Tal Día como Hoy

Basilio II

Emperador bizantino (976-1025)

Anúncio

Basilio II Porfirogéneta (en griego: Βασίλειος Πορφυρογέννητος, romanizado: Basileios Porphyrogennetos;​ 958-15 de diciembre de 1025), apodado el Matador de Búlgaros (en griego: ὁ Βουλγαροκτόνος, romanizado: ho Boulgaroktónos),​ fue el emperador de los romanos principal desde 976 hasta 1025. Junto a su hermano Constantino VIII​ fueron coronados antes de que su padre, Romano II, muriera en 963, pero eran demasiado jóvenes para regir. Por lo tanto, el trono pasó a dos generales, Nicéforo Focas y Juan I Tzimisces, antes de que se convirtiera en el emperador principal, aunque su influyente tío abuelo Basilio Lecapeno permaneció como regente de facto hasta 985.​ Su reinado efectivo de 49 años y 11 meses fue el más largo de entre todos los emperadores romanos.​

Los primeros años de su gestión estuvieron dominados por guerras civiles contra dos poderosos generales de la aristocracia en la Anatolia bizantina: primero Bardas Esclero y luego Bardas Focas, que terminaron poco después de la muerte del último y la sumisión del primero en 989. Basilio entonces supervisó la estabilización y expansión de la frontera oriental del Imperio bizantino y la completa subyugación del Primer Imperio búlgaro, su principal enemigo europeo, después de una larga lucha. Aunque los bizantinos habían conseguido una tregua con el Califato fatimí entre los años 987 y 988, capitaneó una campaña contra el Califato que terminó con otra tregua en 1000. También llevó a cabo una campaña contra el Kanato jázaro, con lo que conquistó una parte de Crimea, y una serie de campañas exitosas contra el Reino de Georgia.

A pesar de las guerras casi constantes, Basilio se distinguió como administrador, que redujo el poder de las grandes familias terratenientes que dominaban la administración y el ejército imperial, llenando su tesoro y llevándolo a su mayor extensión en cuatro siglos. Aunque sus sucesores eran gobernantes en gran medida incapaces, el Imperio floreció durante décadas después de su muerte. Una de las decisiones más importantes tomadas durante su reinado fue ofrecer la mano de su hermana Ana Porfirogéneta a Vladimiro I de Kiev a cambio de apoyo militar, formando así la unidad militar conocida como la guardia varega. El matrimonio de su hermana condujo a la cristianización de la Rus de Kiev y la incorporación de sus estados sucesores dentro de la tradición cultural y religiosa bizantina. Basilio II es visto como un héroe nacional en Grecia, pero es una figura despreciada en Bulgaria.

Su apariencia física y personalidad

El cortesano e historiador Miguel Pselo, que nació hacia el final del reinado de Basilio II, ofrece una descripción en su Cronografía. Pselo lo delinea como un hombre fornido de estatura más baja que el promedio que, sin embargo, era una figura impresionante a caballo. Tenía ojos azul claro, cejas muy arqueadas, patillas exuberantes —que tenía la costumbre de enrollar entre los dedos cuando estaba absorto en sus pensamientos o enojado— y en su vida posterior una barba escasa. También afirma que no era un orador articulado y tenía una risa fuerte que convulsionaba todo su cuerpo.​​ Se describe además que tenía gustos ascéticos y se preocupaba poco por la pompa y la ceremonia de la corte imperial, por lo general vestía una túnica sombría de color púrpura oscuro adornada con algunas de las gemas que generalmente decoraban los trajes imperiales. También se le representa como un administrador capaz que dejó una tesorería bien surtida a su muerte.​ Supuestamente despreciaba la cultura literaria y fingía desprecio por las clases eruditas de Bizancio.​

Según el historiador del siglo xix George Finlay, Basilio II se veía a sí mismo como «prudente, justo y devoto; otros lo consideraban severo, rapaz, cruel e intolerante. Le importaba poco el saber griego y era un tipo de las más alta ética bizantina, que conservó mucho más su origen romano que griego».​ El historiador moderno John Julius Norwich escribió: «Ningún hombre más solitario ocupó jamás el trono bizantino. Y no es de extrañar: Basilio era feo, sucio, tosco, grosero, filisteo y casi patológicamente malo. En resumen, era profundamente antibizantino. Sólo le importaba la grandeza de su Imperio. No es de extrañar que en sus manos alcanzara su apogeo».​

Primeros años y gobierno (960-976)

Basilio II nació en 958.​​​ Fue un porfirogéneta («nacido en la púrpura»), al igual que su padre Romano II​ y su abuelo Constantino VII;​ esta era la denominación utilizada para los niños que nacían de un emperador reinante.​ Era el primogénito de su padre y su segunda esposa, la griega laconia, Teófano,​​​​​ que era hija de un pobre tabernero llamado Crátero​​ y puede haber sido originario de la ciudad de Esparta.​ Es posible que haya tenido una hermana mayor llamada Helena (nacida c. 955).​ Romano II sucedió a su padre como emperador único tras la muerte de este último en 959.​ El padre de Basilio II lo coronó como coemperador el 22 de abril de 960,​ y a su hermano menor Constantino VIII (nacido en 960 o 961, que finalmente gobernaría como emperador único en 1025-1028) en 962 o 963.​​ El emperador murió solo dos días después del nacimiento de su hija menor, Ana,​​ el 15 de marzo de 963 a los 24 años de edad. En ese momento, se pensaba comúnmente que su inesperada muerte fue el resultado de un envenenamiento con cicuta;​ los cronistas León el Diácono y Juan Escilitzes insinuaron que Teófano era la responsable,​ y según Escilitzes, había sido cómplice con su esposo en un intento anterior de envenenar a Constantino VII.​

Cuando Romano II murió en 963, sus dos hijos eran demasiado jóvenes para gobernar por derecho propio.​ Por lo tanto, aunque el Senado bizantino los confirmó como emperadores con su madre como regente nominal; el poder de facto pasó por el momento a manos del paracemomeno José Bringas.​​​ La emperatriz no confiaba en Bringas, sin embargo, y también otro de sus adversarios era Basilio Lecapeno,​​ —un hijo ilegítimo y eunuco del emperador Romano I—​​ bisabuelo de Basilio II.​ El propio Lecapeno había sido paracemomeno de Constantino VII y gran bájulo de Romano II.​ El afamado general Nicéforo Focas, que acababa de regresar de su conquista del Emirato de Creta y de una incursión muy exitosa en Cilicia y Siria, que culminó con el saqueo de Alepo, era igualmente hostil a Bringas.​​ Focas fue proclamado emperador por sus hombres en julio y marchó sobre Constantinopla. Bringas intentó traer tropas para detener el avance de su rival, pero la población de la capital apoyó al general, con lo que tuvo que escapar, dejando su puesto a Lecapeno, y el 16 de agosto de 963 Focas se ciñó la corona.​​

El 20 de septiembre, Focas se casó con Teófano, pero surgieron problemas; era el segundo matrimonio de cada contrayente y se pensaba que el primero era padrino de Basilio II o de su hermano, quizás de ambos. Aunque Polieucto, el patriarca de Constantinopla, desaprobó el matrimonio, la Iglesia ortodoxa lo declaró válido. Con este apoyo, Focas aseguró su legitimidad y se convirtió en guardián de sus hijastros.​​ No obstante, Teófono lo asesinó en diciembre de 969​ y Juan Tzimisces, sobrino del fallecido emperador y quien luego lo sucedería,​ exilió a la homicida.​ Juan se casó con Teodora, una hermana de Romano II.​ El nuevo soberano gobernaría hasta su muerte el 10 de enero de 976, fecha en que Basilio II accedió al trono.​​ Inmediatamente después, hizo que su madre volviera del convento donde estaba exiliada.​

Rebeliones en Anatolia y alianza con la Rus de Kiev

Basilio II era un soldado a caballo muy exitoso y a través de sus logros demostró ser un general capaz y un gobernante fuerte. En los primeros años de su reinado, la administración permaneció en manos de Lecapeno. Como presidente del Senado bizantino, era un político astuto y talentoso que esperaba manipular a los jóvenes emperadores. El joven Basilio II esperó y observó sin interferir, dedicándose a aprender los detalles de los asuntos administrativos y la ciencia militar.​​​ Sus predecesores eran comandantes militares brillantes, pero resultaron ser malos administradores. Hacia el final de su reinado, Tzimisces había planeado tardíamente frenar el poder de los grandes terratenientes; su muerte, que ocurrió poco después de que hablara en contra de estos, generó rumores de que había sido envenenado por Lecapeno, que adquirió ilegalmente vastas propiedades y temía una investigación y un castigo.​ Al comienzo de su reinado, los fracasos de sus predecesores inmediatos lo dejaron con un serio problema: Bardas Esclero y Bardas Focas, miembros de la pudiente élite militar de la Anatolia bizantina, tenían medios suficientes para emprender una rebelión abierta contra su autoridad.​

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Basilio II | World in Stories