Blas Infante Pérez de Vargas (Casares, Málaga, 5 de julio de 1885-Sevilla, 11 de agosto de 1936) fue un ensayista, notario, abogado y político español, conocido por su condición de ideólogo del andalucismo, en sus vertientes regionalista, federalista y nacionalista. Fue fusilado por militares del bando sublevado en los inicios de la guerra civil española.
Nació en la localidad malagueña de Casares el 5 de julio de 1885. Era hijo de Luis Infante Andrades y de Ginesa Pérez Romo. Su padre, según el acta de nacimiento, era "propietario". Según el escritor José Luis Ortiz de Lanzagorta el padre era labrador. Aunque el nombre del abuelo en el registro civil es Ignacio Pérez y Salas, era conocido familiarmente como Ignacio Pérez de Vargas.
En 1896 comenzó a estudiar Bachillerato como interno en las Escuelas Pías de Archidona. En 1897 se examinó en el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Cabra. Continuó estudiando con los escolapios en Archidona, examinándose en 1898 y 1899 en el Instituto de Málaga. El curso 1899/1900 lo realizó sin los escolapios, examinándose este último año también en Málaga.
Su padre, Luis Infante Andrades, encontró un empleo en la Secretaría del Juzgado Municipal de Casares. Cuando Blas terminó el Bachillerato trabajó en este mismo juzgado como auxiliar.
Fruto de su conocimiento del campo andaluz, escribiría posteriormente:
En 1904 comenzó el curso preparatorio de Derecho en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada. En 1905 comenzó en la Facultad de Derecho de esta misma universidad. Estudiaba por libre y se examinaba, con solo algunos desplazamientos esporádicos para determinadas clases. Con este método, logró aprobar en solo dos años las asignaturas de cuatro cursos. En octubre de 1906 se licenció en Derecho.
En 1909 aprobó una oposición a notario que tuvo lugar en Madrid. Tomó posesión de su plaza en el pueblo sevillano de Cantillana en el verano de 1910. Buscó un alojamiento en Sevilla para que su hermano Ignacio pudiera convivir con él mientras preparaba sus oposiciones a la judicatura. Pasaba la mayor parte de la semana en Cantillana, aunque se desplazaba frecuentemente a Sevilla. Blas y su hermano Ignacio se hicieron amigos de algunos intelectuales que frecuentaban el Ateneo de Sevilla. En la ciudad, participaba en las tertulias de temas andaluces que encabezaban Mario Méndez Bejarano, José María Izquierdo, Isidro de las Cagigas y José Andrés Vázquez.
En el Ateneo de Sevilla conoció al ilustrador Andrés Martínez de León, nacido en Coria del Río.
En 1913 el catalanista Francisco Cambó fue invitado por el Ateneo de Sevilla para pronunciar un discurso en los Juegos Florales. Cambó volvió a visitar Sevilla en 1917. Según Juan Álvarez-Ossorio y Barrau, Cambó aprovechó para ofrecer incluso medios financieros a Blas Infante para que los andalucistas dispusieran de un diario con condicionamientos políticos y Blas Infante se negó.
Esta no sería la única vez que se negaría a propuestas venidas de Cataluña. También según Juan Álvarez-Ossorio y Barrau, en otra ocasión la banca catalana Arnau utilizó a Francisco Rodríguez Matre, del Puerto de Cádiz, para ofrecer su apoyo a los andalucistas dirigidos por Infante condicionándolo a los beneficios de canalización del río Guadalquivir hasta Córdoba y a los del supuesto gas natural de su fondo. Blas Infante también se negó, con cierta indignación por parte de otros andalucistas, que consideraban que a Infante le faltaba realismo político.
La ley de mancomunidades, aprobada en 1913, generó un debate público sobre la organización de las regiones. En enero de 1914 Manuel Rabadán dio una conferencia en Sevilla sobre la creación de una Mancomunidad Bética. El 6 de abril de 1914 se constituyó la Mancomunidad de Cataluña. El 5 de junio de 1914 Ignacio Casso publicó en la revista Bética un artículo titulado El ideal de la mancomunidad andaluza y su realización práctica. Los Juegos Florales de ese año del Ateneo de Sevilla se debatió mucho sobre el regionalismo andaluz y una mancomunidad andaluza.
El 20 de noviembre de 1913 surgió la revista Bética, por iniciativa de Miguel Sánchez-Dalp y Félix Sánchez Blanco. Hasta julio de 1915 fue subvencionada por el Ateneo de Sevilla. La revista se publicó hasta principios de 1917. La revista, en diciembre de 1914, se definía a sí misma de esta forma:
Blas Infante conoció en Cantillana a los ingenieros agrónomos Antonio Albendín Orejón y Juan Sánchez Mejía. Albendín, que vivía en Ronda, era uno de los introductores en España de las ideas fisiocráticas del estadounidense Henry George, incluida un impuesto único sobre las tierras. Dirigía la revista El impuesto único, publicada entre 1911 y 1923, que divulgaba las ideas georgistas. Estos ingenieros agrónomos pusieron en las manos de Blas la obra fundamental de aquel autor, titulada Progreso y miseria. Blas Infante simpatizó con el georgismo.
Los tres organizaron el Primer Congreso Internacional de Economistas Fisiócratas, celebrado en el Teatro Espinel de Ronda entre el 26 y el 28 de mayo de 1913. Blas Infante dio un discurso en este congreso, que fue publicado en El impuesto único.
Desde 1911 existía una Liga Española para el Impuesto Único, que fue contando con secciones en capitales de provincia, como Sevilla, y pueblos importantes españoles.
El 1 de diciembre de 1913 Infante firma, junto a Rafael Ochoa, Antonio Ariza y otros, el Manifiesto a la región andaluza, que se publicó en El impuesto único.
Con la Ley de 11 de junio de 1911 se suprimía el impuesto sobre consumos, y con la Ley de 24 de julio de 1914 se concedía al Ayuntamiento de Sevilla el privilegio de restablecer este impuesto durante diez años y de emitir un empréstito de treinta millones de pesetas, con garantía de dicho impuesto, para afrontar las obras de la Exposición Iberoamericana. La sección sevillana de la Liga Española para el Impuesto Único aprovechó para presentar una moción, fechada el 22 de junio de 1914, al Ayuntamiento señalando los recursos con los cuales, según ellos, debía ser sustituido el impuesto sobre consumos para financiar la exposición y solicitando que se abriera una información pública para que los vecinos pudieran proponer la solución más adecuada, y un informe, fechado el 8 de agosto de 1914, en respuesta a la información abierta por el Ayuntamiento.
El 31 de julio de 1914 intervinieron en el Círculo Mercantil en defensa del impuesto único los principales georgistas que se encontraban Sevilla: Manuel Rabadán, Blas Infante, Antonio Ariza, Adolfo Vasseur Carrier y García Rodríguez Aumente. Semanas más tarde, hicieron lo mismo en la sede social de los dependientes de comercio sevillanos.