Biescas es un municipio de España, perteneciente a la comarca de Alto Gállego, provincia de Huesca (Aragón). Su población es de 1640 habitantes (INE 2025).
Biescas está situado a 875 m s. n. m. a orillas del río Gállego, constituyendo la puerta de acceso al valle de Tena. Distante 16 km de Sabiñánigo y a 72 km de Huesca capital, es un nudo de comunicación importante entre la Jacetania y el Alto Sobrarbe.
Es punto de conexión con el valle del río Ara a través del puerto de montaña de Cotefablo y villa-puente sobre el cauce del Gállego.
La distribución del casco urbano es alargada y paralela al río, diferenciándose dos áreas de altitud dispar: al oeste, el barrio de San Pedro, zona de ensanche y nuevas construcciones, y al este, el del Salvador, a su vez formado por el barrio Alto o «La Peña» y el barrio Bajo, donde se localizan el comercio y la administración.
El nombre de Biescas parece provenir del vocablo preindoeuropeo bizka, significando «altozano» o «colina», semejante a otros topónimos de lugares cercanos como Bescós o Biscarrués.
Aunque hay documentos de los siglos IX y X donde aparecen los nombres de Biascas o Biascasa, se piensa que se refieren a Biescas de Campo, llamado también Biascas de Obarra, y no a la villa del Alto Gállego. Parece que la primera vez que Biescas aparece documentada es en el Cartulario de San Juan de la Peña, entre 1020 y 1030 aunque también se le han aplicado otros nombres 1391 aparece como Biescas Sobirón.
Los testimonios más antiguos de presencia humana en Biescas son las cistas eneolíticas —monumentos megalíticos funerarios— de la explanada de Santa Engracia, que pueden ser incluso anteriores al III Milenio a. C. Una de ellas, la que puede verse en la actualidad, ha sido reconstruida.
De la época romana quedan los restos de la calzada que se internaba por el Valle de Tena.
Es en la Edad Media cuando Biescas, dada su situación estratégica como cruce de caminos, empezó a formarse como tal.
Entre 1062 y 1093 su tenente fue Sancho Aznarez I de Bagón, siendolo también de Ainielle, Castejón de Sobrarbe, Perarrúa, San Esteban, Secorún y Senegüé.
Biescas fue desde siempre villa de realengo y, en lo eclesiástico, siempre hubo dos parroquias, San Salvador y San Pedro, aunque se tiene noticia de dos templos más, San Torcuato y San Esteban.
Igualmente se sabe que la ermita de Santa Elena fue "reconstruida" en 1253 por Jaime I el Conquistador y dotada con privilegios por Fernando el Católico en 1484 y por Carlos I en 1525.
La ermita de la Virgen de la Collada es también medieval, aunque sus restos arquitectónicos son posteriores.
En el siglo XVI, Felipe II ordenó fortificar el Estrecho de Santa Elena para proteger sus reinos de posibles amenazas procedentes de más allá de los Pirineos. Con este fin, en la vecina Jaca se edificó la Ciudadela, así como otras defensas aún visibles en los valles del Aragón y del Ara.
En ese contexto, los días 6 y 7 de febrero de 1592, ochocientos bearneses invadieron y ocuparon Biescas y el Valle de Tena durante once días, siendo luego derrotados en el barranco des Luterians.
A mediados del siglo XIX, el historiador Pascual Madoz describe la villa como «de terreno áspero en su totalidad. Cruza el término el camino que desde Huesca conduce a Francia. Los demás son locales y todos se hallan en mal estado».
Durante la Guerra Civil, Biescas se vio involucrada en la batalla de Sabiñánigo —entre septiembre y noviembre de 1937—, en la que la 43.ª y la 27.ª divisiones del Ejército de la República lanzaron una ofensiva contra la I Brigada de la 51.ª División Nacional y voluntarios como los Panteras del Valle de Tena y la Compañía de Esquiadores.
Biescas fue conquistada por efectivos republicanos al comienzo de dicha ofensiva, estimándose que, durante el transcurso de la batalla, el número total de bajas fue de unos 6000 combatientes.