La batalla de Moscú (ruso: Битва за Москву, tr: Bitva za Moskvu; en alemán: Schlacht um Moskau) es el nombre dado por los historiadores soviéticos a dos periodos de lucha estratégicamente significativos en un corredor de 600 km del frente oriental durante la Segunda Guerra Mundial. Estos episodios tuvieron lugar entre el 2 de octubre de 1941 y febrero de 1942. El esfuerzo defensivo soviético había frustrado la estrategia de Adolf Hitler de tomar la ciudad de Moscú, capital de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y su ciudad más grande, que era considerada el primer objetivo militar y político de las fuerzas del eje en la invasión de la Unión Soviética.
La estrategia ofensiva alemana denominada Operación Tifón consistía en el empleo de dos ejércitos en un movimiento de pinza. Un ejército, formado por los 3.er y 4.º Ejércitos Panzer atacaría al norte de Moscú contra el frente de Kalinin, cortando simultáneamente la vía Moscú-Leningrado. El otro ejército se dirigiría al sur del óblast de Moscú hacia el frente occidental soviético, al sur de Tula con el 2.º Ejército Panzer, mientras que el 4.º Ejército avanzaba directamente hacia Moscú desde el oeste. Una operación adicional con nombre en clave Operación Wotan se había incluido en la fase final de la ofensiva alemana.
Inicialmente, las fuerzas soviéticas realizaron una estrategia defensiva del óblast de Moscú mediante la construcción de tres cinturones de defensa, desplegando reservas recién reclutadas y también trayendo tropas de Siberia y del distrito militar del lejano oriente. Consecuentemente y a medida que lograban detener la ofensiva alemana, comenzaron a ejecutarse contraofensivas estratégicas soviéticas y operaciones ofensivas de menor escala para forzar a los ejércitos germanos a posicionarse en los alrededores de las ciudades de Oriol, Vyazma y Vítebsk, estando cerca de rodear tres ejércitos alemanes en el proceso.
Invasión alemana de la Unión Soviética
El 22 de junio de 1941 Alemania y sus aliados del Eje atacaron al ejército soviético que ocupaba Polonia tomando a los dirigentes políticos soviéticos por sorpresa, ya que habían desoído las numerosas advertencias recibidas sobre un inminente ataque alemán. Por tanto, la Wehrmacht alcanzó varias de las ciudades principales de la URSS como Minsk, Járkov y Kiev, y en cuestión de un par de meses, el Ejército Alemán ya estaba en Smolensk, la puerta de acceso a Moscú. El Grupo de Ejércitos Sur se dirigía a conquistar Ucrania y el Grupo de Ejércitos Centro se dirigía hacia Moscú. Las defensas soviéticas eran desastrosas y las bajas catastróficas. A comienzos de agosto de 1941 los alemanes capturaron la ciudad de Smolensk, un importante puesto de defensa en el camino hacia Moscú, pero los enfrentamientos en el área de Smolensk bloquearon el avance alemán hasta mediados de septiembre, haciendo inviable el Blitzkrieg. Al reanudar el avance, el cuerpo Panzer de Heinz Guderian alcanzó las afueras del área moscovita, donde Hitler le ordenó que virase hacia el sur para apoyar el ataque de Gerd von Rundstedt sobre la ciudad de Kiev.
Situación previa del frente oriental
El 30 de septiembre de 1941 las divisiones de tanques del 2.º Grupo Panzer comenzaban el ataque hacia Moscú, tomando a los soviéticos desprevenidos y avanzando 60 km en un día. El 2 de octubre de 1941, el Grupo de Ejércitos Centro bajo el comando de Fedor von Bock lanzó el ataque principal hacia la capital, la llamada Operación Tifón, la "batalla definitiva" según Hitler. Las tropas germanas están diezmadas y agotadas tras 9 semanas de combates, les faltan repuestos y reservas de casi todo, pero su moral es muy alta por las incesantes victorias recientes. Al día siguiente, el Führer se dirigió al pueblo alemán después de tres meses de silencio público, con motivo de inaugurar la Tercera Campaña del Socorro de Invierno, una obra social del Reich. En su alocución en el Sportspalast de Berlín, Hitler habló de los combates en Rusia como " la mayor batalla de la historia".
Según Werhmacht, en el Frente de Este luchan unos 3 400 000 soldados germanos. de los cuales 560 000 han muerto o desaparecido.
En el frente oriental, el 2.º Panzergruppen al mando de Guderian toma la ciudad rusa de Orel, el 8 de octubre. En el cuartel general germano, Jodl afirmó que la "guerra ya está ganada".
Para el día 10 de octubre, el mariscal de campo Gueorgui Zhúkov tomó el mando en sustitución del mariscal Semión Budionni, el al cual se consideraba «mentalmente agotado», asumiendo Zhúkov la jefatura del frente oriental y de la defensa de Moscú. Como refuerzo, venían desde las regiones orientales importantes reservas de tropas siberianas frescas. Ese día, nueve Ejércitos soviéticos son cercados en Briansk y Viazma por varias unidades alemanas en su avance durante la Operación Tifón. Hay bolsas de resistencia cerca de Briansk y Viazma.
El 12 de octubre, las fuerzas alemanas derrotan a las tropas soviéticas que defendían la zona al oeste de Moscú, entre 70 y 80 divisiones al mando de Timoshenko y Eremenko. Caen prisioneros más de 630 000 soldados, y se incautan más de 1200 carros y 5400 cañones. Ese día, los alemanes llegan a Kaluga, a 160 km al sudeste de Moscú, pero su avance se ralentiza pues las lluvias de otoño hacen que los vehículos se estanquen en barrizales.
El 14 de octubre, la 11.º Panzerdivisionen ataca Kalinin (renombrada Tver en 1990), a 150 km al noroeste de Moscú. Los 2.º y 3.º Panzergruppen al mando de Hoth y Hoepner concluyen la maniobra de envolvimiento de Vyazma, donde están cercadas varias fuerzas soviéticas. En Moscú, el pánico empezaba a cundir entre la población civil, los moscovitas sabían que eran el próximo objetivo y empezaban a tomar iniciativas al respecto. El Oberkommando der Werhmacht u OKW, el Alto Mando del Ejército alemán, dio las órdenes para iniciar el cerco de Moscú. Sin embargo, los germanos infravaloraron la capacidad de lucha del Ejército Rojo, que, a pesar de sus grandes derrotas, aún podía movilizar gran cantidad de tropas.
Para el día 15 de octubre, la totalidad del cuerpo diplomático abandonó Moscú con destino a Samara. Se llenaron los ferrocarriles con las obras de arte, tesoros y especies valoradas y partieron en dirección al este, pero con destino desconocido. Se decretó la ley marcial, deteniéndose a todo sospechoso en las calles en busca de agentes alemanes encubiertos; los motines, saqueos y borracheras hicieron pensar en el caos de 1812 que culminó en el incendio de Moscú durante la invasión napoleónica. En el frente, fuerzas del 3.º Panzergruppen toman Kalinin, a 150 km al noroeste de Moscú, mientras que el 4.º Ejército alemán se halla combatiendo a unos 75 km de Moscú. Al día siguiente, el gobierno de la Unión Soviética (Stalin, Mólotov, Malenkov, Beria y Aleksandr Scherbakov) decidió, por razones de seguridad ante el implacable avance alemán en territorio ruso, trasladar la capital del país de Moscú a Kuibishev, a orillas del Volga. En la reunión se decidió también minar fábricas, puentes, ferrocarriles e incluso el metro de Moscú, en previsión de que el Ejército Rojo se viera obligado al combate urbano.
El 19 de octubre, Stalin proclama el Estado de Emergencia en la capital ante la proximidad de los alemanes, y Beria trajo varios regimientos de la NKVD para restablecer el orden por la fuerza. Los "alarmistas" fueron fusilados junto a los saqueadores y borrachos. En los sectores de Kaluga, Viazma y Kalinin, donde resistían hasta hoy grupos de soldados soviéticos, son ocupados por fuerzas alemanas. Al día siguiente, los alemanes acabaron con los últimos restos de resistencia soviética en Viazma y Briansk, haciendo más de 40 000 prisioneros rusos e incautándoles numeroso material de guerra. Sin embargo, la voluntad de lucha del Ejército Rojo se intensifica a medida que los alemanes se aproximan a la capital.
El general Gueorgui Zhúkov, recién llegado de Leningrado, comenzó a ejecutar los planes de defensa de la ciudad. Multitudes de ancianos, mujeres y niños son enviados a hacer fosos antitanques, aunque otros desbordaban las estaciones de ferrocarril de Kazán (Kazanski) y Yaroslav (Yaroslavski). Bombarderos alemanes dejaban caer octavillas sobre la ciudad con citas sarcásticas sobre el porvenir de Moscú, para incentivar el derrotismo de los civiles; ante ello las autoridades soviéticas advirtieron que recoger las octavillas alemanas aunque fuera para fumarlas, por parte de cualquier persona, se consideraría un crimen castigado con la pena de muerte. Los jefes de la Wehrmacht, que ya vislumbraban un rápido derrumbe del Ejército Rojo, encontraron a fines de octubre que la situación no era la esperada; una serie de escaramuzas locales les dio una señal de que el enemigo había redoblado sus esfuerzos para contenerlos y que efectivamente la Stavka soviética proyectaba defender Moscú.