Tal Día como Hoy

Bernardo de Gálvez

Cuadragésimo noveno virrey del Virreinato de Nueva España

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Bernardo Vicente de Gálvez Gallardo y Madrid, i conde de Gálvez (Macharaviaya, provincia de Málaga, España; 23 de julio de 1746-Tacubaya; Ciudad de México, Virreinato de Nueva España, Imperio Español 30 de noviembre de 1786) fue un militar y político español, héroe de Pensacola, virrey de Nueva España y, a título póstumo, ciudadano honorífico estadounidense.​​

Su fecha de nacimiento se celebra como el "Día de Gálvez" en varias ciudades de Estados Unidos. Sus importantes contribuciones a la independencia de las Trece Colonias de Norteamérica respecto a Reino Unido han sido reconocidas por varios grupos importantes, pero aún quedan fuera de la mayoría de los libros de texto.

En 1762, participó en la invasión de Portugal, campaña de la guerra de los Siete Años.​ Lo hizo en una unidad selecta franco-española, el Regimiento Royal-Cantabres, donde adquirió el dominio del francés, muy útil en su carrera posterior.​

En 1764 marchó a América, donde pasó los siguientes ocho años.​ Luchó contra los apaches en la frontera norte del Virreinato de Nueva España.​ De vuelta en Europa, tomó parte en el fallido desembarco de Argel de 1775.​

Siendo gobernador de Luisiana, participó en la guerra de Independencia de los Estados Unidos con una serie de afortunadas incursiones contra los británicos (1779-1781) que le permitieron expulsarlos de la Florida Occidental.​ En su carrera contó con el importante apoyo de su poderoso tío, el ministro de Indias José de Gálvez y Gallardo.​ En 1784, se le concedió el título de Conde.

Pasó sus últimos años como virrey de Nueva España, donde tuvo que afrontar una terrible hambruna debida a las malas cosechas.​ Comenzó las obras del Palacio de Chapultepec (hoy Museo Nacional de Historia de México).​

Fue nombrado ciudadano honorífico de los Estados Unidos por el presidente Barack Obama por su contribución a la derrota inglesa y su participación activa en favor del Ejército Continental. Hoy su retrato figura con los del resto en la sala de fundadores del Congreso de los Estados Unidos.

Bernardo de Gálvez nació en Macharaviaya, un pueblo situado hoy en la actual provincia de Málaga, España, el 23 de julio de 1746.​​ La población por entonces era pobre,​ aunque la familia de Gálvez era hidalga.​ Su nombre completo era Bernardo Vicente Apolinar de Gálvez y Madrid, y sus padres eran Matías de Gálvez y María Josefa de Madrid.​

Debió de pasar la infancia entre las labores del campo y la asistencia a la escuela del vecino pueblo de Benaque.​ Perdió a su madre muy joven, con dos años, en 1748; dos años más tarde, su padre volvió a casarse.​ De este segundo matrimonio tuvo un segundo hijo, José, que murió en la infancia, en 1756, cuando la familia ya se había trasladado a Madrid.​ Bernardo quedó como hijo único del matrimonio.​ Es probable que pasase parte de la adolescencia en las islas Canarias, concretamente en Tenerife, donde su padre estuvo destinado entre 1757 y 1778.​

Emprendió la carrera militar con dieciséis años.​ Ingresó con facilidad como cadete de un regimiento debido a la condición hidalga de la familia —requisito indispensable— y a la influencia de su tío José.​​ Lo hizo, sin embargo, en un regimiento francés y no español, tanto por la mayor influencia de su tío con las autoridades francesas —era abogado de la embajada francesa en España— como por la mayor facilidad de ascenso en el Ejército francés.​​ Gracias a la posibilidad de que el mando del regimiento nombrase a los oficiales hasta el grado de capitán, obtuvo de inmediato el nombramiento de teniente​ del Regimiento Royal Cantabre.​​

Esta unidad luchó en la invasión de Portugal, campaña que formaba parte de la guerra de los Siete Años, en la que España participaba desde enero de 1762, cuando declaró la guerra al Reino Unido.​ Su unidad, como las demás francesas que participaron en la fallida invasión que debía acabar con la alianza luso-británica, tuvo un papel secundario​ en los combates.​ Al finalizar la guerra, Gálvez abandonó su regimiento, que fue disuelto poco después, en Pau,​ a finales de 1762.​

Llegó a Nueva España a comienzos de 1769, reclamado por su tío, que desde 1765 ejercía el empleo de visitador general en la región.​​ El 11 de abril llegó a Chihuahua, en Nueva Vizcaya, para participar en la campaña de Lope de Cuéllar contra los apaches.​​ A los pocos meses de adiestramiento en esta localidad, lo hicieron capitán del Regimiento de la Corona de Nueva España, gracias al apoyo de su tío José y del virrey.​ A finales de septiembre o principios de noviembre, llegó a Pitic, donde se encontraba su tío, enfermo y ya con serios desvaríos.​ Tras acompañar a su tío, pronto recuperado, a México en mayo de 1770 y evitar respaldar a los que habían comunicado su enfermedad al virrey y fueron encarcelados por ello, volvió pronto, en julio o agosto, a Chihuahua, inmerso en la campaña contra los apaches, que había dejado la zona vulnerable a las repetidas incursiones de estos.​ Obtuvo el grado de comandante de Armas de Nueva Vizcaya y Sonora, provincias del norte de Nueva España.​

Pocos meses después emprendió su primera incursión contra los apaches, al frente de ciento treinta y cinco soldados y cincuenta indios ópatas.​ El 21 de octubre cruzó río Grande y el 1 de noviembre llegó al Pecos.​ A finales de año, una nueva correría apache causó tales estragos que se ordenó poner fin a todas las operaciones ofensivas y reforzar los presidios para centrarse en la defensa del territorio de los ataques enemigos.​ No obstante, gracias al apoyo directo del virrey, el 26 de febrero de 1771 pudo partir de nuevo en campaña al frente de una columna mixta hispano-india.​ Persiguió a los apaches durante varios meses, pero no pudo evitar que estos continuasen con sus ataques a las posiciones españolas y los robos de ganado.​ El 11 de octubre, salió en persecución de una banda enemiga al frente de catorce soldados reunidos a toda prisa y, superado en número, resultó derrotado y herido de gravedad, de flecha en el brazo izquierdo y de lanza en el pecho.​ En diciembre realizó una nueva salida contra los apaches con una fuerza mayor, en la que sufrió una caída del caballo de la que se resintió desde entonces.​

A petición de su tío, que regresaba a la península ibérica,​ fue relevado del mando en Chihuahua y regresó a México el 10 de febrero de 1772, para acompañarlo en su viaje.​​ Su tío, sin embargo, no lo esperó y retornó antes, a finales de mayo.​ De su experiencia en la frontera del virreinato conservó un gran respeto por la calidad de los soldados de los presidios e indiferencia por el origen de los soldados, si se batían con bravura.​​ También comprensión para los motivos bélicos de los apaches por la necesidad de abastecimiento de estos, pues no cultivaban ni mantenían ganado—.​

El 9 de octubre se incorporó como capitán al 11.º Regimiento de Infantería de Sevilla,​ destinado por entonces en Cádiz.​ Licenciado del regimiento el 18 de marzo de 1773, se desconoce qué hizo entre esa fecha y abril de 1774.​ Ingresó desde su fundación en la Real Escuela Militar de Ávila de los Caballeros,​ especie de academia para oficiales de Estado Mayor que comenzó a funcionar en abril de 1774.​​ Es probable que obtuviese para ello la ayuda de su tío Miguel, miembro por entonces del Consejo Superior de Guerra.​

Enterado de la preparación de la invasión española de Argel de 1775, partió el 10 de abril con algunos compañeros hacia Madrid para participar en ella.​ El objetivo de la campaña era escarmentar al sultán marroquí, Mohámmed III, que había atacado Melilla y el Peñón de Vélez de la Gomera en 1774, a pesar del tratado de paz que las dos naciones habían firmado en 1767.​ Gracias a la influencia de su tío Miguel, miembro del Consejo Supremo de Guerra, logró reintegrarse en su antiguo regimiento de Sevilla, que iba a participar en la campaña.​​ Obtuvo el mando de una compañía de cazadores.​​​

Destinado a Sevilla en 1775, participó en la desastrosa invasión española de Argel de 1775 capitaneada por Alejandro O'Reilly.​ Durante los combates que tuvieron lugar en las playas, resultó herido​ en una pierna, pero se resistió a retirarse.​​ Fracasada rápidamente la ofensiva, Gálvez regresó a Cádiz a reponerse durante varios meses de la herida recibida antes de marchar a Madrid en enero de 1776.​​ A finales de ese mismo mes, su participación en la malhadada expedición magrebí le permitió ascender a teniente coronel,​ parte de una serie de promociones que causaron gran escándalo, pues se premió en muchos casos a los mandos que habían dirigido la fallida campaña.​

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