Augusto Bernardino Leguía y Salcedo (Lambayeque, 19 de febrero de 1863-Callao, 6 de febrero de 1932) fue un político y empresario peruano, que ejerció dos veces como presidente del Perú: de 1908 a 1912 y de 1919 a 1930. Este último período, que suma diez años y diez meses consecutivos como resultado de tres sucesivas reelecciones, consistió en una dictadura cívico-militar conocida como el Oncenio. En total gobernó quince años, y ganó cuatro elecciones presidenciales, siendo el mandatario peruano que más tiempo ha gobernado hasta el momento.
En su juventud siguió estudios mercantiles en Chile y participó en la defensa de Lima, durante la guerra del Pacífico. Convertido en un hombre de negocios muy hábil, hizo fortuna con la industria azucarera y en el sector de la venta de seguros. Inició su militancia política en el Partido Civil. Fue ministro de Hacienda y Comercio durante los gobiernos de Manuel Candamo Iriarte y Serapio Calderón, entre 1903 y 1904. Luego, conservando el mismo portafolio, fue presidente del Consejo de Ministros del primer gobierno José Pardo y Barreda, entre 1904 y 1907. Ganó enseguida las elecciones presidenciales de 1908, y gobernó hasta 1912. Durante este primer período enfrentó problemas limítrofes con los cinco países vecinos, de los cuales solo logró solucionar definitivamente aquellos que mantenía con Brasil (Tratado Velarde-Río Branco, 8 de septiembre de 1909) y Bolivia (Tratado Polo-Bustamante, 17 de septiembre de 1909). En el orden interno afrontó también mucha turbulencia. Enfrentó una intentona golpista promovida por el hermano y los hijos de Nicolás de Piérola. Se separó del Partido Civil, que se fraccionó en dos. Tras finalizar su mandato, sufrió el acoso del nuevo gobierno de Guillermo Billinghurst y partió al exilio.
De vuelta en el Perú en 1919, participó en las elecciones presidenciales de ese año, convocadas por el presidente José Pardo (que ejercía entonces la presidencia por segunda vez). Se vislumbraba ya su triunfo, pero, temiendo que el gobierno no respetase el resultado, el 4 de julio de 1919 dio un golpe de Estado, apoyado por la gendarmería. Asumió el poder como presidente provisorio y disolvió el Congreso, convocando en su reemplazo a una Asamblea Nacional, cuya misión sería consagrar importantes reformas constitucionales. Este nuevo Parlamento lo eligió Presidente Constitucional el 12 de octubre de 1919, y dio una nueva carta política en reemplazo de la vieja Constitución de 1860 (Constitución de 1920). Leguía se perpetuó en el poder, reeligiéndose en las fraudulentas elecciones de 1924 y 1929, tras varias reformas constitucionales. Denominó a su gobierno como la «Patria Nueva», pues pretendía que con él se iniciaba la modernidad en el país. En tal sentido, realizó importantes y numerosas obras públicas, tanto en Lima como en provincias.
Durante su largo mandato, Lima fue modernizada mediante la ejecución de obras públicas, financiadas mediante empréstitos y cuyo fin inmediato fue festejar apoteósicamente el Centenario de la Independencia Nacional en 1921. Creó el Banco de Reserva y el Banco Central Hipotecario, así como los Estancos de Alcohol, Naipes y Fósforos. Legalizó las comunidades indígenas. Creó la Guardia Civil del Perú. Fomentó la construcción de carreteras y obras de irrigación. Firmó el Tratado de Límites con Colombia (24 de marzo de 1922) y el Tratado de Límites con Chile (3 de junio de 1929), tratados muy controversiales que han motivado que se califique a Leguía de «entreguista», pero que tuvieron el mérito de poner fin a largas disputas con dichas naciones, que anteriores gobiernos no pudieron resolver.
Luego de once años de gobierno consecutivo, Leguía fue derrocado por el teniente coronel EP Luis M. Sánchez Cerro, el 25 de agosto de 1930, siendo luego apresado e internado en el Panóptico de Lima. Allí enfermó gravemente y tuvo que ser trasladado al Hospital Naval del Callao, donde falleció en 1932.
Augusto Bernardino Leguía y Salcedo nació el 19 de febrero de 1863 en una casona de la calle Atahualpa N.º 708 en la Plaza de Armas de Lambayeque, como hijo de Nicanor Leguía y Haro y de María del Carmen Salcedo Taforo. Era descendiente de un inmigrante vasco de la época del virreinato, llamado Eustaquio Leguía, quien en 1752, arribó a Chiclayo para establecer el estanco de tabaco, naipes y papel sellado.
Sus primeros estudios los realizó en su ciudad natal, en las escuelas de Rosario Gallo y Pedro Mantilla, y luego en el colegio nacional que dirigía Ricardo Saavedra. A los 13 años de edad, afectado por una dolencia bronquial, fue enviado a Valparaíso, Chile, donde inició estudios mercantiles en el Colegio Inglés de Goldfinch y Bluhm. A fines de 1878, retornó al Perú y tras una breve estancia en Lambayeque, se trasladó a Lima, donde le sorprendió el estallido de la guerra del Pacífico, cuando trabajaba en la casa comercial de Enrique S. y Carlos A. Prevost.
En 1880, se enroló como sargento en el batallón N.º 2 del Ejército de Reserva que comandaba el coronel Manuel Lecca y que estaba formado por comerciantes. Combatió en el Reducto N.º 1, durante la batalla de Miraflores, librada el 15 de enero de 1881.
Luego de la guerra, siguió trabajando como auxiliar de contabilidad en la casa Prevost. Liquidada esta, pasó a la hacienda Caucato, cerca de Pisco, y de regreso a Lima, ensayó como exportador de azúcar y arroz a Chile, y de cueros a Nueva York. Consiguió luego un oficio estable, como vendedor de seguros representando a la New York Life Insurance Company, que le confió la fundación de una sucursal en Guayaquil y el manejo de sus negocios en Ecuador, Bolivia y Perú (1888). Tras el retiro de dicha compañía del mercado peruano, Leguía se trasladó a Estados Unidos para efectuar la rendición de cuentas.
En 1890, contrajo matrimonio con Julia Swayne y Mariátegui, y enseguida pasó a Londres, donde, como apoderado de la Testamentaria Swayne, se dedicó a los negocios azucareros y celebró un contrato con la casa Lockett para formar la British Sugar Company Limited (1896), entidad propietaria de haciendas de producción industrial de azúcar en los valles de Cañete y Nepeña, cuya gerencia ejerció por varios años. Además, ya de retorno en Perú, ejerció la gerencia de la Compañía de Seguros Sud América (1900).
También formó parte del primer directorio del Banco Internacional del Perú, fundado en 1897.
Civilista y ministro de Hacienda
A pesar de no ser aristócrata de nacimiento, su habilidad financiera le hizo ganar mucho prestigio y lo relacionó rápidamente con la oligarquía limeña. Fue admitido en el Partido Civil, jugando un importante papel en la elección de Manuel Candamo como presidente en 1903, el primer civilista que ganaba las elecciones, después del recordado Manuel Pardo y Lavalle, fundador de dicho partido en 1871.
El presidente Candamo lo nombró Ministro de Hacienda, cargo que ejerció desde el 8 de septiembre de 1903, y que mantuvo durante los primeros días del interinato de Serapio Calderón, hasta el 15 de mayo de 1904. Durante el subsiguiente gobierno de José Pardo y Barreda ejerció la presidencia del gabinete ministerial, en el mismo portafolio de Hacienda, desde el 24 de septiembre de 1904. Tras un excepcional largo período ministerial, dio terminada sus funciones el 27 de julio de 1907, para lanzarse como candidato presidencial en las elecciones de 1908.
Su larga gestión como ministro de Hacienda fue exitosa e hizo, entre otras, las siguientes obras:
Trazó un plan de impuestos y empréstitos para lograr la expansión de la hacienda pública, alejándose así de la rutinaria política conservadora practicada hasta entonces en dicho campo.
Suscribió los contratos destinados a prolongar las vías ferroviarias del centro y del sur, hasta llevarlas a Huancayo y Cuzco, respectivamente.
Pero lo que dio más realce a su personalidad fueron sus intervenciones en el Parlamento, donde defendió sus proyectos en innumerables discursos, cargados de verbosidad y erudición jurídica y técnica.