El Bitcoin o bitcóin es una criptomoneda descentralizada y un sistema de pago que no requiere de banco central o administrador único para su funcionamiento, ya que opera mediante una red de nodos peer-to-peer que verifican las transacciones mediante criptografía y las registran en un libro de contabilidad público llamado cadena de bloques. El consenso entre nodos se logra mediante un proceso computacional intensivo basado en el sistema de prueba de trabajo al que se denomina «minería», que garantiza la seguridad de la cadena de bloques.
Según la ideología peer-to-peer, que sustenta al bitcóin como un activo apartado de los sistemas financieros y políticos tradicionales; lo que lo hace contar con soberanía tecnológica y ser neutral y universalmente accesible. La criptomoneda fue concebida en 2008 por una persona o grupo de personas bajo el seudónimo de Satoshi Nakamoto, cuya identidad concreta se desconoce. En 2009 se presentó su implementación como código libre y la red peer-to-peer comenzó a funcionar un año después. Tras un progresivo crecimiento entre 2010 y 2019, cotizando en rangos promedio de siete mil dólares; se dio una masiva apreciación a raíz de la pandemia de COVID-19 entre 2020 y 2023 que alzó el valor de la moneda sobre los cincuenta mil dólares. En julio de 2025 alcanzó un nuevo máximo histórico en su cotización, superando los ciento veinte mil dólares.
Actualmente, el bitcóin se utiliza mayormente como depósito de valor y menos como medio de intercambio. Existe una comunidad de programadores que desarrollan mejoras para bitcóin como las sidechains o capas para contratos inteligentes; la privacidad y la opacidad, la experiencia de usuario, y canales para micropagos como Lightning Network. Sin embargo, es frecuentemente criticada por su naturaleza anónima, que la ha convertido en herramienta para el comercio ilícito; también se le cuestiona la pérdida de su promocionada descentralización conforme incrementa la dificultad de minado; estafas y una creciente especulación financiera en comparación con su uso como moneda corriente.
Del mismo modo, la tecnología que sustenta al bitcóin es cuestionada por el elevado uso de electricidad del proceso de minado. Se estima que cada transacción consume en torno a un megavatio-hora (MWh) de electricidad y dieciséis metros cúbicos de agua. También genera unas emisiones de CO2 equivalentes a las de un pasajero de un vuelo transatlántico y un peso de residuos electrónicos equivalente a un teléfono móvil. En 2022 las emisiones de CO2 causadas por la minería de bitcoins superaron a las generadas por Grecia y, para 2025, habían superado a Bélgica.
Desde 2021, países como Afganistán, Argelia, Bangladés, China, Egipto, Kuwait, Nepal, Macedonia del Norte y Túnez han prohibido totalmente el uso de la criptomoneda. Sin embargo, desde 2023, los países de la Unión Europea y la administración de Donald Trump en Estados Unidos, vienen creando marcos legales que buscan formalizar el entorno del bitcoin y otras criptomonedas como activos digitales.
El vocablo compuesto «bitcoin» procede de los términos ingleses bit, que es la unidad mínima de información utilizada en la informática, y coin, que significa ‘moneda’.
El término «Bitcoin» se aplica al protocolo y a la red que lo sustenta, mientras que, según la RAE, «bitcóin» (con minúscula y acento ortográfico), se refiere a la moneda digital.
Antes del bitcóin, se lanzaron varias tecnologías de moneda digital, comenzando con el e-cash de David Chaum en la década de 1980. La idea de que las soluciones a los acertijos computacionales podrían tener algún valor fue propuesta por primera vez por los criptógrafos Cynthia Dwork y Moni Naor en 1992. El concepto fue redescubierto de forma independiente por Adam Back, quien desarrolló Hashcash, un esquema de prueba de trabajo para el control de spam en 1997. Las primeras propuestas de criptomonedas digitales distribuidas basadas en la escasez provinieron de Wei Dai (b-money) y Nick Szabo (bit gold) en 1998. Estos diversos intentos no tuvieron éxito: El concepto de Chaum requería un control centralizado y ningún banco quería registrarse, Hashcash no tenía protección contra el doble gasto, mientras que b-money y bit gold no eran resistentes a los ataques de hackers.
Lanzamiento y adopción (2008-2010)
El 31 de octubre de 2008 se envió un mensaje firmado con el pseudónimo Satoshi Nakamoto y titulado «Bitcoin P2P e-cash paper», a una lista de correo sobre criptografía que pertenece a la sociedad limitada Metzger, Dowdeswell & Co. LLC.
En este mensaje se describía «un nuevo sistema de efectivo electrónico» llamado Bitcoin «que es totalmente peer-to-peer y que no está basado en terceros de confianza». Además, se hacía referencia a un documento técnico titulado Bitcoin: a peer-to-peer electronic cash system.
El 3 de enero de 2009 entró en funcionamiento la primera red peer-to-peer basada en dicho protocolo (también bajo el nombre de «Bitcoin») luego de la puesta en marcha del primer software de código abierto para correr nodos de la moneda, lo cual supuso también la creación de los primeros bitcoines y el inicio de la minería de esta. El primer bloque de bitcoines, conocido como el bloque de génesis, fue minado por el propio Satoshi Nakamoto.
El 9 de enero de 2009 se lanzó el primer cliente de software de código abierto para correr nodos de la moneda a través de la plataforma SourceForge.
En 2010–2014 emergió el sitio de cambios de criptomonedas Mt. Gox, que llegó a concentrar la mayoría del volumen global hasta su colapso en 2014 tras pérdidas masivas de bitcoins, hecho que marcó la primera gran crisis de custodia del ecosistema. Investigaciones periodísticas estimaron posteriormente que, desde 2011, más de 980 000 BTC fueron sustraídos de diversos exchanges, con Mt. Gox concentrando cerca de dos tercios de ese total, lo que impulsó mejoras en prácticas de seguridad y auditoría.
Crecimiento mundial (2011-2015)
Entre 2010 y 2011 surgieron plataformas de intercambio que facilitaron la compraventa de bitcoines con moneda local mediante transferencias bancarias y depósitos, al tiempo que aparecieron pasarelas de pago para comercios que liquidaban en divisas tradicionales. Iniciativas como Bitstamp (fundada en 2011) y procesadores como BitPay (creado en 2011) contribuyeron a ese despliegue y a la adopción comercial al ofrecer liquidación en moneda fiduciaria y comisiones menores a las de tarjetas.
En 2011, organizaciones como la Electronic Frontier Foundation (EFF), Internet Archive, Freenet y la Free Software Foundation empezaron a experimentar con donaciones en bitcoines; la EFF suspendió temporalmente esa vía en junio de 2011 por incertidumbre legal y la reabrió en 2013 mediante un intermediario de pagos.
En junio de 2011, WikiLeaks comenzó a aceptar donaciones en bitcoines tras el bloqueo financiero aplicado por procesadores como Visa, MasterCard y PayPal a fines de 2010, lo que impulsó el interés por métodos de pago alternativos.