doig y Harry Williams.​​

La música corrió a cargo de tres coros (el coro de Bach, el coro de la Catedral de San Pablo y el coro de la Capilla Real), tres orquestas (la orquesta de la Royal Opera House, la Orquesta Philharmonia y la Orquesta de Cámara Inglesa) y una fanfarria (la Real Academia Militar).​ Los coros fueron dirigidos por Barry Rose, director del coro de la catedral, mientras que el organista Christopher Dearnley y el suborganista John Scott tocaron el órgano. La orquesta de la Royal Opera House, la Orquesta Philharmonia y la Orquesta de Cámara Inglesa fueron dirigidas por David Willcocks, entonces director del Royal College of Music y del coro de Bach;​ Richard Popplewell, organista de la Capilla Real; y Colin Davis, director de música del Covent Garden.​​ El repertorio incluyó, además de la «Marcha del príncipe de Dinamarca», las piezas «I Vow to Thee, My Country», «Marcha n.º 4 de Pompa y circunstancia» y «Dios salve a la reina».​ Sumado a lo anterior, la soprano neozelandesa Kiri Te Kanawa interpretó «Let The Bright Seraphim», de la obra de Georg Friedrich Händel Sansón.​

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