La batalla de Midway fue una importante batalla naval en el teatro de operaciones del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial que tuvo lugar del 4 al 7 de junio de 1942, seis meses después del ataque japonés a Pearl Harbor y un mes después de la batalla del mar del Coral. La Flota Combinada Japonesa, bajo el mando de Isoroku Yamamoto, sufrió una derrota decisiva a manos de la Flota del Pacífico estadounidense cerca del atolón de Midway, a unas 2100 km al noroeste de Oahu. Yamamoto pretendía capturar Midway y atraer y destruir a la Flota del Pacífico estadounidense, especialmente a los portaviones que habían escapado a los daños en Pearl Harbor.
Antes de la batalla, Japón deseaba ampliar su perímetro de defensa en el Pacífico, especialmente tras el ataque aéreo de Doolittle sobre Tokio en abril de 1942, y despejar el mar para los ataques a Midway, Fiyi, Samoa y Hawái. Un ataque japonés similar a las Islas Aleutianas comenzó un día antes, el 3 de junio. La fuerza de ataque japonesa en Midway, conocida como Kidō Butai, estaba al mando de Chuichi Nagumo. El plan de Yamamoto para la operación, que dependía de la precisión en el tiempo y la coordinación, se vio socavado por la amplia dispersión de sus fuerzas, que dejó al resto de la flota incapaz de apoyar eficazmente al Kidō Butai.
El 4 de junio, los japoneses comenzaron a bombardear Midway y se prepararon para esperar la llegada de la Flota del Pacífico desde Pearl Harbor para defender la isla. Sin que Yamamoto lo supiera, los descifradores de códigos estadounidenses habían determinado la fecha y la ubicación de su ataque planeado, lo que permitió a los estadounidenses preparar su propia emboscada; Chester Nimitz, comandante de la Flota del Pacífico, había enviado una gran fuerza al mando de Frank Jack Fletcher al área de Midway antes de que llegaran los japoneses. Aviones con base en tierra de Midway y aviones con base en portaviones de la flota estadounidense sorprendieron y atacaron a la fuerza de Nagumo. Los cuatro portaviones de la flota japonesa presentes en la batalla (Akagi, Kaga, Sōryū y Hiryū) fueron hundidos, al igual que el crucero pesado Mikuma. Japón también perdió 3000 hombres, incluidos muchos pilotos bien entrenados y difíciles de reemplazar. Estados Unidos perdió el portaviones Yorktown y el destructor Hammann, mientras que los portaviones Enterprise y Hornet (bajo el mando de Raymond Spruance durante la batalla) sobrevivieron al combate sin daños.
La batalla de Midway, junto con la campaña de Guadalcanal, se considera un punto de inflexión en la guerra del Pacífico. Tras Midway y el desgaste de la campaña de las Islas Salomón, la capacidad de Japón para compensar sus pérdidas en material y personal entrenado se volvió rápidamente insuficiente, mientras que la enorme capacidad industrial y de entrenamiento de Estados Unidos aumentó con el tiempo. El historiador John Keegan calificó la batalla como «el golpe más impactante y decisivo en la historia de la guerra naval », mientras que el historiador Craig Symonds la calificó como «uno de los enfrentamientos navales más trascendentales de la historia mundial, comparable a Salamina, Trafalgar y Tsushima, por su importancia táctica y estratégica».
Tras lanzar su ofensiva expansionista en el este y sudeste asiático, el Imperio del Japón alcanzó rápidamente sus principales objetivos estratégicos al capturar Hong Kong, las islas Filipinas, Malasia, Singapur y las Indias Orientales Neerlandesas —actual Indonesia, cuyos yacimientos petrolíferos eran de gran importancia para Japón—. Una vez asegurado este territorio, en enero de 1942 se comenzó a planificar una segunda fase de operaciones. Sin embargo, hubo desacuerdos estratégicos entre el Ejército Imperial Japonés y la Armada Imperial Japonesa, y ciertas luchas internas entre el Cuartel General Imperial y la Flota Combinada del almirante Isoroku Yamamoto que impidieron concretar esta siguiente estrategia militar hasta abril de 1942. Tras una velada amenaza de dimisión, se impuso la opinión del almirante Yamamoto y enseguida se puso en marcha su plan para expandir el poderío japonés a través del océano Pacífico central.
El objetivo principal en la estrategia de Yamamoto era eliminar los portaaviones estadounidenses, a los que veía como la amenaza más importante para la campaña del Pacífico. Esta preocupación se acentuó después del 18 de abril de 1942, cuando la incursión Doolittle bombardeó varias ciudades japonesas, entre ellas Tokio. Este ataque, aunque militarmente insignificante, fue un duro golpe psicológico para la población japonesa porque demostró lo inseguro que estaban en su territorio. Esta y otras exitosas incursiones confirmaron que los estadounidenses todavía eran una importante amenaza, aunque aparentemente reacios a ser arrastrados a una batalla.
Yamamoto pensó que otro ataque aéreo en Pearl Harbor haría que toda la flota estadounidense entre en combate, incluyendo sus portaviones. Además, desde el primer ataque el poder aéreo estadounidense en el archipiélago de Hawái había aumentado y por ello determinó que atacar directamente Pearl Harbor era demasiado arriesgado. En su lugar escogió el pequeño atolón de Midway, ubicado en el extremo norte de Hawái, a unos 2100 kilómetros de la isla de Oahu. Midway no era especialmente importante en el expansionismo territorial de Japón, pero supuso que Estados Unidos defendería el atolón con mucha fuerza ante un ataque, así que una eventual victoria permitiría destruir parte importante de la flota enemiga. Efectivamente, esta isla era estratégicamente importante para los estadounidenses y tras las batalla establecieron allí una base que permitía a los submarinos que operaban desde Pearl Harbor surtirse de combustible y provisiones. Así, su radio de operaciones se extendía hasta 1900 kilómetros. La pista de aterrizaje en Midway también servía como punto de escala para los bombarderos que se dirigían a la isla Wake.
Las estrategias navales de Japón fueron excesivamente complejas durante la Segunda Guerra Mundial, y el plan de batalla de Yamamoto para Midway —la «Operación MI»— no fue la excepción. Este plan requería la coordinación cuidadosa y oportuna de muchos grupos a cientos de kilómetros en mar abierto. Su diseño consideró datos de inteligencia que sugerían que el USS Enterprise y el USS Hornet eran los únicos portaaviones estadounidenses disponibles en la Flota del Pacífico. En la batalla del Mar de Coral, librada un mes antes, el USS Lexington se había hundido y el USS Yorktown había sido gravemente dañado al punto que los japoneses pensaron que también se había perdido. Sin embargo, luego de una rápida reparación en Pearl Harbor, el Yorktown volvió a estar activo y jugó un importante rol en el descubrimiento y destrucción de los portaaviones japoneses en Midway. Finalmente, gran parte del plan de Yamamoto coincidía con la idea de los demás líderes japoneses de la época, quienes creían que los estadounidenses estaban desmoralizados por sus frecuentes derrotas en los seis meses precedentes.
Yamamoto creía que era necesario un engaño para llevar a la flota estadounidense a una situación fatalmente arriesgada. Con ese fin dispersó sus buques para que todos, y particularmente sus acorazados, se mantuvieran ocultos de los estadounidenses antes de la batalla. Su grupo de acorazados y cruceros de apoyo siguió a los portaaviones del vicealmirante Chūichi Nagumo a varios cientos de kilómetros. La misión de estos era acercarse y destruir cualquier elemento que pudiera defender Midway tras ser previamente debilitado desde los portaaviones. Esta táctica se practicaba en casi todas las armadas más importantes de la época.
Lo que el almirante Yamamoto no sabía era que los estadounidenses habían descifrado uno de los principales códigos navales japoneses, apodado «JN-25» por los Aliados, y que permitió que se conocieran muchos detalles de la operación. El énfasis en dispersar la flota hizo que ninguna formación estuviese oportunamente disponible para ofrecer apoyo a las demás. Por ejemplo, a pesar de que se esperaba que los portaaviones de Nagumo soportaran la peor parte de los contraataques, los únicos buques de la flota que eran más grandes que los doce destructores que los encubrían eran dos acorazados rápidos de clase Kongō, dos cruceros pesados y un crucero ligero. Por el contrario, Yamamoto y el almirante Nobutake Kondō tenían en sus flotas dos portaaviones ligeros, cinco acorazados, cuatro cruceros pesados y dos cruceros ligeros, de los cuales ninguno participó en la batalla. Los portaviones ligeros y tres acorazados de Yamamoto no alcanzaron a seguirle el ritmo a los portaviones de la Kidō Butai y no pudieron acompañarle en la navegación. La distancia entre las fuerzas de Kondō y Yamamoto y los portaaviones de Nagumo tuvo consecuencias graves durante la batalla, porque se le negó a este último la inestimable capacidad de los aviones de reconocimiento transportados por los cruceros y portaaviones, así como la capacidad antiaérea adicional que ofrecían los cruceros junto a los dos acorazados clase Kongō.