Tal Día como Hoy

BDSM

Término que refiere a un grupo de prácticas eróticas libremente consensuadas

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BDSM es un anglicismo creado para abarcar un grupo de prácticas, a menudo eróticas, libremente consensuadas entre dos o más personas y que, en algunos casos, son consideradas como un estilo de vida.​​ Debido a la heterogeneidad en estas prácticas, el término es difícil de definir con precisión, si bien en términos generales se refiere a un grupo de prácticas sexuales caracterizadas por generar una experiencia sensorial intensa por medio de la supresión, la restrición física, la práctica de juegos de roles, el intercambio de poder o el disfrute del control físico y psicológico, incluyendo en algunos casos incluso la administración de estimulación intensa, como el dolor.​​​ Se trata de una sigla que combina las letras iniciales de las palabras Bondage-Disciplina, Dominación-Sumisión, Sadismo-Masoquismo. Abarca, por tanto, un conjunto de seis modalidades eróticas relacionadas entre sí y vinculadas a lo que se denomina sexualidades alternativas o kink.​​​​

Los intereses de los participantes en el BDSM varían ampliamente, de manera tal que algunos solo están atraídos por un rango limitado de actividades BDSM (p. ej., el bondage), mientras que otros pueden tener preferencias amplias y más flexibles.​Dada la amplia variedad de prácticas, en algunas de las cuales pueden participar personas que no consideran que estén practicando el BDSM, a menudo se dice que la inclusión dentro de la comunidad o subcultura BDSM depende de la autoidentificación y la experiencia compartida.

El primer uso registrado de las iniciales BDSM corresponde a una discusión en la Usenet en 1991, y se interpreta como una combinación de las abreviaturas B/D (Bondage y Disciplina), D/s (Dominación y sumisión), y S/M (Sadismo y Masoquismo). BDSM se usa ahora como una frase que abarca todo el amplio rango de actividades, formas de relaciones interpersonales y subculturas distintas. Las comunidades BDSM están generalmente abiertas a cualquier persona de disposición no normativa que se identifique con la comunidad, lo que puede incluir transformistas, entusiastas de las modificaciones corporales, aficionados al juego de roles de animales, aficionados al fetichismo de látex y otros.

A veces, en el habla cotidiana, se utilizan las expresiones «sado» o «sadomasoquismo» para referirse al BDSM. El uso de ambos términos es ambiguo e incorrecto, en parte por tratarse de palabras creadas por la psiquiatría para definir patologías mentales,​​ tomadas de manera arbitraria de obras literarias,​ y también porque las prácticas abarcadas por el BDSM son variadas y admiten gran cantidad de manifestaciones diferentes, muchas de las cuales no implican el placer relacionado con el dolor que es característico del sadismo y el masoquismo. El dolor juega un papel menos central en las interacciones BDSM de lo que creen las personas del común, y en general se usa más como una herramienta para alcanzar dinámicas de poder en un contexto erótico que como un fin en sí mismo.​ En este mismo sentido, si bien a menudo la práctica del BDSM es equiparada con el uso de la violencia, como práctica erótica el BDSM se apoya siempre en el consenso libre, pleno, informado y actual de los participantes y se distingue radicalmente de la violencia y el sadismo criminal.​El aspecto consensual involucra a menudo la identificación de una palabra de seguridad, con la intención de detener la actividad BDSM inmediatamente se pronuncia, así como la discusión previa y explícita de límites. Finalmente, si bien la mayoría de personas del común piensan que el BDSM es una forma de comportamiento erótico, la mayoría de sus practicantes participan en actividades BDSM por el placer sensorial y no tanto por el placer erótico,​​ de tal forma que no es necesario que ocurran comportamientos explícitamente sexuales que involucren la actividad genital para que ésta sea considerada BDSM.​

Existen, asimismo, importantes diferencias individuales respecto a las motivaciones para practicar el BDSM, así como respecto a qué prácticas son consideradas BDSM o qué tan placenteras les resultan estas prácticas,​ de manera que lo que una persona podría considerar un comportamiento sexual típico y común y corriente puede ser considerado BDSM para otra. Con todo, las actividades y relaciones en el BDSM suelen caracterizarse por la asunción por parte de los participantes de roles que son complementarios e implican desigualdad en términos de poder;​​ por lo tanto, la idea del consentimiento informado de ambos miembros de la pareja es esencial. Los términos sumiso/a y amo/a se utilizan a menudo para distinguir estos roles: la pareja dominante (en inglés, abreviado como «dom», a veces traducido como amo o ama) asume el control psicológico sobre la sumisa o sumiso (en inglés, abreviado como «sub»), esto es, la persona que renuncia al control. También se utilizan los términos del inglés top (aproximadamente traducible como «superior» o «activo/a») y bottom (aproximadamente traducible como «inferior» o «pasivo/a»); el o la top es quien instiga una acción, mientras que el o la bottom es el receptor de la misma. Los dos grupos de términos son sutilmente diferentes: por ejemplo, alguien puede elegir actuar como bottom de otra persona, por ejemplo, recibiendo azotes, de forma puramente recreativa, sin que exista implicación alguna de estar siendo dominado/a psicológicamente, y a los sumisos se les puede ordenar que den masajes a sus parejas dominantes. Si bien el o la bottom lleva a cabo la acción y el o la top la recibe, no necesariamente han intercambiado los roles. También es posible que algunos practicantes cambien de uno a otro rol dependiendo de la ocasión, en cuyo caso se les denomina «switches».​

Elementos del BDSM y sus práctica son relativamente comunes en la población general,​ si bien las tasas de prevalencia de la práctica del BDSM varían altamente dependiendo de cómo se defina.​ Por ejemplo, un estudio en línea llevado a cabo en los Estados Unidos en 2015 y que incluyó a 2021 participantes encontró que 20% de estos habían tenido experiencias que involucraban atar a alguien o ser atados, un 30% reportaban experiencias de dar o recibir nalgadas y 13% reportaban haber usado látigos de manera juguetona.​ Asimismo, otros estudios han encontrado que las fantasías sexuales relacionadas con el BDSM son comunes (40–70%).​ FetLife, una red social libre para personas interesadas en el BDSM, reporta a abril de 2026 12,964,994 de usuarios de todo el mundo.​ Investigaciones han encontrado que en general los hombres tienen mayor probabilidad de responder eróticamente a temas de BDSM y de participar en estas prácticas.​​ Asimismo, se ha encontrado que es más común su práctica entre miembros de la comunidad LGBT,​​ y más común entre hombres gay que entre heterosexuales.​ Otras investigaciones han encontrado entre los practicantes del BDSM que tanto las mujeres (independientemente de su orientación sexual) como los hombres heterosexuales tienden a preferir prácticas BDSM que involucran la humillación, mientras que entre los hombres gay son más populares prácticas BDSM del tipo hipermasculino.​

BDSM es un término creado en 1990​ para abarcar un grupo de prácticas y fantasías generalmente eróticas. Se trata de una sigla formada con la combinación de las iniciales de los siguientes pares de palabras: Bondage y Disciplina; Dominación y Sumisión; Sadismo y Masoquismo.​ Los términos para los diferentes roles varían ampliamente entre las subculturas y en diferentes países, aunque el origen angloparlante de los términos y su uso extensivo en publicaciones tanto académicas como no académicas es particularmente influyente. Por ejemplo, los términos en inglés top (activo/a) y dominante se usan ampliamente para referirse a la persona o personas en la relación o actividad que son, respectivamente, participantes activos/as físicamente o en control. A su vez, los términos bottom (pasivo/a) y sumisa/o se usan ampliamente para la(s) persona(s) en la relación o actividad que son, respectivamente, los participantes receptivos físicamente o bajo control. La interacción entre activos y pasivos—donde el control físico o mental del pasivo/a es cedido a al activo/a—es conocido a veces como «intercambio de poder», sea en el contexto de un encuentro o de una relación.

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