Tal Día como Hoy

Avión de caza

Clase de aeronave destinada a la lucha aérea

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Un avión de cazador, avión de combate, avión de guerra, o simplemente caza,​ es una aeronave militar diseñada fundamentalmente para la guerra aérea con otras aeronaves, en oposición a los bombarderos, que están diseñados principalmente para atacar objetivos terrestres mediante el lanzamiento de bombas. Los cazas son pequeños, veloces y de gran maniobrabilidad. Muchos cazas poseen capacidades secundarias de ataque a tierra, y algunos son de doble propósito para actuar como cazabombarderos, término también usado para nombrar a los aviones de ataque a tierra con capacidades de caza.

Los cazas son el principal medio con el que las fuerzas armadas consiguen la superioridad aérea sobre sus oponentes en batalla. Por lo menos desde la Segunda Guerra Mundial, lograr y mantener la superioridad aérea ha sido un componente clave a la hora de conseguir la victoria en la guerra, particularmente en una guerra convencional entre ejércitos regulares (no así en una guerra de guerrillas).​ De este modo, la adquisición, el entrenamiento y el mantenimiento de una flota de cazas representa una parte muy sustancial de los presupuestos de defensa para las fuerzas armadas actuales.​

Entre las principales misiones cumplidas por los cazas destacan la patrulla aérea de combate (CAP) y la interceptación de aeronaves enemigas. Cuando el enfrentamiento entre cazas se produce en persecución a corta distancia, recibe el nombre de dogfight o combate aéreo cercano.

El término ‘caza’ en español, igual que en portugués (caça) e italiano (caccia), hace referencia a «cazar», y en francés (chasseur) significa literalmente «cazador». En cambio, en inglés fighter hace referencia a la «lucha» (fight). En inglés ese término no se hizo oficial hasta después de la Primera Guerra Mundial, ya que los británicos llamaron a este tipo de aviones «exploradores» (scouts) hasta principios de los años 1920 y los estadounidenses denominaron a sus cazas aviones de «persecución» (pursuit) hasta finales de los años 1940 (designados P- desde 1916). En la mayoría de los idiomas, los cazas reciben nombres de significado similar, a excepción del ruso, donde son llamados "истребитель" (pronunciado "istrebitel") y que significa «exterminador».[cita requerida]

Aunque el término ‘caza’ técnicamente se refiere a un avión diseñado para derribar a otros aviones, otros diseños similares también son útiles como cazabombarderos polivalentes y a veces como aviones de ataque a tierra tácticos del tamaño de un caza ligero. Por ejemplo, en la Segunda Guerra Mundial la Armada de los Estados Unidos favoreció el uso de los cazas sobre los bombarderos en picado dedicados, y el caza P-47 Thunderbolt sería favorecido para el ataque a tierra. Posteriormente, el polémico F-111 se utilizó casi únicamente como cazabombardero, y la variante de caza se abandonó. El nombre bombarderos, generalmente hace referencia a aviones empleados para bombardeo estratégico de largo alcance. Este desenfoque sigue al uso de cazas desde sus primeros días para operaciones de "ataque" o "golpe" contra tropas enemigas, posiciones en campo, vehículos e instalaciones mediante ataques de bajo vuelo o para arrojar bombas incendiarias.[cita requerida]

Algunos de los cazas más costosos, como el F-14 Tomcat y el F-15 Eagle, se emplearon como interceptores de todo clima y también como aeronaves de superioridad de combate, desarrollando únicamente roles aire-tierra en los años siguientes. Cazabombarderos multirol como el F/A-18 Hornet suelen ser menos costosos y se utilizan para tareas de ataque en tierra (F/A son las iniciales de fire/attack, es decir, "disparar/atacar") y forman parte de una "mezcla alto-a-bajo" o, como ocurre con el Super Hornet, reemplazan a todo un rango de aeronaves especializadas.[cita requerida]

Los cazas se desarrollaron en respuesta al incipiente uso de aviones y dirigibles en la Primera Guerra Mundial para tareas de reconocimiento aéreo y ataque a tierra. Los primeros cazas eran aviones muy pequeños y dotados de armas ligeras; la mayoría eran biplanos. Como la guerra aérea fue adquiriendo cada vez más importancia, también lo hizo el control del espacio aéreo. Para la Segunda Guerra Mundial, los cazas ya eran en su mayoría monoplanos completamente metálicos armados con cañones y ametralladoras. Hacia el final de la guerra, los motores turborreactor ya estaban comenzando a reemplazar a los motores de pistones como medio de propulsión, y ya estaban apareciendo cada vez más mejoras sofisticadas para el armamento.[cita requerida]

Los cazas de reacción modernos son propulsados casi siempre con uno o dos motores turbofán y están equipados con un radar como principal método de localización de objetivos. El armamento principal consiste en misiles aire-aire (tan solo dos, en algunos cazas ligeros, o hasta ocho o doce, en cazas de superioridad aérea como el Sukhoi Su-27 y el F-15 Eagle) y un cañón automático como armamento de reserva (habitualmente con un calibre de entre 20 y 30 mm); no obstante, si disponen de capacidad polivalente también pueden emplear misiles aire-superficie y bombas guiadas o no guiadas para ataque a tierra.[cita requerida]

Cazas con motores de explosión

Primera Guerra Mundial (1914-1918)

La palabra "caza" fue usada por primera vez para describir un avión biplaza con la fuerza de sustentación suficiente para llevar, además del piloto, a un observador y su ametralladora. El primero de estos cazas pertenecía a la serie "Gunbus", una serie de aviones experimentales provistos de armas de la compañía británica Vickers que culminó en el modelo Vickers F.B.5 de 1914. El principal inconveniente de este tipo de aviones fue su falta de velocidad. En seguida se vio que un avión con intención de destruir a otro de su tipo en el aire por lo menos necesitaba ser lo suficientemente rápido como para alcanzar a su presa.

Por fortuna ya existía otro tipo de avión militar, que debía servir de base para un caza efectivo en el sentido moderno de la palabra. Estaba basado en el pequeño y rápido avión desarrollado antes de la guerra para carreras aéreas tales como la Copa Gordon Bennett y la Copa Schneider. Este era el avión "explorador" (en inglés: scout) o de reconocimiento militar, que no estaba preparado para poder llevar armamento importante, sino que más bien se confiaba en su velocidad para poder llegar a la posición que se quería explorar o reconocer y luego regresar rápidamente para informar. Al mismo tiempo, por su velocidad era un blanco difícil para la artillería antiaérea o aviones armados enemigos. Los aviones británicos "exploradores" en este sentido incluían el Sopwith Tabloid y el Bristol Scout; entre los equivalentes franceses destacaba el ligero y veloz Morane-Saulnier N.

En la práctica, poco después del inicio efectivo de la guerra, los pilotos de los pequeños aviones exploradores comenzaron a armarse con pistolas, carabinas, granadas y un surtido de armas improvisadas con las que atacar aviones enemigos. Era inevitable que tarde o temprano se encontrara la manera de armar a los "exploradores". Un método fue construir el avión explorador en configuración propulsora como el Airco DH.2, con la hélice montada detrás del piloto. El principal inconveniente era que la alta resistencia aerodinámica de la estructura de cola de un avión de este tipo significaba ser más lento que otro avión similar de configuración tractora. Otra opción fue montar la ametralladora de manera que permitiera al piloto dispararla fuera del arco de la hélice.

Inicialmente en los aviones tractores solo eran posibles a efectos prácticos dos configuraciones del armamento. Una implicaba tener un segundo tripulante añadido (artillero) detrás del piloto para apuntar y disparar la ametralladora montada en un afuste giratorio. Sin embargo, esto limitaba el área de cobertura principalmente al hemisferio trasero, y la incapacidad para coordinar de manera efectiva las maniobras del piloto con el apuntamiento del artillero, lo que reducía la precisión y eficacia del armamento además de añadir el peso del segundo hombre. Esta opción fue empleada principalmente como medida defensiva en aviones de reconocimiento a partir de 1915. La configuración alternativa era montar la ametralladora sobre el ala superior para disparar por encima de la hélice. Si bien es más eficaz para el combate ofensivo, dado que el piloto podía mover y apuntar el arma en unidad con el avión, este emplazamiento hacía más difícil determinar el punto de mira adecuado. Además, esta ubicación hacía casi imposible para un piloto maniobrar su avión y acceder al mismo tiempo a la recámara del arma —una consideración muy importante dada la tendencia a encasquillarse que tenían las primeras ametralladoras—​ por lo tanto esa fue una solución provisional. No obstante, una ametralladora disparando por encima de la hélice tenía algunas ventajas, y continuó en servicio desde 1915 (Nieuport 11) hasta 1918 (Royal Aircraft Factory S.E.5). El afuste Foster británico estaba específicamente diseñado para este tipo de aplicaciones, permitiendo bajar el arma al frente del piloto para recargar munición o desatascarla.

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