Basil Zaharoff (en ruso, también conocido como Basil Zaharov; originalmente, Vasíleios Zacharíou; y de acuerdo con los registros de las partidas de nacimiento del Imperio otomano, Vasil Zaharyas; Muğla, Turquía, 6 de octubre de 1849 – Montecarlo, Mónaco, 27 de noviembre de 1936) fue un negociante en armamento y financiero griego-ruso, director y presidente de la empresa de armamento Vickers-Armstrong durante la Primera Guerra Mundial. Se dice de él que alentó varios conflictos internacionales con el fin de vender armas a ambos bandos. El icono de esto fue la Guerra del Chaco.
Zacharias era el único hijo varón y el mayor de los cuatro hijos de Basilius Zacharoff (fallecido en 1878) de Constantinopla, un notario griego , comerciante de materias primas e importador de esencia de rosas y su esposa (al parecer ciega), Helena Antonides (fallecida en 1879). Zacharias nació en el Beylicato de Menteşe, en el suroeste de Turquía. Su familia vivió en Rusia durante más de dos décadas como exiliados tras los Pogromos de Odesa de 1821. Mientras estuvieron allí adoptaron el apellido Zaharoff. Regresaron al Imperio Otomano en la década de 1840 y, en 1855, habían regresado [ aclaración necesaria ] al barrio griego de Tatavla en Constantinopla .(en la actualidad el barrio de Kurtuluş, en Estambul). Basil era entonces un niño de la calle.
El primer trabajo del pequeño Basil fue como guía de los turistas en Gálata (el barrio de la prostitución de Constantinopla), donde llevaba a sus clientes a buscar los placeres prohibidos que excedían las prácticas habituales de la prostitución. Después trabajó como bombero.
A continuación, se dedicó a trabajar como cambista. De esta época procede una acusación, sin verificar, según la cual pasaba billetes falsos a los turistas, que no se daban cuenta de las falsificaciones hasta que habían dejado Constantinopla.
Zaharoff aparece luego en Londres en medio de un conflicto que le llevó a los tribunales por un asunto de irregularidades en la importación de ciertos bienes desde Constantinopla. Los griegos constantinopolitanos residentes en Londres preferían que los asuntos que les afectaban no fuesen vistos en los tribunales ingleses. Así, fue liberado tras el pago de 100 libras y con la condición de que pagase la restitución exigida por el demandante. A continuación, viajó a Atenas.
En Atenas, Zaharoff, con 24 años, fue acogido bajo la protección del periodista político Etienne Skouloudis. El elocuente Zaharoff logró convencerle de su inocencia en el caso de la disputa legal de Londres. Gracias a un golpe de fortuna, otro amigo de Skouloudis, un capitán sueco, dejó entonces su puesto como representante de la empresa fabricante de armas Nordenfelt Guns and Ammunition Company. Skouloudis tenía cierta influencia y pudo recomendar a Zaharoff para el puesto. Este fue contratado el 14 de octubre de 1877, donde empezó una carrera espectacular. Las circunstancias políticas y militares de los estados balcánicos, Turquía y Rusia ofrecían una oportunidad excelente para el joven vendedor. Todos los estados estaban más que dispuestos a gastar en armamento para hacer frente a las intenciones agresivas que percibían en sus vecinos, incluso tras el Tratado de Berlín de 1878.
Una de las ventas más destacadas de Zaharoff fue la del Nordenfelt I, un ensayo muy defectuoso de nave sumergible con motor de vapor basado en un diseño del reverendo anglicano George W. Garrett. El servicio de inteligencia de la Marina de los Estados Unidos había descrito el submarino atribuyéndole “movimientos peligrosos y excéntricos”. No obstante, Thorsten Nordenfelt había tenido cierto éxito en una demostración internacional de su buque ante la élite militar, pero las grandes potencias no se interesaron por el mismo; sin embargo, las naciones menores, deseosas de aumentar su prestigio, presentaban posibilidades comerciales.
De este modo, y con la promesa de facilidades de pago, Zaharoff logró vender por 9000 libras esterlinas el primer submarino a los griegos. Luego convenció a los turcos de que el submarino griego resultaba una amenaza para ellos, y les vendió dos unidades, los Nordenfelt II y III. A continuación, persuadió a los rusos de que en el mar Negro había ahora una grave amenaza, y éstos compraron también dos. Ninguno de estos submarinos llegó a entrar en acción. En unas pruebas realizada a principios de 1888, el submarino pudo navegar a través de las fuertes corrientes alrededor del Seraglio Point, alcanzando una velocidad de hasta 10 nudos, y hundió con éxito un viejo barco objetivo con un solo torpedo; al hacerlo, se convirtió en el primer submarino del mundo en disparar un torpedo bajo el agua, hundiendo su objetivo.
La ametralladora de Hiram Maxim
La siguiente persona que entraría en la vida de Zaharoff fue el boxeador e ingeniero estadounidense Hiram Maxim. La ametralladora automática Maxim suponía un significativo avance frente a los modelos de disparo manual entonces en uso. El arma de Maxim era notablemente mejor que cualquier arma que pudiese ofertar Nordenfelt, y parece que Zaharoff intervino frustrando los intentos que hizo Maxim por demostrar su invento entre 1886 y 1888. En el primero, las ametralladoras Maxim y Nordenfelt iban a participar en una demostración en La Spezia, Italia, ante una distinguida audiencia entre la que se encontraba el duque de Génova. Pero los representantes de Maxim no aparecieron; un desconocido se había ocupado la noche anterior de darles a conocer la vida nocturna de La Spezia, dejándolos en unas condiciones tales que les impidieron presentarse.
La segunda oportunidad tuvo lugar en Viena. Allí se había pedido a las empresas licitantes que modificasen sus armas para que pudiesen usar el cartucho estándar de la infantería austriaca. Después de disparar varias tandas, el arma de Maxim comenzó a comportarse de forma extraña y dejó de disparar. Cuando Maxim pudo analizar lo que había pasado, descubrió que alguien la había saboteado, pero ya era tarde. La tercera prueba también se celebró en Viena, y en esta ocasión la ametralladora funcionó perfectamente. Pero un desconocido logró infiltrarse en la reunión de altos mandos y convencerles de que para producir semejante arma sólo se podía usar una técnica manual, produciéndolas de una en una, de forma que Maxim nunca podría satisfacer las necesidades de un ejército moderno. Nordenfelt y Zaharoff ganaron. Maxim, que sabía que tenía un buen producto, aceptó fusionarse con Nordenfelt, y Zaharoff pasó a ser el principal agente de ventas y obtuvo una buena comisión.
Sabotaje al inventor del submarino y sus turbios negocios españoles
Durante los años de 1886 a 1889, coincidiendo con las maniobras para hacerse con la ametralladora Maxim, también tuvieron lugar acciones de Zaharoff para conseguir hacerse con el sumergible desarrollado por Isaac Peral; aunque estos hechos son menos conocidos. Zaharoff y Nordenfelt trataban, por aquellos años, de desarrollar un submarino para incrementar sus negocios. Con la colaboración del reverendo Garrett, construyeron unos defectuosos aparatos que, con una hábil campaña de prensa, hicieron pasar por submarinos y consiguieron estafar a los gobiernos griego, turco y ruso respectivamente. Los aparatos, con propulsión de vapor; por tanto, totalmente inadecuados para la navegación submarina, fracasaron estrepitosamente cuando fueron probados por las respectivas marinas que los adquirieron. Además de los problemas derivados del defectuoso sistema de propulsión, adolecían de un grave problema de inestabilidad y, de hecho, el turco se desniveló al disparar un torpedo de ensayo, se puso vertical y se hundió de popa.
Paralelamente, y en los mismos años, el inventor español desarrollaba el primer submarino, propiamente dicho de la historia; resolvió al mismo tiempo, los retos que suponía dicha invención, en materia de propulsión, estabilidad y armamento. Isaac Peral diseñó y construyó el primer submarino de la historia que navegó sumergido, con buen gobierno y que disparó torpedos, tanto en inmersión como en superficie. El submarino Peral estaba dotado de propulsión eléctrica, periscopio, aparato de punterías, aguja compensada, giroscopio, corredera eléctrica, tubo lanzatorpedos y servomotor para mantener la estabilidad y el trimado del buque en toda circunstancia: en inmersión y durante la delicada maniobra de disparo de torpedos.