Aurora Aksnes (Stavanger; 15 de junio de 1996), conocida simplemente como AURORA, es una cantautora noruega. Inició su carrera en 2012 con una serie de sencillos independientes que sirvieron para desarrollar su propuesta artística. Adquirió notoriedad con el extended play Running with the Wolves —publicado por Decca Records en mayo de 2015— y su versión del tema «Half the World Away» para un comercial navideño de la marca John Lewis. Su debut en el formato de larga duración ocurrió con All My Demons Greeting Me as a Friend (2016), que comprende una serie de doce temas producidos con los noruegos Odd Martin Skålnes y Magnus Åserud Skylstad. Continuó su evolución musical con Infections of a Different Kind (Step 1) (2018) y A Different Kind of Human (Step 2) (2019), los cuales constituyen una obra de dos partes que abordan un mismo «proceso emocional», según la cantante. En estos últimos tres trabajos, Aksnes exploró temas como el escapismo, la introspección, el impacto ambiental y el empoderamiento.
Mediante temas como «Queendom» (que habla sobre crear unidad entre los desvalidos), la artista ha creado una amplia base de fanáticos, quienes a su vez acuñaron la etiqueta colectiva «warriors and weirdos» («guerreros y raros»). En el álbum The Gods We Can Touch (2022) utiliza a los dioses de la mitología griega para hablar sobre «la vergüenza, el deseo y la moralidad», mientras que en What Happened To The Heart? (2024) explora la relación entre los conflictos del mundo moderno y el corazón humano como antigua clave de «la intuición, la espiritualidad, el amor y la interconexión».
Su música ha explorado subgéneros como el synthpop (caracterizada por el uso de sintetizadores) y el alt-pop, y la prensa musical la ha distinguido por sus influencias folk y amplio uso de armonías. Algunas reseñas han coincidido al describir su voz como «etérea». Aksnes comenzó su carrera tocando el piano únicamente, pero progresivamente se ha involucrado en la percusión y otros aspectos de la producción de sus temas. Asimismo, ha contribuido en menor medida a las bandas sonoras de series y películas como Girls, Frozen II y Wolfwalkers. También ha colaborado con el videojuego Sky: Children of the Light, de Thatgamecompany, e incluso inspiró una temporada completa, llamada Sky's Season of AURORA.
Aurora Aksnes nació en el hospital de la Universidad de Stavanger, en Stavanger, Noruega, el 15 de junio de 1996. Pasó los primeros tres años de su vida en Høle, una pequeña localidad donde sus padres, May Britt y Jan Øystein Aksnes, habían vivido durante quince años desde que terminaron sus estudios y encontraron un hogar cerca del bosque para criar a sus hijas. Ahí desarrolló su gusto por la naturaleza, el canto y las vestimentas antiguas, tales como faldas largas y sombreros. Más tarde, la familia se mudó hacia el norte del país, en una casa situada en las arboladas montañas de Os, un municipio remoto de Hordaland, cerca de Bergen. La misma Aksnes ha descrito este lugar como «muy tranquilo», «[donde] casi no hay coches y las carreteras son pequeñas y llenas de baches», y en ocasiones lo ha comparado con la ficticia tierra de Narnia. Cuando asistía a la escuela, sus hermanas Miranda y Viktoria Aksnes se preocupaban de que otros estudiantes pudiesen acosarla por su personalidad y extraño modo de vestir. Contrario a ello, los compañeros de Aurora pedían más tiempo del que ella estaba dispuesta a dar, pues en cambio prefería pasar tiempo sola en el bosque, donde solía ausentarse hasta que sus padres la llamaban sonando una campana. También afirmó que el retraerse en espacios naturales le dio tiempo para filosofar y descubrir el «poder» de su propia mente. De pequeña rehuía de las personas que querían abrazarla, pero esto cambió en ella con el pasar de los años.
En cuanto a la música, uno de sus recuerdos más tempranos es haber encontrado un piano eléctrico en el ático de sus padres y quedar fascinada por las melodías que podía producir con ese instrumento, o cantar a coro el tema «Don't Worry, Be Happy» alrededor de la mesa familiar. Sus padres nunca la habían incentivado a dedicarse a esta actividad como carrera o pasatiempo, pero al hacerse mayor, Aksnes pasó de imitar música clásica a componer material propio, sin pensar alguna vez en hacerlo para entretener a las personas. Por su parte, aspiraba a convertirse en doctora, física o bailarina, y en su adolescencia integró un grupo de danza contemporánea. Comenzó a escribir canciones a los nueve años, ya obtenido un mayor conocimiento del idioma inglés, y ha citado repetidamente a Leonard Cohen, Bob Dylan y Enya como sus influencias principales. A dicha edad, su primera composición hablaba sobre «cuán duro puede ser el mundo». Los referentes de Aksnes eran escasos, dado que en su hogar no poseía acceso a la radio o a canales de música en la televisión. Incluso al adentrarse en su carrera como cantante admitió que escuchaba a muy pocos artistas. Calificó sus motivos iniciales para componer música como «arrogantes», pues creía que las composiciones de Beethoven y Edvard Grieg no eran «lo suficientemente emocionales». Le comentó a la revista WARP en 2019: «No creía que hubiera una canción perfecta y pensé que tal vez tendría que hacerla yo misma».
A edad temprana experimentó la pérdida de varios seres queridos. Cuando un amigo cercano a la familia Aksnes murió durante la víspera de Navidad, Aurora, de once años, tuvo que presenciar el abatimiento de todos en el servicio fúnebre. Tal experiencia motivó su disfemia, trastorno que la incentivó a aprender el lenguaje de señas. Cuando un compañero de aquellas clases murió en un accidente vehicular, la joven interpretó un tema durante sus honras. Cierto amigo originario de Os se suicidó, y otro con quien Aksnes mantuvo una suerte de noviazgo perdió la vida en la isla de Utøya a los diecisiete años. De joven supo reconocer la atracción romántica que sentía hacia personas del mismo género, pero en su adultez manifestó oposición a utilizar etiquetas para cual fuese su orientación sexual.
En un principio, la idea de interpretar sus canciones frente a las personas resultaba «aterradora» para la joven, pero su madre le hizo cambiar esta idea tras oír una de sus grabaciones: «Me dijo que era egoísta mantenerlo para mí [...] Luego me di cuenta de que no solo se trata de mí, sino también de lo que la gente puede obtener de mi música si la comparto», le dijo al medio NRK P3 en 2014. Aquello motivó a Aksnes a realizar una presentación ante los estudiantes de la escuela local en el último día de décimo grado. La misma grabación (hecha como regalo navideño para sus padres) y un vídeo aficionado de su presentación escolar fueron cargadas a internet sin su permiso (lo que inicialmente la hizo enfadar) y rápidamente fue descubierta por un representante de la agencia de artistas Made Management. En pocas horas, ambos archivos recibieron miles de visitas en Noruega, lo que le valió a Aksnes cierta notoriedad en su país, además de una base de seguidores en Facebook. La joven recibió con renuencia la propuesta de convertirse en cantante o compositora, pero escogió la primera opción por no querer que nadie más interpretara sus canciones. Geir Luedy (el representante de Made), quien contaba con la experiencia de más treinta años en la industria musical noruega, se convirtió en su representante tres semanas después. Luedy desarrollaría aspectos y estrategias para que la carrera musical de Aksnes despegara, guiándola a presentaciones en vivo y a colaboradores para su música, y vigilando los intereses de los sellos que buscaron contratarla.
En diciembre de 2012, Aurora Aksnes (de 16 años) publicó «Puppet» como su primer sencillo independiente. La canción, del género easy-listening, habla sobre un hombre que está estancado en una relación abusiva y fue la primera composición de Aksnes que se popularizó en Noruega. Casi un año después firmó su primer contrato, con la editorial europea Budde Music. En 2014, como parte de las estrategias de Geir Luedy, Aksnes conformó su propia banda de apoyo con los artistas noruegos Odd Martin Skålnes (para quien había hecho actos de apertura) como bajista, Alf Godbolt como tecladista, Magnus Åserud Skylstad como baterista y Silja Sol Dyngeland en el sintetizador. Ya con su propia banda, sus movimientos histriónicos sobre el escenario se hicieron evidentes, al desprenderse de las interpretaciones solistas en las que su piano era el único elemento musical. Aksnes dijo en 2018 que le tomó más de un año acostumbrarse a este tipo de presentaciones.