El ballet, danza académica, danza clásica o balé es un tipo de danza y también el nombre de la técnica correspondiente. Según las épocas, los países o las corrientes y el espectáculo, esta expresión artística puede incluir: danza, mímica, y teatro (de orquesta y coral), personas y maquinaria.
El ballet clásico o danza clásica es una forma de danza cuyos movimientos están basados en el control total y absoluto del cuerpo, se recomienda empezar desde temprana edad debido a su grado de dificultad. A diferencia de otras danzas, en el ballet cada paso está codificado. Participan invariablemente las manos, brazos, tronco, cabeza, pies, rodillas, todo el cuerpo en una conjunción simultánea de dinámica muscular y mental que debe expresarse en total armonía de movimientos.
También se utiliza el término ballet para designar una pieza musical compuesta, a propósito, para ser interpretada por medio de la danza. El ballet es una de las artes escénicas.
La palabra ballet, retomado del latín ballo, ballare, «bailar», a su vez retomada del griego βαλλίζω (ballizo), ‘bailar’, ‘saltar’.
El término ballet fue utilizado por primera vez en 1582 por el compositor francés Balthasar de Beaujouelx (también conocido como Balthazar de Beaujoyeulx) en el Ballet comique de la reine.
La historia de la danza estudia la evolución de la danza a través del tiempo. Desde la prehistoria el ser humano ha tenido la necesidad de comunicarse corporalmente, con movimientos que expresaban sentimientos y estados de ánimo. Estos primeros movimientos rítmicos sirvieron igualmente para ritualizar acontecimientos importantes (nacimientos, defunciones, bodas). En principio, la danza tenía un componente ritual y era celebrada en ceremonias de fecundidad, caza o guerra, o de diversa índole religiosa, donde la propia respiración y los latidos del corazón sirvieron para otorgar una primera cadencia a la danza.
El ballet, tal y como lo conocemos hoy en día, surgió en la Italia del Renacimiento (1400-1600). Fue en Francia durante el reinado de Luis XIV, apodado Rey Sol donde surge la necesidad de la profesionalización y en 1661 se crea la primera escuela de baile: la Académie Royale de la Dance. En 1700, R. A. Feuillet publicó Choréographie ou art de noter la danse donde por primera vez se reproduce la totalidad de los pasos codificados y se funda un primer intento de transliteración o notación de las figuras. En 1725, Pierre Rameau con su Traité Maître à danser perfeccionó toda la técnica hasta entonces planteada.
Balthazar de Beaujoyeulx no solo fue el primero en utilizar la palabra ballet, sino que también se dio a la tarea de definirlo como ‘una mezcla geométrica de personas que bailan juntas, acompañadas por varios instrumentos musicales’. Sin embargo, Bastiano di Rossi logró darle una mejor definición, y dijo que el ballet es ‘una pantomima con música y danza’.
En el nacimiento del ballet romántico fueron de vital importancia las reformas realizadas por G. Magri con su Trattato teorico-practico di ballo (en 1779), que proporcionó un repertorio intacto de figuras y por Jean-Georges Noverre con su tratado Lettre sur le ballets et les arts d'imitation donde da vida al ballet d'action (el ballet pantomima). En 1713 se creó la segunda Académie Royale, que hoy se conoce como la Ópera de París.
Toda esta reforma fue experimentada y puesta en práctica por F. W. Hilferding en 1735 al regresar a su ciudad natal Viena. Fue nombrado maestro de ballet y en 1740 emprendió la tarea de introducir el Realismo en el propio ballet.
La popularidad del ballet bajó después de 1830, pero continuó practicándose en países como Dinamarca, Italia y Rusia. La llegada de los Ballets Rusos, introducidos en Europa por Serguéi Diáguilev, dieron paso a un creciente interés durante la Primera Guerra Mundial.
Las variaciones estilísticas y los subgéneros han evolucionado con el tiempo. Las primeras variaciones clásicas se asocian principalmente con el origen geográfico. Ejemplos de ello son el ballet ruso, el ballet francés y el ballet italiano. Las variaciones posteriores, como el ballet contemporáneo y el ballet neoclásico, incorporan tanto el ballet clásico como técnicas y movimientos no tradicionales. Quizá el estilo de ballet más conocido y representado sea el ballet romántico tardío (o ballet blanc).
El ballet clásico se basa la técnica y vocabulario de ballet tradicional. Han surgido diferentes estilos en distintos países, como el ballet francés, el ballet italiano, el ballet inglés y el ballet ruso. Varios de los estilos de ballet clásico están asociados a métodos de entrenamiento específicos, que suelen llevar el nombre de sus creadores (véase más adelante). El Método de la Real Academia de Danza es una técnica de ballet y un sistema de entrenamiento que fue fundado por un grupo diverso de bailarines de ballet. Fusionaron sus respectivos métodos de danza (italiano, francés, danés y ruso) para crear un nuevo estilo de ballet que es exclusivo de la organización y es reconocido internacionalmente como el estilo inglés de ballet. Algunos ejemplos de producciones de ballet clásico son: El lago de los cisnes, La bella durmiente y El cascanueces.
El ballet romántico fue un movimiento artístico del ballet clásico y varias producciones permanecen hoy en el repertorio clásico. La época romántica estuvo marcada por la aparición de la pointe, el dominio de las bailarinas y los tutús más largos y vaporosos que intentan ejemplificar la suavidad y un aura delicada. Este movimiento se produjo entre principios y mediados del siglo XIX (la época romántica) y presentaba temas que enfatizaban la emoción intensa como fuente de experiencia estética. Los argumentos de muchos ballets románticos giraban en torno a mujeres espirituales (sílfides, wilis y fantasmas) que esclavizaban los corazones y los sentidos de los hombres mortales. El ballet de 1827 La Sylphide se considera el primero, y el ballet de 1870 Coppélia se considera el último. Entre los bailarines de ballet famosos de la época romántica se encuentran Marie Taglioni, Fanny Elssler y Jules Perrot. Jules Perrot también es conocido por su coreografía, especialmente la de Giselle, a menudo considerada como el ballet romántico más celebrado.
El ballet neoclásico suele ser abstracto, sin un argumento claro, ni vestuario ni escenografía. La elección de la música puede ser diversa y a menudo incluirá música también neoclásica (por ejemplo, Stravinski, Roussel). Tim Scholl, autor de De Petipa a Balanchine, considera que Apollo de George Balanchine en 1928 es el primer ballet neoclásico. Apolo representó una vuelta a la forma en respuesta a los ballets abstractos de Serguéi Diáguilev. Balanchine trabajó con la coreógrafa de danza moderna Martha Graham, e incorporó a su compañía a bailarines modernos como Paul Taylor, que en 1959 actuó en los Episodes de Balanchine.
Aunque Balanchine es ampliamente considerado como la cara del ballet neoclásico, hubo otros que hicieron contribuciones significativas. La obra de Frederick Ashton Variaciones sinfónicas de Frederick Ashton. (1946) es una obra fundamental para el coreógrafo. Con arreglo a la partitura del mismo título de César Franck, es una interpretación de la partitura en clave de danza pura.
Otra forma, el ballet moderno, también surgió como una rama del neoclasicismo. Entre los innovadores de esta forma se encuentran Glen Tetley, Robert Joffrey y Gerald Arpino. Aunque es difícil separar el ballet moderno del neoclasicismo, el trabajo de estos coreógrafos favorecía un mayor atletismo que se alejaba de la delicadeza del ballet. El físico era más atrevido y el ambiente, el tema y la música más intensos. Un ejemplo de ello sería Astarte (1967) de Joffrey, que presentaba una partitura de rock y matices sexuales en la coreografía.
Este estilo de ballet se suele interpretar descalzo. Los ballets contemporáneos pueden incluir mimo y actuación, y suelen estar ambientados con música (normalmente orquestal, pero ocasionalmente vocal). Puede ser difícil diferenciar esta forma del ballet neoclásico o moderno. El ballet contemporáneo también se acerca a la danza contemporánea porque muchos conceptos del ballet contemporáneo proceden de las ideas e innovaciones de la danza moderna del siglo XX, como el trabajo en el suelo y el giro de las piernas. La principal diferencia es que la técnica de ballet es esencial para interpretar un ballet contemporáneo.