Bashar Háfez al-Ásad (en árabe: بشار حافظ الأسد, romanizado: Baššār Ḥāfiẓ al-ʾAssad, pronunciado /baʃˈʃaːr ˈħaːfezˤ elˈʔasad/; Damasco, 11 de septiembre de 1965) es un médico, político y militar sirio que se desempeñó como presidente de la República Árabe Siria entre 2000 y 2024. Sucedió a su padre Háfez al-Ásad y gobernó el país hasta su derrocamiento en diciembre de 2024, después de trece años de guerra civil. Fue, durante ese tiempo, el líder de la rama siria del Partido Baaz Árabe Socialista.
Se graduó en la Escuela de Medicina de la Universidad de Damasco en 1988 y empezó a trabajar como médico militar en el Ejército sirio. Cuatro años más tarde, cursó estudios de posgrado en Londres y se especializó en oftalmología. En 1994, su hermano mayor Basel murió en un accidente de tráfico. Bashar volvió a Siria para retomar el papel de su hermano como heredero natural de su padre. Entró en la academia militar, y se encargó de la ocupación siria del Líbano en 1998. En 2000, se casó con Asma al-Ásad, licenciada en Informática y analista económica del Deutsche Bank y JP Morgan Chase.
Los politólogos caracterizaron el gobierno de la familia al-Ásad como una dictadura personalista. El 17 de julio de 2000, al-Ásad fue nombrado presidente, como sucesor de su padre, que murió en el cargo un mes antes. En las elecciones de 2000 y 2007, no disputadas, recibió el 97,29 % y el 97,6 % de apoyo, respectivamente. En 2014, juró su cargo para otro mandato de siete años después de que otras elecciones le dieran el 88,7 % de los votos. Los comicios se celebraron únicamente en las zonas controladas por el gobierno sirio durante la guerra civil y fueron criticados por la ONU. Fue igualmente reelegido en 2021 con más del 95 % de los votos en otras elecciones nacionales. Estas elecciones han sido criticadas por los observadores internacionales, así como por la oposición siria, por ser fraudulentas y no democráticas. Su gobierno se describía a sí mismo como secular, mientras que algunos expertos afirmaban que su régimen explotaba las tensiones sectarias en el país y se apoyaba en la minoría alauita para mantenerse en el poder.
Aunque muchos Estados lo consideraban un reformista en potencia en su momento, Estados Unidos, la Unión Europea y la mayoría de la Liga Árabe pidieron la dimisión de al-Ásad de la presidencia en 2011, después de que ordenara una violenta represión de los manifestantes de la Primavera Árabe, que desembocó en la guerra civil siria. En diciembre de 2013, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, declaró que las conclusiones de una investigación de las Naciones Unidas implicaban a al-Ásad en crímenes de guerra. El Mecanismo Conjunto de Investigación de la OPAQ y la ONU concluyó en octubre de 2017 que el gobierno de al-Ásad era responsable del ataque químico de Jan Sheijun. En junio de 2014, la organización estadounidense Syrian Accountability Project incluyó a al-Ásad en una lista de acusaciones de crímenes de guerra contra funcionarios del gobierno y rebeldes que envió a la Corte Penal Internacional. al-Ásad rechazó las acusaciones de crímenes de guerra y criticó la intervención dirigida por Estados Unidos en Siria por intentar un cambio de régimen.
En diciembre de 2024, una ofensiva militar opositora liderada por el yihadista suní Al-Joulani, miembro de Hayat Tahrir al Sham (HTS) y anteriormente de Al Qaeda y el Estado Islámico, tomó el control de Homs, la tercera ciudad más grande del país. Ese mismo día, anunciaron el avance hasta territorio de la campiña de Damasco. Finalmente, el 8 de diciembre, Bashar al-Ásad abandonó la ciudad en un avión privado rumbo al exilio en Moscú.
Bashar al-Ásad nació en Damasco el 11 de septiembre de 1965, hijo de Aniseh y Háfez al-Ásad. Su padre, nacido en una familia pobre de origen alauita, ascendió en los rangos del Partido Baaz para tomar el control de la rama siria en el Movimiento Correctivo de 1970, culminando en su presidencia. Hafez al-Ásad ascendió a sus partidarios dentro del Partido Baaz, muchos de origen alauita también. Su apellido en árabe significa «el león».
Al contrario que sus hermanos, Basel y Shabbih Maher, y su hermana Bushra, Bashar era callado y reservado y dice que no tenía interés en la política o el Ejército. Más tarde dijo que solo llegó a entrar en la oficina de su padre una vez mientras estaba en la presidencia, y nunca hablaba de política con él. Tomó su educación primaria y secundaria en la Escuela Franco-Árabe de al-Hurriya, en Damasco. En 1982, se graduó del instituto y se fue para estudiar medicina en la Universidad de Damasco.
En 1988 Bashar al-Ásad se graduó de la escuela médica y empezó a trabajar como doctor en el Ejército en el hospital militar más grande, «Tishrin», en las afueras de Damasco. Cuatro años más tarde se fue al Reino unido para empezar sus estudios de posgrado en oftalmología en el Hospital Western Eye, parte del grupo de hospitales de aprendizaje de St. Mary en Londres. En esa época Bashar tenía pocas aspiraciones políticas. Su padre había estado preparando a su hermano mayor Basel como futuro presidente, aunque él nunca declaró sus intenciones. Bashar, sin embargo, fue llamado en 1994 al Ejército Árabe Sirio tras la muerte de Basel en un accidente de tráfico.
Poco después de la muerte de Basel, Hafez al-Ásad tomó la decisión de hacer de Bashar el nuevo heredero. Durante los siguientes seis años y medio, hasta su muerte en el año 2000, Hafez se encargó de preparar sistemáticamente a Bashar para su toma de poder. La preparación para una transición sin contratiempos se hizo en tres niveles. En primer lugar, se generó apoyo para Bashar en el Ejército y el aparato de seguridad. En segundo lugar, la imagen de Bashar se estableció con el público. Y por último, Bashar se familiarizó con los mecanismos para gobernar un país.
Para establecer sus credenciales en el Ejército, Bashar entró en 1994 en la Academia Militar de Homs, al norte de Damasco. En 1997 ascendió en el ejército sirio a teniente coronel, y en enero de 1999 llegó al rango de coronel. Para obtener apoyo en el Ejército, los comandantes de división mayores fueron obligados a jubilarse, y ocuparon sus lugares comandantes nuevos, jóvenes y alauitas con lealtad hacia Bashar.
Paralelamente a su carrera militar, Bashar se encargó de los asuntos públicos. Se le concedió poder y se convirtió en asesor político del presidente Hafez al-Ásad y jefe de la oficina de quejas del ciudadano. Llevó a cabo una campaña en contra de la corrupción, lo que le permitió eliminar a rivales potenciales para la presidencia.
En 1998 Bashar se encargó de la ocupación siria del Líbano. Desde los años 1970 se había encargado el vicepresidente Abdul Khaddam, uno de los pocos oficiales suníes en el gobierno de al-Ásad y posible candidato hasta entonces para el cargo de presidente. Al ocuparse de los asuntos sirios en el Líbano, Bashar fue capaz de apartar a Khaddam y establecer su propia base de poder en el país. Ese mismo año, tras consultarlo con políticos libaneses, Bashar puso a Emile Lahoud, un aliado leal, como Presidente del Líbano y apartó al ex primer ministro Rafik Hariri.
Para debilitar aún más el antiguo orden sirio en el Líbano, Bashar reemplazó al longevo Alto comisario de facto del Líbano Ghazi Kanaan, con Rustum Ghazali.
Al morir su padre en el año 2000, Bashar fue ascendido a General del Estado Mayor y Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas sirias. Nombrado candidato único por el Partido Baaz Árabe Socialista para la presidencia de la República, fue elegido mediante referéndum el 10 de julio de 2000, tomando posesión el 17 de julio. El comienzo de su mandato planteó una esperanza de cambio democrático y una apertura económica liberal que fue bien recibida por Occidente (Francia le concedió su Legión de Honor, que le fue retirada en 2018).
Inmediatamente después de asumir el cargo, un movimiento reformista conocido como Primavera de Damasco, liderado por escritores, intelectuales, disidentes, activistas culturales, etc., hizo avances cautelosos que llevaron al cierre de la prisión de Mezzeh y a la declaración de una amnistía de amplio alcance que liberó a cientos de presos políticos afiliados a los Hermanos Musulmanes. Sin embargo, las medidas de seguridad comenzaron nuevamente ese mismo año, convirtiéndolo en el Invierno de Damasco. Cientos de intelectuales fueron arrestados, perseguidos, exiliados o enviados a prisión y el estado de emergencia continuó. Las concesiones iniciales fueron revocadas para reforzar el control autoritario, se incrementó la censura y se prohibió el movimiento Primavera de Damasco bajo el pretexto de la «unidad y estabilidad nacional». La política del régimen de una «economía social de mercado» se convirtió en un símbolo de corrupción, ya que los leales a al-Ásad se convirtieron en sus únicos beneficiarios. Varios foros de discusión fueron cerrados y muchos intelectuales fueron secuestrados por el Mujabarat, torturados y asesinados. Muchos analistas creen que las promesas iniciales de apertura eran parte de una estrategia del gobierno para encontrar a los sirios que no apoyaban al nuevo liderazgo.