El término búho es el nombre común de las aves de la familia Strigidae, del orden de los estrigiformes o aves rapaces nocturnas. Habitualmente, designa especies que, a diferencia de las lechuzas, tienen plumas alzadas que parecen orejas (sus verdaderas orejas se encuentran al costado de la cabeza, junto a los de los ojos) y presentan una coloración amarilla o naranja en el iris.
Debido a que sus ojos carecen de movilidad y solo pueden ver hacia delante, pueden girar la cabeza 270°.
El Diccionario de la lengua española, publicado por la Real Academia Española, describe como «búho» una especie que claramente es Bubo bubo, el búho real. Sin embargo también, utiliza la palabra «búho» de forma genérica al aplicarla a otras especies, por ejemplo en los lemas tucúquere y caburé.
Existen más de 200 clases de búhos.[cita requerida] Estas aves habitan en casi todos los lugares del planeta, excepto en la Antártida. Son aves de rapiña, porque se alimentan de seres vivos tales como peces, insectos, ratones, lagartijas y otros animales. Estas aves son nocturnas, y pueden cazar en la oscuridad. Se caracterizan por especial cuidado a no hacer ni el más mínimo ruido al intentar agarrar su presa. Por ser aves nocturnas tienen muy desarrollada su parte visual y auditiva. El tamaño varía según la especie, el más pequeño es el mochuelo que mide 13,5 cm.
Las especies de los siguientes géneros se denominan habitualmente búhos:
Género Bubo, que incluye al búho nival, Bubo scandiacus.
Género Glaucidium, búhos pigmeos o mochuelos.
Género Pseudoscops, con las especies: P. grammicus, búho jamaicano y P. clamator, búho listado (encontrado en la Reserva Nacional Allpahuayo Mishana en Loreto Perú).
La ululofilia es el coleccionismo de figuras de búhos y lechuzas.
Los búhos y lechuzas poseen un significativo valor utilitario y estético para los seres humanos, desde el control de plagas hasta el ecoturismo. Sin embargo, las creencias culturales arraigadas en percepciones y emociones negativas han provocado conflictos y amenazas para muchas especies de búhos.
En Sudamérica, las investigaciones sobre la relación entre los búhos y las personas son limitadas. Un estudio realizado en Ecuador, orientado a identificar las variables que intervienen en la construcción del conocimiento social, las percepciones y las emociones hacia los búhos permitió establecer que, las personas consultadas poseían un conocimiento preciso de la dieta y el hábitat de los búhos, la mayoría había visto búhos anteriormente y estaban familiarizados con sus vocalizaciones. Estos factores, junto con las fuentes que informan su conocimiento (como la escuela y la familia), contribuyen al desarrollo de percepciones y emociones neutrales hacia estas aves. La mayoría de los participantes reconocieron la importancia de los búhos para el medio ambiente y apoyan su conservación, lo que influye en tener emociones positivas hacia estas aves.
Aunque, de forma menor, aún existen ciertos factores que influyen negativamente en la forma de ver a estas aves. Los datos logrados en ese estudio permitieron información valiosa sobre la importancia de las percepciones y emociones sociales en el diseño de estrategias orientadas a mitigar la mortalidad intencional y la persecución de los búhos como resultado de conceptos erróneos y percepciones equivocadas.