Tal Día como Hoy

Blas de Lezo

Almirante español (1689-1741)

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Blas de Lezo y Olavarrieta​ (Pasajes, Guipúzcoa, España; 3 de febrero de 1689-Cartagena de Indias, Nueva Granada, Imperio Español; 7 de septiembre de 1741) fue un oficial de marina español. Su carrera cubrió la guerra de sucesión española, los conflictos hispano-otomanos y la guerra del Asiento.

Conocido por la singular estampa que le dieron sus numerosas heridas de guerra (tuerto, manco —un brazo inmovilizado— y cojo —una pierna amputada—),​​ es considerado uno de los mejores estrategas de la historia de la Armada española.​ Destacó por dirigir, junto con el virrey Sebastián de Eslava, la exitosa defensa de Cartagena de Indias durante el asedio británico de 1741. Fue así mismo cofundador de la Compañía de Armadores en Corso de Cartagena de Indias, promotora del prolífico sistema de corsarios españoles conocidos como guardacostas.​

Como homenaje póstumo por sus servicios, se otorgó a sus descendientes el marquesado de Ovieco, título nobiliario que aún existe en la actualidad.

Orígenes y principios de la carrera como marinero

Blas de Lezo y Olavarrieta nació en el distrito de Pasajes de San Pedro (Guipúzcoa) —por entonces aún parte de San Sebastián— a principios de febrero de 1689 y fue bautizado en la iglesia de San Pedro de la misma localidad el día seis del mismo mes.​​ Hijo de Pedro Francisco de Lezo y Agustina Olavarrieta,​ pertenecía a una familia con ilustres marinos entre sus antepasados, en un pueblo dedicado, prácticamente en exclusiva, a la mar.​​ Era el tercer hijo del matrimonio, que tuvo ocho,​ de los que no todos sobrevivieron a la infancia.​ Sus padres pertenecían a la pequeña nobleza local, acomodada, y Lezo contaba con algunos antepasados importantes: su tatarabuelo había sido regidor de la villa a comienzos de siglo, otro había sido obispo de Perú el siglo anterior y su abuelo había sido capitán y dueño de un galeón.​​ El mayorazgo le privaba prácticamente de heredar bienes, así que optó por emprender la carrera militar como marino.​

Se educó en el Colegio de Francia, una institución educativa para niños de la baja nobleza de la zona, donde recibió la instrucción básica.​​ En aquel entonces, la armada francesa era aliada de España en la guerra de Sucesión, que acaba de estallar al morir Carlos II sin descendencia.​ Dado que Luis XIV deseaba el mayor intercambio posible de oficiales entre los ejércitos y escuadras de España y Francia, Lezo se embarcó, a sus doce años, en 1702,​ en la escuadra francesa —que, en la práctica, había absorbido a la española, en estado calamitoso—, enrolándose como guardiamarina al servicio del conde de Toulouse, Luis Alejandro de Borbón, hijo de Luis XIV.​​​

La guerra enfrentaba a Felipe de Anjou, apoyado por Francia y nombrado heredero por el difunto rey español, con el archiduque Carlos de Austria, apoyado por Inglaterra, ya que esta última temía el poderío que alcanzarían los Borbones en el continente en caso de unirse las dos coronas, española y francesa.​ Para recuperar Gibraltar —tomado por las fuerzas anglo-holandesas— y desbloquear el acceso al Mediterráneo, franceses y españoles aprestaron una gran armada.​​ La escuadra francesa había zarpado de Tolón y en Málaga se habían unido a ella algunas galeras españolas mandadas por el conde de Fuencalada.​​ Frente a Vélez-Málaga se produjo el 24 de agosto de 1704 la batalla naval más importante del conflicto.​​ En dicho combate se enfrentaron 96 naves de guerra franco-españolas (51 navíos de línea, seis fragatas, ocho brulotes y doce galeras, que sumaban un total de 3577 cañones y 24 277 hombres) y la flota anglo-neerlandesa, mandada por el almirante Rooke y compuesta por 53 navíos de línea, seis fragatas, pataches y brulotes con un total de 3614 cañones y 22 543 hombres, dando como resultado al final de la contienda 1500 y 2719 bajas,​ respectivamente.​

Blas de Lezo participó en aquella batalla batiéndose de manera ejemplar, hasta que, poco después de comenzar el combate, una bala de cañón le destrozó la pierna izquierda,​ teniéndosela que amputar, sin anestesia, por debajo de la rodilla.​​ Después de la operación tomó como ejemplo al famoso almirante holandés Cornelius Jol (conocido como “Pie de palo” debido a su prótesis de madera), un marinero que, a pesar de su aparente discapacidad, emprendió grandes hazañas y alcanzó gran renombre. ​ Debido al valor demostrado tanto en aquel trance como en el propio combate, Blas de Lezo fue ascendido en 1704 a alférez de bajel de alto bordo por Luis XIV, al que el comandante francés había notificado la bizarría de Lezo.​​​ Felipe V le otorgó también una merced de hábito, que conllevaba una serie de privilegios similares a los de la baja aristocracia.​

Se le ofreció ser asistente de cámara de la Corte de Felipe V. Rechazó este cargo y, una vez recuperado de la pérdida de la pierna, siguió su servicio a bordo de diferentes buques, tomando parte en las operaciones que tuvieron lugar para socorrer las plazas de Peñíscola y Palermo,​ en el ataque al navío inglés Resolution de setenta cañones en la costa genovesa, que terminó con la quema de este,​ así como en el apresamiento posterior de dos navíos enemigos en el Mediterráneo occidental, que fueron conducidos a Pasajes y Bayona, todo ello en 1705.​ El mando de las presas se otorgaba como premio a los oficiales que se habían distinguido en el servicio, como debió de hacer Lezo en los combates de ese año.​

Pero es requerido enseguida por sus superiores y en 1706 se le ordenó abastecer a los sitiadores de Barcelona al mando de una pequeña flotilla, parte de la armada que con este fin mandaba un almirante francés.​ Realizó brillantemente su cometido, escapando una y otra vez de las naves enemigas y facilitando el aprovisionamiento del ejército del mariscal de Tessé.​ Para ello deja flotando y ardiendo paja húmeda con el fin de crear una densa nube de humo que ocultase los navíos españoles, pero además carga «sus cañones con unos casquetes de armazón delgada con material incendiario dentro, que, al ser disparados, prenden fuego a los buques británicos».​​ Los británicos se ven impotentes ante esta táctica.

Posteriormente se le destinó a la fortaleza de Santa Catalina de Tolón, donde participó en la defensa de la base naval francesa contra la acometida de la flota del príncipe Eugenio de Saboya.​​ En esta acción y tras el impacto de un cañonazo en la fortificación, una esquirla le reventó el ojo izquierdo.​​

Tras una breve convalecencia fue destinado al puerto de Rochefort, en la costa atlántica francesa, donde le ascendieron a teniente de guardacostas en 1707.​ Tres años más tarde le ascendieron nuevamente a capitán de fragata.​ Se afirma, aunque no hay documentación que respalde esta aseveración, que durante su destino en Rochefort hostigaba el tráfico marítimo británico capturando algunos barcos.​​​ Por estas fechas se supone que se libró el combate con el Stanhope mandado por John Combs.​​ Se mantuvo un cañoneo mutuo hasta que las maniobras de Lezo dejaron al barco enemigo a distancia de abordaje, momento en el que ordenó lanzaran los garfios para llevarlo a cabo.

En 1712, separadas nuevamente las Armadas francesa y española, pasó a servir a las órdenes de Andrés de Pes.​​ Aunque se desconoce en qué acciones tomó parte, se sabe que lo hizo con distinción por los informes favorables de Pes, que le permitieron a Lezo ascender a capitán de navío algunos meses después de abandonar el servicio de este.​

Posteriormente participó en el asedio de Barcelona al mando del Campanella, buque de setenta cañones de origen genovés, con el que estorbó el abastecimiento de la ciudad y la bombardeó.​​ Durante el bloqueo y muy probablemente en una de las varias operaciones navales que acaecieron durante ese periodo, recibió un balazo en el antebrazo derecho,​ que quedó sin movilidad hasta el fin de sus días.​ De esta manera, con tan solo veintiséis años, el joven Blas de Lezo era ya tuerto, manco y cojo.​​ Pocos días después, intervino al mando del Nuestra Señora de Begoña en la fallida escolta de la segunda esposa de Felipe V, Isabel de Farnesio, a España; la reina, después de unas horas en el mar, decidió abandonar la flota y viajar por tierra.​

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