La batalla de Karbalāʾ fue un breve combate librado el 10 de octubre del año 680, entre un ejército enviado por Yazid I, de los Omeyas, y un pequeño grupo de familiares y seguidores que acompañaban a Husáin ibn Ali, nieto del profeta Mahoma.
Husáin se dirigía a Kufa, donde le habían invitado para ostentar el poder del califato. El grupo que lo acompañaba fue atacado cerca de la ciudad de Karbala, en Irak, muriendo la mayoría de los varones y el mismo Husáin.
La mayoría de los chiitas consideran el aniversario de la batalla como un día de luto sagrado y en esa fecha recrean ritualmente la muerte de Husayn ibn Alī. Sus restos yacen en Karbala, considerado por los creyentes como un sitio de gran santidad.
El liderazgo del tercer califa Uthmán acabó con un violento levantamiento, que culminó con el asesinato de Uthman (año 656); durante varios días, los rebeldes ocuparon la ciudad de Medina. Bajo la abrumadora presión de la umma, Alí ibn Abi Tálib fue elegido cuarto califa, que recibió la aclamación de la multitud congregada para la proclamación. Su primero acto fue tratar de unir a la comunidad islámica. Se dieron las órdenes de no atacar a los rebeldes hasta no haber restaurado el orden. El gobernador de Siria, Muawiyya, se negó a reconocer a Alí y se rebeló contra él. Esto originó un enfrentamiento armado entre el califa musulmán Alí ibn Abi Tálib y Muawiya. El mundo islámico se dividió en partidarios de uno y de otro.
Tras el asesinato de Alí ibn Abi Tálib, su hijo Hasan ibn Ali le sucedió en el cargo, pero pronto firmó un tratado con Muawiya para evitar más derramamiento de sangre. Muawiya conservó su cargo de gobernador de Siria. Antes de su muerte, Muawiya estuvo tramando una mayor desviación de las normas islámicas, al designar a su hijo Yazid como su sucesor, estableciendo la primera dinastía islámica. Esta acción fue considerada inaceptable por algunos notables de la Umma, incluido el hijo pequeño de Alí ibn Abi Tálib, Husáin ibn Ali.
La mayoría de los musulmanes observaba la conducta de los notables de las familias principales, como Abdullah Ibn Abbás, Abdullah Ibn Zubair, Abdullah Ibn Ómar, Husáin Ibn Ali y Abdurrahman Ibn Abi Bakr. Muawiya indicó a su hijo estrategias específicas para cada uno de ellos. Le advirtió especialmente sobre Husáin ibn Alí, que era el único familiar de Mahoma. Yazid pudo sobornar a tres de ellos (Abdullah ibn Abbás, Abdullah Ibn Ómar y Abdurrahman Ibn Abi Bakr). Abdullah ibn Zubair se refugió en La Meca. Husáin Ibn Ali creyó que el nombramiento de Yazid como heredero del califato daría lugar a una monarquía hereditaria, que estaba en contra de las enseñanzas originales del islam político. Por lo tanto, decidió hacer frente a Yazid.
Acontecimientos antes de la batalla
Muawiya I murió el 22 de Rayab del 60 después de la Hégira (680 d. C.). Siguiendo las tradiciones árabes, Muawiya I nombró sucesor a su hijo Yazid, convirtiendo así el Califato en un cargo dinástico. Algunos notables de la comunidad islámica eran cruciales para que se pudiese dar tal transformación. Husáin era el mayor escollo para la instauración de la dinastía debido a que era el único pariente vivo de Mahoma. Yazid dio instrucciones al gobernador de Medina, Walid, para que obligara a Hussain a aliarse con él. Hussain se negó y pronunció sus famosas palabras:
Husáin partió hacia La Meca el 28 de Rayab del 60 después de la Hégira (680 d. C.), dos días después del intento de Walid de forzarle a someterse a la autoridad de Yazid. Estuvo en La Meca desde principios de Shaabán y durante el Ramadán, Shawwal y Dhu ul-Qi‘dah. Fue durante su estancia en La Meca cuando recibió muchas cartas desde Kufa de musulmanes que le aseguraban su apoyo y le pedían que fuera allí para guiarlos. Respondió a sus llamadas enviando a Muslim ibn Aqil, su primo, a Kufa como representante para cerciorarse de la situación exacta en que se hallaba Kufa y conocer la opinión pública.
El representante de Husáin en Kufa, Muslim ibn Aqil, fue recibido por los habitantes de Kufa y la mayoría le brindaron su apoyo. Después de sus observaciones iniciales, Ibn Aqil escribió a Husáin ibn Ali indicándole que la situación en Kufa era favorable. Sin embargo, después de la llegada de un nuevo gobernador a la ciudad, Ubayd-Allah ibn Ziyad, las circunstancias cambiaron. Bin Aqil y su anfitrión, Hani ibn Urwa, fueron ejecutados el 9 de Dhu ul-Híyyah del 60 después de la Hégira (10 de septiembre de 680) ante la pasividad del pueblo. Esto cambió la lealtad del pueblo de Kufa en favor de Yazid y contra Husáin ibn Ali, quien, noticioso de que existía una conspiración para matarlo durante el Hach, abandonó La Meca el 8 de Dhu ul-Hiyya del 60 después de la Hégira. Dio un discurso en la Kaaba subrayando las causas de su partida (no quería que se ultrajase la santidad del Hram) debido a que sus adversarios habían obviado cualquier norma de decencia, sin importarles conculcar todos los principios del islam y de las tradiciones árabes.
Cuando Husáin ibn Alí estaba preparándose para salir de La Meca y desplazarse a Kufa, Abd-Allah ibn Abbás y Abdullah ibn Zubayr tuvieron una reunión con él y le advirtieron que no fuera a Irak o, si insistía en viajar, que no llevara a mujeres ni a niños consigo, debido a la peligrosidad de la ruta. Husáin, sin embargo, estaba resuelto a llevar a cabo su plan. Dio un discurso a la gente antes de irse en el que dijo:
De camino a Kufa, la pequeña caravana recibió la triste noticia de la ejecución de Muslim ibn Aqil y la indiferencia del pueblo de Kufa. En vez de volver atrás, Husáin decidió continuar el viaje y envió a Qais ibn Musahhar al-Saydavi como mensajero para tratar con los hombres de Kufa. El mensajero fue capturado en los alrededores de Kufa, pero logró romper en pedazos la carta para ocultar los nombres allí mencionados. Al igual que Muslim ibn Aqil, Qais ibn Musahhar fue ejecutado.
Husáin y sus seguidores se encontraban a dos días de Kufa cuando fueron interceptados por la vanguardia del ejército de Yazid; unos mil hombres acaudillados por Hurr Riahy. Tras ser interceptados Husáin preguntó: ”¿Con nosotros o contra nosotros?”. Le respondieron: “¡Por supuesto que contra ti, oh Aba Abd Allah!!. Hussain dijo: “Si sois diferentes de lo que recibí en vuestras cartas y de vuestros mensajeros, entonces volveré a donde vine. Su líder, Hurr, negó a Husáin el volver a Medina. La pequeña caravana de la familia del Profeta llegó a Kerbala el 2 de Muharram del 61 después de la Hégira (2 de octubre de 680). Se vieron obligados a levantar un campamento en tierra dura y Hurr puso cerca su ejército. Ibn Ziyad designó a Úmar ibn Sa‘ad para liderar el ejército contra Husáin ibn Ali. Al principio se negó pero acabó aceptando bajo la amenaza de Ibn Ziyad de quitarle la gobernación de la ciudad de Ray. Úmar ibn Sa’as se movió hacia el campo de batalla con un ejército de cuarenta mil hombres y llegó a Kerbala el 2 de Muharram del 61 después de la Hégira (3 de octubre de 680).
Ibn Ziyad envió una breve misiva a Umar ibn Sa‘ad donde le mandaba: “evitar que Husáin y sus discípulos tuvieran acceso al agua y no pudieran beber una sola gota de agua”. Ibn Sa‘ad ordenó a cinco mil jinetes cortar el acceso del Éufrates al campamento de Husáin. Uno de los discípulos de Husáin se reunió con Úmar ibn Sa‘ad y negoció el acceso al agua, el cual fue denegado. El bloqueo del acceso al agua continuó hasta el final de la batalla el 10 de Muharram por la noche (10 de octubre de 680).
Umar ibn Sa‘ad recibió una orden de Ibn Ziyad de iniciar la batalla inmediatamente y no demorarla. El ejército empezó a avanzar sigilosamente sobre el campamento de Husáin en el atardecer del 9 de Muharram (9 de octubre). En ese momento, Husáin envió a Abbás ibn Alí a solicitar una tregua a Sa‘ad hasta la mañana siguiente para que pudieran rezar durante la noche; Ibn Sa‘ad aceptó.
En la noche anterior a la batalla Husáin reunió a sus hombres para recordarles que eran libres de abandonar el campamento, protegidos por la oscuridad de la noche, si no querían afrontar una muerte segura junto a él. Ninguno de los hombres de Husáin quiso abandonarle y permanecieron todos con él, rezando y haciendo vigilia durante toda la noche.