Bernabé Ferreyra (Rufino, Santa Fe, 12 de febrero de 1909 - 22 de mayo de 1972, Buenos Aires) fue un futbolista argentino, reconocido como uno de los más destacados goleadores del fútbol mundial en los años 1930. Es el único jugador argentino que ostenta más goles que partidos disputados. Es considerado el primer ídolo de River Plate.
La Asociación del Fútbol Argentino lo ha incluido entre los 24 futbolistas argentinos que integran el Salón de la Fama.
Comenzó en el club Jorge Newbery de Rufino, a donde lo llevaron sus hermanos mayores que allí jugaban y a los 15 años ya estaba en el equipo de primera del club y sorprendía por sus goles. Cuando a su hermano lo trasladaron en su trabajo se mudó a la ciudad de Junín, en la provincia de Buenos Aires, donde comenzó a trabajar como pintor en los talleres del ferrocarril. Simultáneamente ingresó al primer equipo de fútbol de B.A.P., donde debutó ante Sarmiento el domingo 9 de octubre de 1927 y al convertir el único gol del partido le dio el triunfo a su club que ese año obtuvo el campeonato de la Liga Juninense, con él como goleador.
En 1926 firmó para Newell's Old Boys de Rosario. Su debut en la máxima categoría Rojinegra se produjo el 12 de septiembre de 1926, en la cancha de Sparta, en la igualdad 1 a 1, ante el elenco local. Disputó 3 partidos en la primera de Newell´s. Luego al finalizar el año regresó a su localidad.
En 1927, con 18 años, Bernabé fue a probarse al club Talleres de Escalada, que al igual que Pacífico, estaba vinculado al ferrocarril, pero no le vieron condiciones por lo que siguió en Junín hasta 1929.
Tigre lanzó a la fama a uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. «El hombre que revolucionó toda una época», dicen los entendidos. El mejor jugador de los años 1930.
Un día lo vio Alberto Monge, un buscador de talentos, y le propuso ir a jugar al Club Atlético Tigre. Bernabé dudaba pero terminó aceptando por la insistencia de Paulino, su hermano. En su primer partido, en 1929, se ganó el corazón de los hinchas de su nuevo club, al anotar cuatro goles.
Tigre prestó al jugador a Huracán en forma gratuita para una gira en Brasil, como era habitual en la época amateur, y Bernabé en ocho partidos convirtió once goles. Luego fue también a préstamo a Vélez Sarsfield que hacía una gira por América con un equipo de 10 jugadores propios y 7 prestados por otros clubes. En un total de 25 partidos, marcó 38 goles.
Contra un equipo peruano, Bernabé desmayó al arquero de un pelotazo y cuando pasó a visitarlo al hospital le pidió: «Si nos volvemos a enfrentar, avíseme antes de patear». Siguió la gira y a la vuelta volvieron a pasar por Perú para la revancha. Bernabé le avisó que iba a patear y le hizo el gol igual. El arquero le agradeció. En esa misma gira, un árbitro le hizo patear cuatro veces un penal. Bernabé le advirtió: "Siga que puedo meterla adentro una semana seguida".
Regresó a Tigre en abril de 1931 para disputar el primer torneo de Primera División en la era profesional. De esa temporada se recuerda el partido en cancha de Boca Juniors en el cual su equipo iba perdiendo por dos goles contra San Lorenzo de Almagro y, faltando 10 minutos de juego, en ese lapso Bernabé, hizo tres tantos logrando la victoria ante el por entonces líder del torneo. Desde ahí siguió su racha, en 13 partidos metió 20 goles.
Este hecho fue determinante para su posterior venta a River Plate por una cifra récord a nivel mundial.
River Plate a comienzos de 1932, le pagó a Tigre por Bernabé Ferreyra, la suma de 35 000 pesos, en lo fue la cifra más alta abonada hasta ese momento por el pase de un jugador en el fútbol mundial.
El 13 de marzo de 1932, Bernabé debutó en River con dos goles ante Chacarita Juniors. Al término del partido, iba un muchacho con un señor mayor y le preguntó qué le había parecido Bernabé. "No es un hombre, es una fiera", le respondió. Hugo Marini, periodista del diario Diario Crítica, lo escuchó y lo puso en su crónica. Ahí tuvo certificado de nacimiento uno de sus apodos, La Fiera. A partir de ese día convirtió 19 goles en 12 fechas consecutivas, una marca todavía insuperable que se cortó ante Huracán, cuyo arquero De Nicola recibió el premio que se ofrecía a quien terminara con el arco invicto.
Fernando Bello, arquero de Independiente, le atajó un penal el 15 de abril de 1934 pero por su potencia le quebró las 2 muñecas y el arquero se desmayó.
Enseguida lo bautizaron de otros modos: «El mortero de Rufino», «Cañonero», «Romperredes», «Balazo», porque la mayoría de sus goles fueron anotados desde 30 metros. Se llenaban los estadios en que jugaba y esa temporada River Plate ganó su primer título en la era profesional, con Bernabé como máximo goleador con 47 goles a 19 goles de diferencia con su perseguidor. Fue campeón nuevamente en 1936 y 1937. En 1936 fue el tercer mayor goleador con 15 goles a 4 del máximo artillero. En la Selección Argentina de fútbol jugó pocos partidos en el Sudamericano de Fútbol de 1937, donde salió campeón.
Su presencia en River desató una locura colectiva. La entrada valía 1 peso y al 3.º partido el club recuperó los 10 000 pesos que le dio de prima. Fue un fenómeno social de tal magnitud que cuando el equipo iba de gira por el interior, el precio del boleto variaba según jugaba Bernabé o no.
Su falta de habilidad quedaba mejor disimulada en los días de lluvia y a él le fascinaba jugar con la pelota mojada y embarrada para que pesara más. Por eso, cuando la lluvia no aparecía y River jugaba de local, se preparaba la pelota.
En aquel tiempo el balón era de tiento y llevaba una cámara adentro, Bernabé la desinflaba y la colocaba dentro de otra, ponía estas 2 cámaras dentro del cuero, la cosía y esa pelota especial descansaba 48 horas antes del partido en un balde con agua. El día del partido esa pelota especial era una bomba.