Tal Día como Hoy

Batalla de Calabria

Batalla naval

Anúncio

La batalla de Calabria (conocida en la Marina de Italia como la batalla de Punta Stilo) fue una batalla naval que se libró durante la batalla del Mediterráneo en la Segunda Guerra Mundial entre la Real Armada italiana (Regia Marina) y la Royal Navy británica y la Royal Australian Navy. La batalla tuvo lugar a 30 millas al este de Punta Stilo, el «dedo» de Italia (Calabria), el 9 de julio de 1940. Fue una de las pocas batallas de la campaña del Mediterráneo durante la Segunda Guerra Mundial en la que intervinieron un gran número de buques en ambos lados. Ambas partes se adjudicaron la victoria, pero en realidad la batalla fue un empate y todos regresaron a sus bases lo antes posible. Tras la batalla, los Aliados afirmaron haber alcanzado algún tipo de «ascendencia moral» sobre la marina italiana. Por el contrario, la propaganda italiana representa al choque como una victoria propia.

Cuando Italia entró en la Segunda Guerra Mundial, sus fuerzas en Libia estaban mal equipadas para las operaciones ofensivas, y la flota italiana se vio obligada a iniciar grandes convoyes de suministro con el fin de que pudieran entrar en combate.​

El 6 de julio, un convoy de cuatro buques mercantes partió de Nápoles rumbo a Bengasi, tratando de engañar a los Aliados haciéndoles creer que se dirigían a Trípoli. Esa noche dos torpederos zarparon de Catania, a los que se les juntó otro buque carga fuera de Mesina, y al día siguiente se unió al convoy la escolta desde Tarento después de que fueran informados de que los Aliados habían salido recientemente del puerto de Alejandría. Los transportes llevaban 2190 soldados, 72 tanques M11, 232 vehículos, 10.445 toneladas de suministros y 5.720 toneladas de combustible.

La escolta del convoy se componía de tres grupos: en el primero iban ocho destructores y cuatro torpederos que protegían directamente los buques de carga. Un segundo grupo navegaba 35 millas hacia el este y constaba de seis cruceros pesados y otros cuatro destructores. Por último, el grupo de batalla principal que consistía en dos acorazados (Giulio Cesare y el Conte di Cavour), ocho cruceros ligeros y otros 16 destructores.​ Un número considerable de los destructores italianos no participaron en la batalla debido a problemas mecánicos y la necesidad de abastecerse de combustible.​

Mientras tanto, los Aliados habían preparado un convoy para una acción similar. La flota zarpó de Alejandría con rumbo a Malta, donde los destructores debían descargar suministros y un cierto número de refuerzos especiales. Se organizaron dos convoyes para trasladar a personal civil y material almacenado de la flota de Malta a Alejandría. Un grupo de buques mercantes navegaría a 13 nudos y el otro a 9. Como escolta iban la Fuerza A, cinco cruceros y un destructor, la Fuerza B con el acorazado Warspite y cinco destructores, así como la Fuerza C con los acorazados Royal Sovereign y Malaya, el portaaviones Eagle y once destructores. Uno de ellos, el Imperial, tuvo que regresar a Alejandría a primeras horas del 8 de julio con un tubo de vapor reventado.​

A las 14:40 del 8 de julio, dos hidroaviones CANT Z.506 Airone italianos procedentes de Tobruk divisaron a la flota británica y estuvieron vigilándola durante casi cuatro horas. El almirante Campioni ordenó a su flota defender el convoy, girando hacia el este y preparándose para entrar en acción. El Mando Supremo italiano, sin embargo, se mostró reacio a arriesgar sus buques de guerra en un encuentro nocturno y dio orden de evitar el contacto.​ Al tomar las posiciones iniciales, los italianos tuvieron problemas técnicos en tres destructores y dos cruceros ligeros, de modo que estos buques, junto con algunos destructores más, se dirigieron a Sicilia para repostar. Para compensar esta reducción, se hizo venir a otro grupo de destructores de Tarento. En este momento, la flota italiana contaba con 16 destructores.​​

Entretanto los Aliados también tenían problemas. Desde las 10:00 hasta las 18:40, habían sido atacados por 72 bombarderos de Real Fuerza Aérea Italiana (Regia Aeronautica) con base en la península itálica. A diferencia de los bombarderos en picado que tenía la Luftwaffe alemana, los bombarderos italianos operaban en formaciones a gran altitud durante las primeras fases de la guerra, a unos 4.000 m. Pese a que los aviones italianos lanzaron numerosas bombas, el único resultado de dos grandes ataques fue un solo impacto en el puente del HMS Gloucester, matando al capitán, a seis oficiales y once marinos e hiriendo a tres oficiales y seis marinos. Durante el resto de la batalla tuvo que ser gobernado desde la estación de emergencia a causa de los daños recibidos.​​

A las 15:10 del 8 de julio, la flota de Cunningham partió hacia Tarento, con el fin de cortar la ruta italiana de retorno. Al atardecer,

Cunningham cambió el rumbo de 310° a 260° y se redujo la velocidad de la flota. Durante las primeras horas del 9 de julio, tomaron un curso de 305° para evitar los reconocimientos de la aviación italiana, manteniendo a la flota entre la escuadra italiana y el golfo de Tarento.​ A las 12.30 horas, el Mando Supremo italiano no tenía ni idea de la situación de la flota británica. Campioni ordenó a sus barcos a las 14:00 que buscaran al enemigo a unas 60 millas al sureste del Cabo Spartivento. Campioni finalmente recibió informes de la posición británica a las 13:30, y seis hidroaviones Ro.43 lanzados poco después por los cruceros italianos descubrieron que los buques de guerra aliados estaban 30 millas más cerca de lo que se suponía.​

El 9 de julio al mediodía, las dos flotas estaban a 90 millas de distancia. El Vicealmirante Cunningham no podía acortar la distancia con el Royal Sovereign y Malaya, considerablemente más lentos (18 nudos frente a 28 nudos), y se hizo cargo del Warspite. A las 13:15 el Eagle había lanzado varios ataques infructuosos con Fairey Swordfish contra los cruceros pesados italianos, creyendo que eran acorazados. A las 13:10 horas, el Mando Supremo italiano había dado instrucciones a Campioni de que atacara a una de las dos fuerzas enemigas que tenía frente a sí, pero en realidad habían planeado hacerlo más cerca de Italia y se dirigían hacia el norte para obligar a los Aliados a colocarse más cerca de sus bases aéreas. Antes de las 14:00, sin embargo, los planes de Cunningham para cortar la flota italiana de Tarento eran realidad.​

Los cruceros aliados habían tomado posiciones delante del Warspite. A las 15:15 avistaron a la principal fuerza de combate italiana y los dos grupos abrieron fuego a 21.500 metros de distancia. La telemetría italiana era mejor que la de los Aliados y al cabo de tres minutos había encontrado la distancia a pesar de que estaban disparando a una distancia extrema. Al cabo de pocos minutos se había acortado a 20 km y los cañones de los Aliados eran más afectivos. Sin embargo, a las 15:22 el fuego de los italianos se estaba acercando peligrosamente a los cruceros británicos, y el vicealmirante John Tovey decidió alejarse. Entonces la metralla de una granada de 6" disparada por el crucero Garibaldi alcanzó al Neptuno, averiando la catapulta y destrozando el avión de reconocimiento. Los cruceros siguieron retirándose y el fuego cesó a las 15:30.

Un grupo de cruceros ligeros italianos, a los que se confundió con cruceros pesados de la clase Zara, estaba a un lado de la línea de batalla de los Aliados y quedó pronto al alcance del Warspite. Una vez más las salvas de los Aliados quedaron cortas y no alcanzaron ninguno de los objetivos. El Alberico da Barbiano y el Alberto di Giussano salieron indemnes de las salvas iniciales. Sin embargo, en ese momento el Warspite también estaba fuera de posición y dio giros para permitir que el Malaya lo alcanzara. Mientras tanto, el Royal Sovereign seguía estando muy detrás.

El comandante italiano decidió encararse con el Warspite e hizo que sus dos acorazados tomaran posiciones. A las 15:52, el Giulio Cesare abrió fuego a una distancia de 26.400 metros. El Conte di Cavour no lo hizo, cuestión que ha sido muy debatida. La estrategia italiana era tener una sola nave como blanco, lección que se había aprendido desde la batalla de Jutlandia, pues al haber varios barcos disparando a un mismo objetivo era muy difícil saber quién había dado en el blanco. Al Conte di Cavour se le habían asignado el Malaya y el Royal Sovereign, que se hallaban más atrás y no participaban en la acción.​

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Batalla de Calabria | World in Stories