Baeza es un municipio y localidad española perteneciente a la provincia de Jaén, en la comunidad autónoma de Andalucía. Está integrada en la comarca de La Loma y es cabeza del partido judicial de Baeza. Cuenta con una población de 15 575 habitantes (INE 2025).
El 3 de julio de 2003 la UNESCO declaró los conjuntos monumentales renacentistas de Úbeda y Baeza Patrimonio de la Humanidad. Como la catedral de la Natividad de Nuestra Señora.
Además, destaca como centro de producción de aceite de oliva.
Denominada por el romancero Nido Real de Gavilanes merced a las hazañas de la Compañía de los Doscientos Ballesteros del Señor Santiago, fue un punto clave en la conquista de al-Ándalus por los reyes cristianos; pasando definitivamente al reino de Castilla en 1226. Atalaya sobre el Guadalquivir, la posesión de su alcázar (considerado como inexpugnable) aseguró la retaguardia castellana, la vez que supuso una amenaza constante para los reinos islámicos situados al oeste y al sur del Guadalquivir; una amenaza que se hizo efectiva durante los más de dos siglos de lucha fronteriza que separaron la incorporación de Baeza al reino de Castilla y la caída del reino nazarí de Granada (1492).
Durante el período de gran crecimiento demográfico y económico que supuso la mayor parte del siglo XVI, y aún en parte del XVII, Baeza construyó sus edificios públicos y administrativos con alto sentido de capitalidad y con la más alta dignidad, conformando así, junto con las construcciones eclesiásticas, un tejido urbano caracterizado por una monumentalidad que ha dado a la ciudad un encanto especial a los ojos del visitante.
Se encuentra a unos 48 km al noreste de la capital provincial, Jaén, y limita por el este con el municipio de Úbeda, con el que comparte la capitalidad de la histórica Comarca de La Loma.
En la escalera monumental del edificio plateresco del Ayuntamiento (en su primer escalón) está marcado un círculo que históricamente señala este punto como el centro geográfico del Reino de Jaén, el kilómetro cero provincial. De hecho, no fue hasta finales del siglo XVI cuando la ciudad de Jaén tomó el relevo a Baeza, en todos los ámbitos, como cabeza del Santo Reino que devino en la actual provincia[cita requerida]. La ciudad, que en la Reconquista encabezó el actual territorio que ocupa hoy la provincia de Jaén, actualmente sigue siendo en cierto modo el alma histórica de esta provincia, y resume la esencia de lo jiennense.
Situada en lugar dominante de la muy histórica comarca de La Loma y en la margen derecha del Guadalquivir, que discurre a corta distancia por su alto valle, se alza la ciudad de Baeza, de antiquísima historia. La ciudad se encuentra asentada sobre tres cerros y el pequeño valle que queda en medio, en una posición bastante elevada sobre el valle del Guadalquivir, situación propicia para ser una plaza de muy importante ubicación desde la antigüedad.
El término municipal de Baeza limita con los términos municipales de los siguientes pueblos: Ibros, Rus, Úbeda, Begíjar, Mancha Real, Jimena, Bedmar y Garcíez y Jódar.
Baeza, al igual que el resto de La Loma presenta un clima mediterráneo-continental, con unos inviernos bastante fríos, (6 °C de temperatura media en enero) y unos veranos calurosos, aunque sensiblemente menos que en el cercano valle del Guadalquivir (26 °C en agosto). Su temperatura media anual es de unos 15 °C. Las lluvias se concentran principalmente entre los meses de octubre y mayo, siendo los veranos muy secos. n Baeza, los veranos son cortos, cálidos, áridos y mayormente despejados y los inviernos son muy frío y parcialmente nublados. Durante el transcurso del año, la temperatura generalmente varía de 0 °C a 35 °C y rara vez baja a menos de -4 °C o sube a más de 39 °C. Las precipitaciones medias superan los 500 mm por año.
Se puede hablar de una "prehistoria" relevante en Baeza por los varios yacimientos arqueológicos que se han catalogados. Aunque hasta la Edad del Cobre, a mediados del III Milenio a. C., no aparecen según los muestreos ciertos grupos humanos de entidad significativa, es cierto que del V milenio a. C. hay datos de existencia en la zona de grupos epipaleolíticos en lo que respecta a sus hábitos de vida, caracterizados por una supervivencia de cazadores y recolectores. Mil años después acudirán comunidades de más al sur, concretamente de las cuevas y abrigos de Sierra Mágina; se trata de grupos que traen consigo formas neolíticas basadas en la actividad agraria y en ciertos avances técnicos como el pulimento de la piedra y la cerámica. Todo ello ha sido documentado en yacimientos como el de Los Horneros, Los Morales y Toya. En la Edad del Cobre aparecen poblados de cabañas, algunos amurallados, mirando al Guadalquivir, donde las tierras eran más fértiles. Se trata ya de una economía ciertamente diversificada: agricultura, aprovechamientos forestales, ganadería, pesca y caza, con utensilios y herramientas de muchos tipos.
En la Edad del Bronce aparecen nuevos poblados; las actividades siguen siendo prácticamente las mismas y a través de los ajuares funerarios se percibe cierta estratificación social.
En el cerro del Alcázar, al sur de la ciudad, existió una de estas ciudades íberas durante al menos trescientos años. Estaba amurallada y con cabañas intramuros bajo las cuales se llevaban a cabo enterramientos. En este cerro se ubicaron sucesivos poblados íberos a partir del siglo IV a. C.
Las distintas fuentes clásicas, ya sean escritas o epigráficas, mencionan a la Vivatia, cuya relación con dicha cultura se remonta a la época del Imperio, allá por el siglo I a. C.. Fue adscrita primero a la Hispania Citerior, pagando tributos pero con leyes propias. En el siglo I de nuestra era se la incluyó en el Conventus Carthaginensis (Provincia Tarraconense), cuya administración y economía estaban regidas por Cartago Nova y la vecina ciudad capital de Cástulo. Décadas más tarde, Vespasiano le otorgaría la categoría de Municipio Flavio, hecho que le confería superior rango administrativo sobre las "villae" de la comarca. Es una época en la que Vivatia es lugar fundamental en las vías de comunicación por las que transcurre la plata que era trasportada desde las minas de Sierra Morena hacia la costa levantina.
En época posterior, al final del imperio romano Biatia o Beatia, recoge el testigo de capitalidad de la provincia que ostentaba Cástulo, al trasladarse aquí la ceca y el obispado. También se verá afectado el territorio con las oleadas de invasiones bárbaras, en el siglo V, aunque la oligarquía hispanorromana mantendrá su importancia en la comarca hasta la imposición de la autoridad visigoda en el siglo VI. La aristocracia goda se funde con la hispanorromana y se hacen con todos los resortes del poder; el campesinado está compuesto en su mayoría por hispanorromanos, la clase social más numerosa, compuesta de propietarios de tierra, colonos y esclavos, siendo ya incipiente la minoría judía dedicada a la empresa y el comercio.
En la Hispania visigoda fue sede episcopal de la iglesia, sufragánea de la archidiócesis de Toledo que comprendía la antigua provincia romana de Cartaginense en la diócesis de Hispania. Aún se conservan restos visigodos bajo algunos edificios, como parece ser el caso del arco embutido en uno de los muros de la iglesia románica de Santa Cruz.
Vuelven los cambios con la llegada de los musulmanes, a la que llamaron Bayyasa, en el siglo VIII. El territorio se redistribuye entre hispanogodos, las tribus árabes y los Omeyas; mientras la Iglesia, aunque continúa existiendo, pierde poder económico. Los muladíes (convertidos al islam) y los mozárabes (cristianos que permanecen en al-Ándalus) conformaron estructuras sociales no muy distintas a las previamente existentes.
Tras periodos diversos de crisis que conducen a la caída del Califato, llega la época de los reinos de Taifas durante la cual Bayyasa será sometida por unos y otros. En 1147 es reconquistada por Alfonso VII el Emperador con la supuesta ayuda de San Isidoro de Sevilla que se le aparece en sueños mientras la asediaba. Para honrar esta toma se creó en la ciudad capital de León la cofradía del Pendón de Baeza. La ciudad acuñará moneda para el rey leonés bajo el gobierno del gobernador procristiano Abdallaziz.