Robert Upshur "Bob" Woodward (Geneva, Illinois, 26 de marzo de 1943) es un periodista de investigación, de los más conocidos en Estados Unidos. Su fama le llegó cuando ayudó a develar el escándalo Watergate, que derivó en la dimisión del presidente Richard Nixon. Si bien la tarea fue realizada con Carl Bernstein, ambos reporteros de The Washington Post, Woodward tenía contacto con la fuente conocida como “Garganta Profunda”.
Se graduó en la Universidad de Yale en 1965. Sirvió cinco años como oficial de comunicaciones en la Marina de Estados Unidos antes de trabajar como periodista en el "Montgomery County (Maryland) Sentinel, donde hizo de reportero un año, antes de pasar a The Washington Post.
Después de ganar el Pulitzer, continuó como periodista estrella de TWP, donde en 1982 llegó a ser director Editorial Adjunto de Noticias de Investigación.
Tuvo como director a Ben Bradlee, de quien recibió las directrices para tratar las revelaciones de “Garganta Profunda” acerca de Richard Nixon, con las que armó la serie de notas que terminaron por desatar el mayor escándalo: Watergate, nombre del edificio donde estaban las oficinas del Partido Demócrata, en las que un grupo de espías puso micrófonos el 28 de mayo de 1972 y el 17 de junio, en que fueron capturados.
A pesar de que cinco días después el presidente salió a negar que nadie de la Casa Blanca tuviese relación con el caso, Woodward y Carl Bernstein lo investigaron.
En The Washington Post publicaron (el 1 de agosto de 1972) que los espías (“fontaneros”) habían sido pagados con fondos del CREEP (Comité para la Reelección del Presidente).
Sus notas iban por delante de la investigación del Comité Ervin (del Senado). Así, el prestigio de los periodistas creció hasta que sus denuncias, junto con la acción de las instituciones, terminaron de cercar al Presidente y forzaron su renuncia (8 de agosto de 1974).
"Atrincherarse en el desmentido y una operación masiva de encubrimiento".
Así describió Woodward la vana réplica del extinto Richard Nixon, a su investigación periodística.
Por el Watergate, coescribió libros; el primero fue llevado al cine con Robert Redford (en el papel de Woodward) y Dustin Hoffman (Bernstein), quienes protagonizaron Todos los hombres del Presidente.
Dedicado a escribir, en dos decenas de volúmenes investigó a sectores clave del poder y la cultura en su país: la Corte de Justicia; la Casa Blanca; Hollywood; Wall Street y la Reserva Federal; la CIA; el Pentágono y las guerras posteriores al 11-S.
Revisitó el caso Watergate con dos libros más hacia (1999 y 2005), a la muerte de Nixon y tras la confesión de "Garganta Profunda".
El ex número dos del FBI es "Garganta Profunda"
Woodward es un orador habitual en reuniones de ejecutivos de empresas, como Citibank y el Instituto Americano de Alimentos Congelados, cobra entre 50.000 y 100.000 dólares por conferencia. Defiende que el Estado deje de regular ciertos sectores de la economía para que "las fuerzas del mercado puedan hacer su inestimable trabajo" y sugiere reducir la cobertura pública de los gastos médicos de los ancianos para afrontar el reto de las "realidades del siglo XXI".
Sobre Jeff Bezos, propietario del Post, escribe en su ensayo Miedo: "Todos los empleados o relacionados con el Washington Post tienen razones para estar agradecidos de que Jeff Bezos, el fundador y director ejecutivo de Amazon, sea también el propietario del Washington Post. Ha dedicado tiempo y dinero a garantizar que este periódico disponga de los recursos editoriales necesarios para llevar a cabo investigaciones exhaustivas".
En cuanto a la política exterior de Estados Unidos, considera que Barack Obama "no es lo suficientemente duro", pero aclama a Donald Trump, que al parecer entiende que "no se puede operar con normalidad en el mundo de los Khameneis, los Putins, los Assads". Considera al monarca saudí Mohamed bin Salmán "carismático", le reconoce "una visión, una energía" y "lleno de encanto, habla de reformas audaces y modernizadoras".
Es autor de varios libros considerados hagiográficos, entre ellos sobre el presidente George W. Bush o el expresidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, pero también de uno crítico con el presidente Donald Trump, algunas de cuyas tendencias proteccionistas rechaza.
En un artículo de 2019, el periodista Serge Halimi se mostraba crítico con sus métodos de trabajo: "Durante los últimos treinta años, las recetas de Woodward no han variado: elegir un personaje central impopular o muy consensuado (una promesa de best-seller); recompensar a los informadores dándoles el papel bueno; y a cambio apabullar a todos los que se niegan a cooperar. Todos hablan con Woodward como si fuera un fiscal, con mayor generosidad porque no saben lo que otros testigos le han confiado".