Belo Horizonte (pron. [bɛloɾiˈzõtʃi]) (lit. Bello Horizonte), también llamada BH o Beagá (pron. [be.a'ga]), es una ciudad brasileña, capital del Estado de Minas Gerais. Con un área de aproximadamente 330 km² y una geografía diversa, con montañas y tierras bajas, está situada en la zona central del estado a 716 km de la capital nacional, Brasilia, y a 438 km de Río de Janeiro.
Rodeada por la Sierra del Curral, que actúa como un marco de referencia natural e histórico, fue planeada y construida para ser la capital política y administrativa del Estado, bajo la influencia de las ideas del positivismo, en pleno auge de la ideología republicana en el país.
Según el censo demográfico nacional de 2010, su población es de 2 475 440 habitantes, siendo la sexta ciudad más poblada del país.
La ciudad tiene el quinto mayor PIB entre los municipios brasileños y representa 1,38 % del total de riqueza producida en el país. El desarrollo de la ciudad en los últimos tiempos fue reconocido por el listado publicado por el periódico América Economía, en el que aparece como una de las 10 mejores ciudades para hacer negocios en América Latina en 2009, la segunda en Brasil y delante de ciudades como Río de Janeiro, Brasilia y Curitiba.
La Región Metropolitana de Belo Horizonte, formada por 34 municipios, tiene una población estimada en 5 397 438 habitantes, siendo la tercera mayor aglomeración urbana de Brasil, la sexta de Latinoamérica y la 62.ª más grande del mundo. Belo Horizonte fue una de las doce ciudades designadas como sede de la Copa Mundial de Fútbol de 2014 y una de las subsedes de los Juegos Olímpicos de Verano de 2016.
"Cerca de la Sierra del Curral, hacia la Lagoinha, encontrábase el camino hacia los corrales de Bahía, que será una legua, y el dicho camino hacia el Rio das Velhas, tres leguas por completo." Como parte de la carta de asignación, a la ortografía de la época, concedido por Antonio Albuquerque Coelho de Carvalho:
Ortiz se dedicó especialmente a la plantación, la cría y comercialización de ganado, trabajos de ingenio y, probablemente, la minería de oro en los arroyos. El progreso de la granja atrajo a otros residentes, y una aldea comenzó a formarse, convirtiéndose en un paradero de concentración de ganado que pasaban por el registro de las Abóboras, proveniente del interior de Bahía y Río San Francisco para el suministro de las zonas mineras de oro.
Apoyado en pequeños cultivos, en la cría y comercializaciónde ganado y en la fabricación de harina, el poblado ha progresado. La topografía de la región favoreció el establecimiento de una población dada a agricultura y la vida pastoral. Los habitantes le dieron el nombre del Curral del Rey, por el cercado o corral que había allí, en que se reunía el ganado que había pagado las tasas del rey, según la tradición de la época. El poblado reunía unas 30 o 40 chozas de paja y pindoba, entre los que se erigió una pequeña capilla ubicada en la margen del arroyo Acaba-Mundo (donde hoy se ubica la Catedral del Buen Viaje) ante un crucero y un rancho de tropas de arrieros. Algunas pocas fábricas, todavía primitivas, se establecieron en la región, donde se producían algodón y se fundía hierro y bronce. De las pedreras, se extraían granito y calcáreo, y frutas y maderas eran comercializadas a otros sitios. De las treinta o cuarenta familias inicialmente existentes, la población saltó a la marca de 18 000 habitantes.
En 1750, por orden de la Corona Real, fue creado el distrito de Nuestra Señora del Buen Viaje del Curral, entonces el asiento de la parroquia del mismo nombre establecida de facto en 1718 en torno a una capilla construida allí por el padre Francisco Homem, hijo de Miguel García Velho. Elevado a una feligresía en 1780 pero aún subordinado a Sabará, el Curral de Rey abarcaba las regiones (o curatos) de Sete Lagoas, Santa Quiteria (Esmeraldas), Buritis, Capilla Nueva de Betim, Piedade do Paraopeba, Brumado, Itatiaiuçu, Morro de Mateus Leme, Neves, Aranha y Río Manso. En el centro del poblado, los devotos erigieron la matriz de Nuestra Señora del Buen Viaje. Con la extinción de los curatos, la jurisdicción del Curral del Rey se vio reducida de nuevo al primer campamento, con una población de 2500 habitantes, que llegó a 4000 habitantes ya al fin del siglo XIX.
El siguiente extracto de un informe enviado a la Curia de Mariana por el vicario Padre Francisco de Paula Arantes, adaptada la ortografía, relata los paisajes característicos de la región en aquel momento:
Sin embargo, mientras Vila Rica, Sabará, Serro Frio y otros asentamientos mineros se constituían en centros ricos y poblados, Curral del Rey y su vocación al comercio de ganado se estacionó en su desarrollo, sin ofrecer ganancias que fijara al suelo una población como la de otros lugares. El apogeo de Ouro Preto se prolongó hasta finales del siglo XVIII, cuando los depósitos se agotaron y el ciclo del oro dio paso a la ganadería y la agricultura, creando nuevos centros regionales, inaugurando una nueva identidad provincial.
La antigua capital de Minas Gerais, la ciudad de Ouro Preto, no tenía otra alternativa viable para el desarrollo físico urbano, lo que llevó a la necesidad de trasladar la capital a otro lugar. Con la República y la descentralización federal, las capitales ganaron importancia: la idea ganó fuerza para el cambio de la sede del gobierno estatal, pues la vieja Ouro Preto era impedida por la topografía. El gobernador Augusto de Lima remitió el asunto al Congreso de Minas Gerais, que se reunió en Barbacena en la sesión de 17 de diciembre de 1893, y se indicó por la Ley N.º 3, que complementa la Constitución Política del Estado, la disposición de que el cambio de capital se produjera en lugar que reuniere las condiciones ideales. Cinco lugares fueron sugeridos: Juiz de Fora, Barbacena, Paraúna, Várzea do Marçal y Belo Horizonte. El comité técnico, encabezado por el ingeniero Aarão Reis, juzgó en igualdad de condiciones Belo Horizonte y Varzéa do Marçal, decidiéndose al final por la última. El Congreso volvió a hablar, y después de nuevos y amplios debates, se estableció que la capital fuera construida en los terrenos del poblado de Belo Horizonte.
El lugar ofrecía condiciones ideales: era el centro de la provincia, a 100 kilómetros de Ouro Preto, lo que facilitó mucho el cambio; accesible desde todos los lados al mismo tiempo aunque rodeado de montañas; rica en cursos de agua; poseía un clima liviano, a una altitud de 800 metros. El área utilizada para la nueva capital se parecía a un gran anfiteatro entre la Serra do Curral y de Contagem, y contaba con excelentes condiciones climáticas, protegida de los vientos fríos y húmedos del sur y de los vientos cálidos del norte, aireada por las corrientes cálidas del este provenientes de la Serra da Piedade o la brisa que del valle fértil al oeste del Rio Paraopeba. Era un gran valle rodeado de rocas variadas y dobladas, con una larga y turbulenta historia geológica, con suelos poco profundos, poco desarrollados, en varios colores, a veces de arena y arcilla, con edades de aproximadamente mil millones y 650 millones de años.
En 1893, el pueblo fue elevado a la categoría de ciudad y capital de Minas Gerais, bajo el nombre de Ciudad de Minas. En 1894, fue separado del municipio de Sabará. En el mismo año, las obras de construcción fueron iniciadas por la Comisión de Construcción de la nueva Capital, encabezada por Aarão Reis, con el período de cinco años para la finalización del trabajo. En mayo de 1895, Reis fue reemplazado por el ingeniero Francisco de Paula Bicalho. En 12 de diciembre de 1897, en un acto público solemne, el entonces presidente de Minas Gerais, Crispim Jacques Bias Fortes, inauguró la nueva capital. La ciudad, que ya tenía 10 000 habitantes en su inauguración, costó al arca pública provincial la importancia de 36 000 contos de réis. En 1901, la Ciudad de Minas cambió su nombre al corriente debido a la dualidad de los nombres, ya que el distrito y el condado de llamaban Belo Horizonte.