Bernardino de la Trinidad González de Rivadavia y Rodríguez de Rivadavia (Buenos Aires, 20 de mayo de 1780-Cádiz, 2 de septiembre de 1845) fue un político argentino que jugó un rol importante en los gobiernos establecidos tras la Revolución de Mayo, especialmente entre 1821 y 1827, años conocidos como época de Rivadavia. Su política decisivamente favorable a un sistema unitario llevó a divisiones internas que imposibilitaron la formación de un gobierno central.
Nacido en una familia de comerciantes de Buenos Aires, Rivadavia combatió en la segunda invasión inglesa de la ciudad y forjó una relación con el virrey Santiago de Liniers. Se involucró en la Revolución de Mayo, participando del cabildo abierto de 1810. En 1811, Rivadavia fue designado secretario del Primer Triunvirato, cargo desde el que empezó a ejercer su influencia. Fue depuesto por la Revolución de 1812, la cual estableció el Segundo Triunvirato y forzó su salida temporal de la política. En 1814, fue enviado junto a Manuel Belgrano a una misión diplomática a Europa, con el objetivo de conseguir el reconocimiento de la independencia.
En 1821, Rivadavia regresó a Buenos Aires. En su ausencia se proclamó la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata en 1816 y se sancionó una constitución nacional de carácter unitario que llevó a la disolución del gobierno central. El gobernador de Buenos Aires, Martín Rodríguez, designó a Rivadavia como ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores, cargo que este usó para tomar el mando de la provincia e implementar las llamadas «reformas rivadavianas». Estas incluyeron la abolición del Cabildo, la fundación de la Universidad de Buenos Aires, la reforma eclesiástica y la realización de obras de infraestructura en la capital.
Fue durante este periodo que Rivadavia tomó, para la Provincia de Buenos Aires, el «empréstito Baring». El dinero nunca fue destinado a las obras por las que se lo había pedido, y muy pronto la Provincia de Buenos Airesquedó sin recursos suficientes para atender los servicios del empréstito, los gastos de la Guerra del Brasil y el funcionamiento del Estado al mismo tiempo. Entró en default en 1827 y recién reinició sus pagos en 1857.En 1962, dos años después de que la Provincia se incorporara a la Confederación Argentina, el presidente Bartolomé Mitre transfirió los compromisos de la provincia de Buenos Aires a la Nación, con lo que el Empréstito Baring se convirtió en el primer disparador de la deuda externa argentina.
En 1826, debido a la necesidad de un gobierno central provocada por el reciente estallido de la guerra del Brasil, el Congreso promulgó la Ley de Presidencia, designando a Rivadavia como el primer presidente de Argentina. Ese mismo año se promulgó una constitución nacional de fuerte carácter unitario, que fue desconocida por los federales. Esta crisis resultó en la renuncia de Rivadavia en 1827, siendo sucedido por Vicente López y Planes, quien tampoco pudo lidiar con la situación, disolviéndose el gobierno central, el cual no sería restablecido hasta la batalla de Caseros de 1852. Rivadavia se exilió en España, donde murió en 1845.
Familia e inicios en la función pública
Bernardino Rivadavia era hijo del abogado Benito Bernardino González de Ribadavia, y de su prima segunda, María Josefa de Jesús Rodríguez de Ribadavia y Rivadeneyra. Entre 1813 y 1814 modificó su apellido, reemplazando la b larga por la corta y llamándose Bernardino, a secas.
Su padre era un gallego nacido en el pueblo de Monforte, en la provincia de Lugo, y su madre era porteña, emparentada a su esposo.
Retraído y callado, sufrió mucho por la muerte de su madre cuando él tenía apenas seis años de edad, y por la atención familiar concentrada en su hermana mayor Tomasa, que era ciega. Su padre no tardó en volver a casarse y, cuando su hijo ya era funcionario, debió optar por la ciudadanía argentina para poder permanecer en estas tierras.
Inició sus estudios con su hermano Santiago en 1798 en el Real Colegio de San Carlos, donde cursó gramática, filosofía y teología, pero no se graduó en ninguna de estas materias, abandonando los estudios en 1803. Continuó cursando filosofía y teología en Buenos Aires y en Santiago, y de allí pasó a Córdoba, a proseguir su carrera en el Colegio Nacional de Monserrat.
Durante las invasiones inglesas integró las tropas improvisadas que pretendieron detener las avanzadas del general Robert Craufurd y actuó como teniente del Tercio de Voluntarios de Galicia, sustituyendo al capitán de su compañía, Ramón Jiménez, quien abandonó el cargo por hallarse impedido por sus condiciones de salud. En 1808 el virrey Santiago de Liniers lo nombró alférez real, pero este nombramiento fue rechazado por el Cabildo, lo que fue uno de los detonantes de la Asonada de Álzaga, un fracasado levantamiento que intentó derrocar a Liniers del cargo que ocupaba.
El 14 de diciembre de 1809 se casó en la iglesia de Nuestra Señora de la Merced de Buenos Aires con Juana del Pino (Montevideo, 28 de diciembre de 1786 – Río de Janeiro, 14 de diciembre de 1841), hija del exvirrey del Río de la Plata Joaquín del Pino y de doña Rafaela de Vera Mujica, con quien tuvo cuatro hijos: José Joaquín, Constancia (que murió con menos de 4 años de edad), Bernardino Donato y Martín.
Durante la Revolución de Mayo asistió al Cabildo abierto del 22 de mayo de 1810, votando por la deposición del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros.
Al producirse la Revolución del 5 y 6 de abril de 1811, la Junta de Seguridad Pública, presidida por Atanasio Gutiérrez y Juan Bautista Bustos, informó que "Bernardino Rivadavia, de su positiva oposición a nuestro sistema de gobierno, sobre la desconfianza que presenta la calidad de ser cohermano político de Juan Ángel Michelena, ha dispuesto que salga inmediatamente a la Guardia del Salto”. El 2 de agosto la Junta aprobó su deportación.
En 1811, después del golpe institucional que expulsó a los diputados del interior de las Provincias Unidas del Río de la Plata, se instauró el Primer Triunvirato, de orientación centralista y dirigido desde Buenos Aires. Éste designó a Rivadavia como Secretario de Guerra, iniciándose así en la vida política.
Durante el desarrollo del Motín de las Trenzas, Rivadavia, como Secretario de Guerra, ya era el funcionario con mayor influencia dentro del Primer Triunvirato, por lo que se ha debatido su influencia en los fusilamientos. José María Rosa lo identifica como el principal responsable, de la represión a la que considera "deliberadamente ejemplificadora". Otros historiadores como Tulio Halperín Donghi o Noemí Goldman suelen presentar la represión como una decisión del gobierno del Triunvirato en su conjunto, destacando la influencia de Rivadavia pero sin personalizar en él toda la responsabilidad.
Sí tuvo una participación protagónica en el proceso que llevó al fusilamiento de Martín de Álzaga, con quien mantenía un antigua enemistad.
También en el Tratado Herrera-Rademaker, firmado el 26 de mayo de 1812, del que no fue signatario pero sí intervino en la elaboración de las instrucciones y en la negociación que desembocó en el tratado y posteriormente impulsó su aprobación dentro del gobierno. Su objetivo era evitar una guerra entre las Provincias Unidas y Portugal, cuyas tropas habían penetrado en la Banda Oriental con el pretexto de restablecer el orden frente al conflicto entre los revolucionarios y los realistas.Su cláusula más controvertida preveía, en los hechos, que ambas partes procurarían la evacuación de las tropas "irregulares" de la Banda Oriental. Para muchos contemporáneos —especialmente los partidarios de José Gervasio Artigas— ello implicaba desentenderse del movimiento artiguista y aceptar, al menos transitoriamente, la presencia portuguesa.