Benedicto XVI (en latín: Benedictus PP. XVI, en italiano: Benedetto XVI, en alemán: Benedikt XVI), de nombre secular Joseph Alois Ratzinger (Marktl, Baviera, 16 de abril de 1927-Ciudad del Vaticano, 31 de diciembre de 2022), fue el 265.º papa de la Iglesia católica y el séptimo soberano de la Ciudad del Vaticano, desde el 19 de abril de 2005 hasta su renuncia el 28 de febrero de 2013.
Es considerado un teólogo importante de los siglos XX y XXI y antes de su elección al papado tuvo una influencia considerable en la política eclesiástica durante el pontificado de Juan Pablo II. Ordenado sacerdote en 1951 en su natal Baviera, se embarcó en una carrera académica y se estableció como un teólogo de gran prestigio a finales de la década de 1950. Comenzó a ser conocido en su competencia intelectual al participar en el Concilio Vaticano II como asesor teológico del cardenal Josef Frings. Tras una larga carrera como profesor de teología en varias universidades alemanas, fue nombrado arzobispo de Múnich y Frisinga y creado cardenal por el papa Pablo VI en 1977, una promoción inusual para alguien con poca experiencia pastoral. En 1981 fue llamado a Roma para ser prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (uno de los dicasterios más importantes de la Curia romana) por el papa Juan Pablo II, quien años más tarde le nombró decano del Colegio Cardenalicio y, como tal, cardenal-obispo de Ostia en 2002.
Como cardenal de la Iglesia, estuvo en tres cónclaves: el de agosto de 1978, el de octubre del mismo año y el de 2005, que resultó en su elección como papa.
Sus escritos fueron prolíficos y, en general, defendieron la doctrina, los valores y la liturgia católica tradicionales. Originalmente fue un teólogo liberal, pero adoptó puntos de vista conservadores después de 1968. Durante su papado, abogó por un retorno a los valores cristianos fundamentales para contrarrestar la creciente secularización de muchos países occidentales. Consideraba que la negación de la verdad objetiva por parte del relativismo, y la negación de las verdades morales en particular, eran el problema central del siglo XXI. También revivió varias tradiciones y permitió un mayor uso de la misa tridentina. Fortaleció la relación entre la Iglesia católica y el arte, promovió el uso del latín y reintrodujo vestimentas papales tradicionales.
El 28 de febrero de 2013 renunció al papado alegando una «falta de fuerza mental y física» debido a su avanzada edad. Asumió entonces el título de papa emérito, que conservó hasta su fallecimiento, con la intención de dedicarse a la oración y al estudio, mientras que su tratamiento siguió siendo el de Su Santidad. Su renuncia fue anunciada por él mismo el 11 de febrero, y supuso una decisión excepcional en la historia de la Iglesia, ya que, si bien el sumo pontífice más próximo que renunció al papado fue Gregorio XII (1415), el precedente de Celestino V (1294) es el único del que puede asegurarse que fue de forma libre y voluntaria.
Tras su renuncia, se celebró el cónclave en el que resultó elegido como romano pontífice el cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, que tomó el nombre de Francisco.
Hablaba diez idiomas, de los que dominó por lo menos seis: alemán, italiano, francés, latín, inglés y español. Además, leía el griego antiguo y el hebreo. Fue miembro de varias academias científicas de Europa. Recibió ocho doctorados honoris causa de diferentes universidades y numerosos premios y distinciones a lo largo de su vida. Fue un experto pianista; su compositor favorito era Mozart. Fue el sexto papa alemán desde Víctor II y el más longevo de la historia. La revista Time llegó a incluirlo en la lista de las cien personas más influyentes del mundo.
Falleció la mañana del 31 de diciembre de 2022, a los 95 años de edad, en el monasterio Mater Ecclesiae, situado en la Ciudad del Vaticano, al que había hecho su residencia tras su renuncia al pontificado. Su funeral tuvo lugar el 5 de enero de 2023, presidido por su sucesor el papa Francisco en la plaza de San Pedro, tras el cual fue sepultado en las grutas vaticanas, justamente en el mismo lugar donde había estado enterrado su predecesor Juan Pablo II.
Infancia, adolescencia y primeros estudios
Joseph Aloisius Ratzinger nació el 16 de abril de 1927 en Marktl am Inn (Baviera), en el territorio de la diócesis de Passau. Su padre, Joseph Ratzinger (1877-1959), un comisario de la gendarmería, provenía de una modesta familia de agricultores de la Baja Baviera. Su madre, María Rieger (1884-1963), que trabajó a temporadas como cocinera, era hija de artesanos de Rimsting, aunque de familia proveniente de Italia.
El matrimonio tuvo tres hijos; Joseph Aloisius fue el tercero. Su hermano Georg Ratzinger (1924-2020) fue también sacerdote. Su hermana Maria Ratzinger (1921-1991), franciscana seglar que nunca se casó, administró hasta su muerte la casa del cardenal.
Se trataba de una familia muy religiosa que vivía una piedad tradicional. Joseph Ratzinger fue bautizado el día que nació, un Sábado Santo, con el agua recién bendecida en la Vigilia pascual, que se celebraba ya en la mañana del sábado antes del Domingo de Pascua.
Como policía, el padre de Ratzinger fue trasladado con frecuencia. Dos años después de su nacimiento, el 11 de julio de 1929, la familia se mudó a Tittmoning y el 5 de diciembre de 1932 se mudó a Aschau am Inn. En esta ciudad el niño Joseph recibió por primera vez la comunión, el 15 de marzo de 1936, y comenzó a ayudar como monaguillo en la celebración de la eucaristía. También aquí la familia vivió el fortalecimiento del nacionalsocialismo y el ascenso de Hitler al poder. Creció la presión sobre el padre de Ratzinger, pues se había resistido a afiliarse al partido estatal a pesar de ser, como gendarme, servidor del Estado y jefe de una comisaría.
Tras jubilarse en abril de 1937, el padre de Ratzinger se mudó con su mujer y sus hijos a una pequeña granja en Hufschlag, cerca de Traunstein, comprada en 1933, buscando un lugar más apartado y seguro, ante el temor de que Hitler comenzara una guerra. Este lugar fue recordado por Ratzinger como el «verdadero hogar». Allí recibió el sacramento de la confirmación y empezó a destacar en el instituto de secundaria como uno de los mejores alumnos.
Tras la jubilación del padre, la madre de Ratzinger comenzó a trabajar como cocinera en Reit im Winkl. Por entonces la situación económica familiar era difícil, pues debían costear los gastos escolares de los tres hijos. Como la familia no podía permitirse que todos sus hijos estuvieran en internados, Ratzinger tuvo que posponer durante dos años su ingreso en el seminario menor.
Adolescencia y primeros estudios
El 16 de abril de 1939, justo el día en que cumplió 12 años, Ratzinger ingresó interno en el Seminario menor de San Miguel, en Traunstein. Él afirmó que la vocación al sacerdocio creció en él con toda naturalidad, sin espectaculares vivencias, aunque muy influida por su cada vez mayor inmersión en liturgia de la Iglesia.
En 1941, el joven Ratzinger fue admitido como congregante mariano tal y como reconoció en un discurso ante la Congregación Mariana masculina de Ratisbona, setenta años después : «Nosotros fuimos admitidos en la Congregación, pero poco después comenzó la guerra contra Rusia; el seminario fue disuelto, y la Congregación ya había sido dispersada a los cuatro vientos».