Basora (en árabe: البصرة al-Baṣrah) es la segunda mayor ciudad de Irak, con una población de aproximadamente 3.800.200 habitantes en 2009. Es el principal puerto del país, situado en las cercanías del golfo Pérsico y a 545 km al sur de la capital, Bagdad. Fundada en 636, Basora jugó un importante papel en los comienzos de la historia islámica.
Tiene un aeropuerto internacional, a partir del cual Iraqi Airways, la línea aérea más importante del país, ha restaurado recientemente la conexión con Bagdad. Se encuentra en una fértil región agrícola, cuyos productos principales son el arroz, el maíz, el centeno, el trigo y los dátiles. Asimismo, son importantes los recursos petrolíferos. Su refinería produce unos 140.000 barriles diarios (22.300 m³).
Los musulmanes de la zona pertenecen sobre todo a la secta jafari del chiismo. También hay muchos suníes, así como un pequeño grupo de cristianos. El mandeanismo sobrevive en la zona antes llamada Suk esh-Sheikh.
La red de canales que la recorren le dieron el sobrenombre de 'la Venecia de Oriente Medio'.
En Las mil y una noches es el puerto de donde parte Simbad el Marino.
La ciudad ha recibido muchos nombres a lo largo de su historia, siendo Basora el más común. En árabe, la palabra baṣrah significa "el que vigila," lo que podría haber sido una alusión al origen de la ciudad como base militar árabe contra los sasánidas. Otros han argumentado que el nombre se deriva de la palabra aramea basratha, que significa "lugar de chozas, asentamiento". Otras fuentes afirman el nombre tiene su origen en la palabra persa Bas-rāh o Bassorāh que significa "donde se unen muchas formas".
Durante los primeros años tras el establecimiento de la ciudad, los gobernadores de Basora supervisaban las áreas circundantes a través de guarniciones pequeñas donde también se instalaban recolectores de impuestos. Durante el periodo omeya, las regiones iraníes más distantes de Fars, Sistán, Jorasán y las partes de Media que son llamadas Māh al-Baṣra hicieron parte usualmente de la responsabilidad administrativa de Basora, cuyo gobernador las administraba a través de sub-gobernadores. En varios puntos durante el periodo omeya, la gobernación de Basora se combinó con la de su ciudad hermana de Kufa en el centro de Irak (la cual, como Basora, tenía bajo su control administrativo extensas áreas de Irán) en manos de un solo gobernador, como fue el caso del poderoso virrey de Abd al-Málik, Al-Hayyach ibn Yúsuf.
La ciudad fue fundada a principios de la era islámica en 636 y empezó como un campamento de guarnición para los miembros de las tribus árabes que hacían parte de los ejércitos del califa rashid Úmar. Un tell a unos kilómetros al sur de la ciudad actual, marca aún la ubicación original que era un sitio militar. Mientras derrotaba a las fuerzas del imperio sasánida en este lugar, el comandante musulmán Utbah ibn Ghazwan erigió su campamento en el lugar de un antiguo asentamiento militar persa llamado Vaheštābād Ardašīr, que había sido destruido por los árabes. Se le dio el nombre Al-Basrah.
En 639, Úmar estableció este campamento como una ciudad con cinco distritos y nombró a Abu Musa al-Ashari como su primer gobernador. La ciudad fue construida en un plano circular acorde con la arquitectura parta-sasánida. Abu Musa lideró la conquista de Juzestán del 639 al 642, y Úmar le dio órdenes de ayudar a Uthmán ibn Abi al-As, quien para entonces luchaba contra Irán desde un nuevo miṣr más al oriente en la ciudad medieval de Tawwaj. En 650, el califa Rashidun Uthmán reorganizó la frontera persa, nombró a Abdullah ibn Amir como gobernador de Basora y dejó el ala sur del ejército bajo el control de Basora. Ibn Amir condujo a sus fuerzas a la victoria final sobre Yazdgerd III, el Sah sasánida.
En 656, Uthmán fue asesinado y Ali fue nombrado califa. Ali nombró primero a Uthmán ibn Hanif como gobernador de Basora, a quien le siguió Abdullah ibn Abbás. Estos hombres mantuvieron la ciudad para Ali hasta la muerte de este último en 661.
Los sufyánidas (esto es, Muawiya I, Yazid I y Muawiya II) mantuvieron el control sobre Basora hasta la muerte de Yazid I en 683. El primer gobernador sufyánida fue Umayyad Abdullah, un famoso líder militar, quien exigía lealtad y demandas financieras de Kerbala, pero fue un mal gobernador. En 664, Muawiya I lo reemplazó por Ziyad ibn Abi Sufn, a menudo llamado "ibn Abihi" ("hijo de su propio padre"), quien se hizo famoso por sus draconianas reglas sobre al orden público. A la muerte de Ziyad en 673, su hijo Ubaydullah ibn Ziyad se convirtió en el gobernador. En 680, Yazid I ordenó a Ubaydullah mantener el orden en Kufa como reacción a la popularidad de Husáin ibn Ali en tanto nieto del profeta islámico Mahoma. Ubaydullah asumió el control de Kufa. Husáin envió a su primo Muslim ibn Aqil como embajador ante el pueblo de Kufa, pero Ubaydullah lo ejecutó por miedo a una rebelión. Ubaydullah reunió un ejército de miles de soldados y atacó a Husáin y a su guardia, compuesta de aproximadamente 70 hombres, en la batalla de Kerbala, cerca de Kufa, a donde se dirigían. El ejército de Ubaydullah salió victorioso, y Husáin y sus seguidores fueron asesinados y sus cabezas fueron enviadas a Yazid como prueba.
Ibn al-Harith pasó su año en el cargo de gobernador de Basora tratando de sofocar el levantamiento jariyí de Nafi 'ibn al-Azraq en Juzestán. En 685, Ibn al-Zubayr, necesitando un gobernador práctico, nombró a Umar ibn Ubayd Allah ibn Ma'mar. Ibn al-Zubayr nombró luego a su propio hermano Mus'ab al-Zubayr. En 686, el revolucionario Mukhtar al-Thaqafi lideró una insurrección en Kufa y dio muerte a Ubaydullah ibn Ziyad cerca de Mosul. En 687, Musʿab al-Zubayr derrotó a Mukhtar con ayuda de los kufanos que Mukhtar había exiliado.
Abd al-Málik ibn Marwan reconquistó Basora para el califato omeya en 691, y nombró a Al-Hayyach ibn Yúsuf como gobernador conjunto de Kufa y Basora. Basora permaneció leal a al-Hayyach durante el motín de Ibn Ash'ath (699-702). Sin embargo, Basora apoyó la rebelión de Yazid ibn al-Muhallab contra Yazid II durante la década de 720 .
En la década de 740, Basora cayó en manos de as-Saffah del califato abasí. Durante la época de los abasíes, Basora se convirtió en un centro intelectual y sede de la elitista Escuela de Gramática de Basora, la escuela rival y hermana de la Escuela de Gramática de Kufa. Varios de los intelectuales más destacados de la época eran de Basora: el polímata árabe Alhacén, el coloso literario árabe al-Jahiz, y la mística sufí Rabia Basri. La rebelión Zanj de esclavos agrícolas de las tierras bajas afectó a la zona. En 871, los Zanj saquearon Basora. En 923, los cármatas, una secta musulmana extremista, invadieron y devastaron Basora.
De 945 a 1055, una dinastía búyida gobernó Bagdad y la mayor parte de Irak. Abu al Qasim al-Baridis, que aún controlaba Basora y Wasit, fue derrotado y sus tierras fueron tomadas por los búyidas en 947. Adud al-Dawla y sus hijos Diya al-Dawla y Samsam al-Dawla fueron los gobernantes búyidas de Basora durante las décadas de 970, 980 y 990. Sanad al-Dawla al-Habashi (ca. 921-977), hermano del emir de Irak Izz al-Dawla, fue gobernador de Basora y construyó una biblioteca de 15.000 libros.
Dinastía selyúcida (1055-1194)
El turco oguz Tugrïl Beg era el líder de los selyúcidas, y expulsó a la dinastía chií búyida. Fue el primer gobernante selyúcida en autodenominarse sultán y protector del califato abasí.
La Gran Mezquita del Viernes fue construida en Basora. En 1122, Zengi recibió Basora como feudo. En 1126, Zengi reprimió una revuelta y en 1129 Dabis saqueó el tesoro estatal de Basora. Un mapa del año 1200, "en vísperas de las invasiones mongolas", muestra al califato abasí gobernando el bajo Irak y, presumiblemente, Basora.