Bilbao (en euskera: Bilbo) es un municipio situado en el norte de España y una villa de dicho municipio, capital de la provincia y territorio histórico de Vizcaya, en la comunidad autónoma del País Vasco. La villa de Bilbao es la capital y única localidad del municipio, y, con una población de 351 124 habitantes (INE 2025), es la urbe más poblada de la comunidad autónoma, siendo la cabecera del área metropolitana de Bilbao, una conurbación de más de 1 000 000 de habitantes que se extiende a lo largo de la ría de Bilbao o del Nervión.
El municipio se encuentra flanqueado por dos cadenas montañosas, con una altitud media que no supera los 400 m, y que forman algunos de sus límites naturales: limita con Erandio, Sondica, Zamudio, Galdácano, Echévarri, Basauri, Arrigorriaga, Alonsótegui y Baracaldo.
Desde su fundación, a finales del siglo XIII, fue un enclave comercial que gozó de particular importancia en la cornisa Cantábrica, gracias a los privilegios concedidos por la Corona de Castillaque permitieron el desarrollo de una gran actividad portuaria que se basaba principalmente en la exportación de la lana procedente de Castilla y, en menor medida, del hierro extraído de las canteras vizcaínas. A lo largo del siglo XIX y principios del XX experimentó una fuerte industrialización que la convirtió en el epicentro de la segunda región industrializada de España, por detrás de Barcelona. Esta estuvo acompañada de una extraordinaria explosión demográfica y urbanística que originó la anexión de varios municipios colindantes. En la actualidad es una pujante ciudad de servicios, que se encuentra en un proceso de revitalización estética, social y económica liderado por el simbólico Museo Guggenheim Bilbao.
El 19 de mayo de 2010, la ciudad de Bilbao fue reconocida con el premio Lee Kuan Yew World City Prize, otorgado por la ciudad estado de Singapur. Considerado el Nobel del urbanismo, fue entregado el 29 de junio de 2010. El 7 de enero de 2013, su alcalde, Iñaki Azkuna, recibió el Premio Alcalde del Mundo correspondiente a 2012 que otorga cada dos años la fundación británica The City Mayors Foundation, en reconocimiento a la transformación urbana experimentada por la capital vizcaína desde la década de 1990. El 8 de noviembre de 2017, Bilbao fue elegida la Mejor Ciudad Europea 2018 en los premios The Urbanism Awards 2018, que otorga la organización internacional The Academy of Urbanism.
El nombre oficial del municipio, establecido por el consistorio, es «Bilbao» tanto en castellano como en euskera. No obstante, la Real Academia de la Lengua Vasca dictaminó, en un informe solicitado por el propio Ayuntamiento de Bilbao, que el topónimo normativo en euskera es Bilbo y así aparece en su Norma Académica número 145 Bizkaiko herri-izendegia. Este último se encuentra documentado en abundantes documentos y obras literarias en euskera. En cambio «Bilbao» aparece en euskera una única vez, en Los refranes de Garibay del siglo XVI y XVII, ante lo cual la Real Academia de la Lengua Vasca presenta dudas sobre si en aquel tiempo se utilizaba habitualmente en euskera Bilbao o solo se trata de un uso buscado para ese refrán. En todo caso, a la hora de declinarse en euskera únicamente debe utilizarse Bilbo.
No existe un consenso entre los historiadores acerca del origen del nombre de la villa. El ingeniero Evaristo de Churruca asegura que es costumbre vasca denominar un lugar según su ubicación, por lo que Bilbao resultaría de la unión de las palabras euskéricas «río» y «ensenada»: Bil-Ibaia-Bao. Del mismo modo, el historiador Javier Tusell argumenta que es una evolución de «bello vado». Por otro lado, el escritor Esteban Calle Iturrino afirmó que el nombre deriva de las dos poblaciones que existían a ambas orillas de la ría, más que de la ría en sí. La primera —donde se asienta el actual Casco Viejo— se llamaría Billa, que en euskera significa «pila», haciendo referencia a su forma de pila o montón. La segunda, ubicada en los terrenos del actual barrio de Bilbao la Vieja y de tradición ferrera, se llamaría vaho: «vapor», «exhalación». De la unificación de estas palabras surgiría el topónimo, que antaño también se nombró de forma escrita como Bilvao y Biluao, tal como se registra en su Carta Puebla y posteriores transcripciones de esta.
El gentilicio es «bilbaíno, -a», aunque también es frecuente la pronunciación popular «bilbaino, -a» (sic). En euskera es bilbotar, que en ocasiones se usa asimismo en castellano, generalmente dentro del País Vasco. La villa es conocida afectuosamente por sus habitantes como «el botxo», esto es, «el agujero», ya que está rodeada por montañas. De este apodo se deriva el gentilicio «botxero». Otro apodo que reciben los bilbaínos es el de «chimbos», que proviene de unos pájaros que se cazaban en grandes cantidades en estos lugares durante el siglo XIX.
Los títulos, la bandera y el escudo son sus símbolos tradicionales y forman parte de su patrimonio histórico, siendo empleados a imagen de otras ciudades, en actos protocolarios, para la identificación y adorno de lugares específicos o para la validación de documentos.
Bilbao ostenta la categoría histórica de villa, con los títulos de «Muy Noble y Muy Leal e Invicta». Fueron los Reyes Católicos quienes concedieron el 20 de septiembre de 1475 el título de «Noble Villa» según las costumbres de la época, mientras que Felipe III de España, por carta de 1603, dio a la Villa los dictados y título de «Muy Noble y Muy Leal». Tras el episodio del sitio de Bilbao durante la primera guerra carlista, la Reina Gobernadora, en nombre de su hija, la reina Isabel II, otorgó el 25 de diciembre de 1836 a la villa el título de «Invicta».
Su escudo de armas es blasonado de la siguiente manera:
Está caracterizado por el empleo de figuras alusivas al entorno de la iglesia de San Antón y al río Nervión; los dos lobos pasantes es un emblema derivado de la señal de la casa de Haro, fundadora de la ciudad, y que aparece también en el antiguo escudo de Vizcaya, reproducido en las armerías de muchas familias y de otros municipios vizcaínos. El emblema figura en el primer grabado de Bilbao, realizado por el belga Franz Hohemberg en 1554. Desde el siglo XIX, suele representarse en un escudo de contorno ovalado acompañado con sus ornamentos de la misma época. Estos elementos figuran en otros emblemas populares de la ciudad, como el de su club de fútbol, el Athletic Club. También aparecen en las armas de la ciudad chilena de Constitución, en recuerdo a su fundación con el nombre de Nuevo Bilbao a finales del siglo XVIII.
El escudo se cambió por el pleno del ayuntamiento de Bilbao el 24 de noviembre de 2016. El 19 de junio de 2018 el Boletín Oficial de Bizkaia publicó el acuerdo por el que se había aprobado el escudo de Bilbao y posteriormente, el 30 de mayo de 2018, el pleno de las Juntas Generales de Vizcaya ratificaron el actual escudo municipal de Bilbao.
La bandera que la representa es blanca con un cantón de color rojo, en una proporción de tres partes de largo por dos de ancho. Los colores rojo y blanco son los históricos de la villa.
La Real Orden del 30 de julio de 1845 determinaba la contraseña marítima para la población. Esta se definía como una bandera blanca con un dado rojo superior junto a la vaina. El dado debía ser cuadrado y la longitud de su lado habría de equivaler a la mitad de la vaina. Anteriormente, al menos desde 1511, la enseña que lucía el Consulado de Bilbao era blanca con una Cruz de Borgoña roja. La relación de la villa con las actividades mercantiles y marineras fue siempre muy fuerte llegando a compartir sede. En 1603 se inaugura la nueva casa consistorial y en ella se ubican las sedes del ayuntamiento y del referido Consulado de Bilbao. La íntima relación existente hizo que la bandera del Consulado fuera relacionada como bandera de la villa por la ciudadanía.
La definición de la bandera marítima en 1845 fue asumida por la población, que la aceptó como propia, y así lo hizo el Ayuntamiento. En la inauguración de la línea férrea Bilbao-Miranda de Ebro ya se utilizó como símbolo de representación de la villa, quedando adoptada permanentemente el año 1895 aunque sin que se haya adoptado resolución alguna a tal efecto.